Con la producción de Agustín Bucich, Melanie editó en 2019 el álbum 'Comprensión1'.

Melanie Williams es una rara avis dentro de la escena indie bonaerense. Si bien se define como multinstrumentalista, su instrumento predilecto es la batería. Con solo 25 años, trabaja como música sesionista y ya tiene dos trabajos editados con su proyecto Melanie Williams & El Cabloide. El último, titulado Comprensión1, fue producido junto a Agustín Bucich (líder de la banda GULI) y publicado este año a través de Goza Records, el sello discográfico con impronta femenina que encabeza Barbi Recanati. El álbum se perfila como una de las revelaciones del 2019, una colección de canciones deformes en las que se despliegan una gran variedad de recursos.

Nacida en la localidad de Bernal, en el conurbano sur de la ciudad de Buenos Aires, su conexión con la música está desde el principio. A los cuatro años ya componía canciones en un piano de juguete; a los ocho años empezó a tocar la guitarra; dos años después se pasó al piano de verdad y a los 12 llegó a la batería, donde se quedó para siempre.

Tras haber dado sus primeros pasos en proyectos informales durante la época de la escuela secundaria, a los 20 años empezó a trabajar como música sesionista. Luego empezó a darle forma a lo que sería su proyecto solista. En 2017 hizo su primer movimiento formal con el lanzamiento del EP Jeleh. Un año después se asoció con Bucich para llegar a la meta de publicar su primer larga duración.

El trabajo se gestó durante todo un año en La Alfombra Mágica, el estudio casero que tiene el líder de GULI. Cerca del final del proceso vio un posteo en Instagram sobre Goza Récords y, sin entender demasiado de qué se trataba, mandó un mensaje que fue respondido por la propia Barbi Recanati. La ex Utopians le puso a disposición su estudio Átomo para masterizar el álbum y que el lanzamiento se realice bajo el ala del sello que fundó con la radio Futurock.

El resultado es Comprensión1, un álbum difícil de clasificar, plagado de detalles y canciones de alto vuelo. Hay pizcas de jazz, garage rock y pop vintage. La voz de Melanie suena en susurro y se diluye permanentemente a través de las capas sonoras superpuestas, con cierto dejo shoegaze. Un verdadero viaje musical.