El líder de Estelares habló sobre el lanzamiento del nuevo álbum, sus próximos conciertos y la estrecha relación amorosa que la banda sigue teniendo con la música después de 20 años.

Estelares, consolidados como la banda de canciones de rock popular, demuestra que su sensibilidad poética seguirá intacta en el álbum que comenzarán a grabar el 28 de marzo. En exclusiva para el programa de Billboard Hot 100 en Radio Uno, que se transmite todos los sábados desde las 21 hasta las 23 horas, contó todos los detalles de lo que se viene.

¿Te entusiasma lo que se viene el 12 de marzo en el Konex y el 2 de abril en Ópera?
Sí, hace poco estuvimos por primera vez en el Ópera, así que esta va a ser la segunda. Además de esto, el 28 de marzo entramos a grabar en el estudio el séptimo disco. Mi cabeza está ahí, estamos ensayando y seleccionando el repertorio, con Juanchi Baleirón como productor.

¿Se viene un disco cancionero?
El mundo de la canción es lo que más nos gusta hacer, lo que más tiempo le hemos dedicado en nuestra carrera. La oreja de Juanchi me genera una confianza bárbara cuando le muestro los demos. Y con los chicos de la banda estamos hace casi veinte años juntos, lo que nos da tranquilidad. Tenemos ganas de mostrar que este disco está buenísimo. Queremos que sea registrado en vivo, que todo ocurra en el estudio, hacer la menor cantidad de grabaciones posible.

¿Qué destacás de todo este tiempo con la música?
Me emociona que estamos en la sala de ensayo y, afortunadamente, las canciones siguen estando hermosas, y los pibes siguen tan talentosos e inspirados como la primera vez. Quiero decir, uno siempre continúa aprendiendo, pero sigue esa relación amorosa con el mundo de la canción como en los comienzos.

¿Sentís que hay alguna fórmula especial para conseguir hits?
No sé, habría que revisar la historia puntual de cada canción.
Cuando escribí Ella dijo, sentí que escribía una canción popular, cuando escribí Un día perfecto, pensé que era una canción muy juguetona, que le iba a ir bien. Aire quedó fuera de Ardimos, y quizás porque era otra época, no la defendí. Pero en Sistema nervioso central la defendí y se convirtió en el hit que era.
El corazón sobre todo fue una sorpresa porque no era un corte y, sin embargo, cuando la cantamos en vivo la gente la corea y se emociona. El mundo de la canción es una cosa alucinante, me parece que las canciones populares tienen una cosa especial.

¿Qué relación tenés con las canciones?
Las canciones me salvaron la vida. Cuando comencé a escribir, era una etapa muy dramática. Son canciones muy fuertes las de aquella época, muy útiles. Y es increíble como la gente, por ejemplo en Cosquín Rock, incluso los que no conocían América quedaban fascinados por el dramatismo de que, por suerte, a uno lo salvaron las canciones.

¿A dónde apunta Estelares después de estos 20 años?
El repertorio de este disco ya está terminado, pero te diría que es todo el aprendizaje y el amor que tenemos. Aprendés a ser sintético.
En el mundo de la canción no hay cosa más hermosa que tratar de agarrar de la mejor manera posible armonía, melodía y letra, y darle en el clavo. Quiero decir: que eso emocione. Lo que sigue siendo un deseo muy fuerte del grupo, tratar de hacer las mejores canciones que podamos hacer, siempre a futuro. La música nos mantiene felizmente unidos y con ganas de seguir grabando discos.

¿Sos creyente?
Creo en todo. Soy muy consciente de la extraordinaria limitación e imperfección amorosa que somos. En Doce chicharras digo “Me dijeron mil veces debés inventarte un dios, y un millón de días desperté de mi pavor”. Superar tu propio pavor te construye en un creyente. En mi caso, un creyente del amor, de la construcción.