El 17 de noviembre la banda barcelonesa volverá al país para presentar su nuevo disco, El poeta Halley, en Niceto Club.

“Tenemos la sensación de que todo nos va a costar mucho en Argentina”. En su cuarta visita al país, tras su paso promocional en julio, al grupo barcelonés Love of Lesbian le espera su primer gran desafío criollo: un Niceto Club. No obstante, la historia dice que debutaron tímidamente en el Ciudad Emergente de 2011 y que el año pasado la rompieron en el Roxy Club.

Con más causalidad que casualidad, fue justamente acá donde les sucedió uno de sus grandes acontecimientos: por primera vez tuvieron un pogo entre su público. “El único de nuestra historia”, aseguran −en una de las pocas cosas que pueden gritar al unísono−. Ocurrió con Me amo, una canción simple y divertida del disco Cuentos chinos para niños del Japón. Así, casi sin proponérselo, nuestro país se coló en el anecdotario personal de estas leyendas del indie europeo. Entretanto, asoman por estas pampas con la idea de conquistarlas definitivamente. “Déjennos nacionalizar a Messi”, apuran a ritmo colonial.

Por estos días, vienen de una exitosa gira por México y luego seguirán periplo por Chile. Y apenas unas horas después volverán a su país para seguir con sus presentaciones en vivo. Claro, es que firmaron con una discográfica mainstream y la fotografía cambió. No en términos compositivos, pero sí sus esquemas de producción y promoción. Ahora son una banda con road manager, agentes de prensa y raid mediáticos. Tienen shows en los mejores estadios del planeta y sus videos juntan de a millones de reproducciones en YouTube. Sin ir más lejos, para seguir comprendiendo la dimensión de su crecimiento, en El poeta Halley, su nuevo disco −el primero publicado por la discográfica Warner Music−, colaboró hasta el mismísimo Joan Manuel Serrat. Después de dos décadas, Love of Lesbian ha recibido el certificado de “banda grande”.

Sin embargo, yendo contra el mercado y fieles a su espíritu de “poetas emo” (LOL dixit), El poeta Halley (editado en CD y vinilo) tiene temas largos, esquivos al hit y también a la inmediatez, a la escucha urgente. Es más bien un disco gordo, de digestión lenta. Aún con un sello detrás, hicieron el disco que quisieron hacer. Entonces, con este presente luminoso, ya no tan asociados con la independencia (“Fue hace pocos años que dejamos de trabajar en cosas ordinarias para dedicarnos a la banda”, dicen) y después de tantas primaveras habitando esa escena, los Love of Lesbian por fin enderezaron el camino: sólo les resta tocar y tocar.

¿Cómo les fue en su gira por México?

Jordi Roig (guitarra y teclados): ¡Muy bien! Mira, ha sido una sorpresa para nosotros. Un mes atrás dudábamos si habíamos tomado la decisión correcta. Es que el teatro donde tocamos es demasiado grande.

Julián Saldarriaga (guitarra y voz): Fue en un lugar de 3200 butacas: el Metropolitan. En abril habíamos hecho el Condesa, de 1800 localidades, y lo llenamos. Por eso dijimos: “Vamos a hacer el Metropolitan”. Y alguien dijo: “Vamos a hacer dos”.

¿Pero ya tenían ganada esa plaza?

JR: La primera vez que fuimos fue en noviembre de 2014.

Santi Balmes (voz, guitarra y teclados): Aquella primera vez, en Facebook, ya teníamos una fan base de 10.000 personas. Era una cantidad sugerente como para decir: “Vamos a llenar un teatro”. Y en tres años, esos 10.000 se convirtieron en 70.000. El crecimiento es inmenso. Nos han acogido muy bien. Llenamos los dos teatros. En Guadalajara hemos triplicado también. Casi llenamos el Teatro Diana. El Metropolitan es grandioso, a lo mexicano. También tocamos por primera vez en Monterrey y nos fue muy bien. A México no lo para ni Dios.

JS: Incluso la gente de allá nos lo dijo: “Otros grupos que tocan aquí no han tenido esta respuesta”. El público nos quiere y los que vienen por primera vez alucinan. Desde el minuto uno todos están de pie, cantando las canciones. Es una conexión muy fuerte.

¿Y por qué creen que pasó eso?

JS: Creo que es una cosa del carácter mexicano. Nosotros creemos que tienen como un espíritu medio emo. Tienen como una cosa que les duele y les gusta reírse del dolor. Algo que conecta mucho con las letras de Santi. Si lo quisiéramos hacer planeado no nos hubiera salido tan bien.

¿Cómo les pegó la muerte de Leonard Cohen, uno de sus artistas favoritos?

SB: Le dedicamos una canción que se llama Los seres únicos. Este año se lo estamos dedicando a la gente que falleció: Prince, Bowie… Nuestro obituario personal, tío. Es una barbaridad. ¡Qué año! Nos estamos quedando sin referentes.

JR: Tengo una teoría de que si sobrevivimos al 2016, seremos eternos.

JS: Nosotros sobreviviremos porque somos malos… (Risas)

¿Y cómo se preparan para el show en Argentina?

SB: Bien, bien. Tenemos la sensación de que aquí todo nos va a costar mucho más.

JS: Queremos ver qué sucede. Es la primera vez que tocamos solos después del Roxy. Hemos hecho un esfuerzo extra aquí en Buenos Aires porque sabemos que es un tipo de flirteo y de conquista más larga que lo que nos ha pasado en México.

SB: Nos da la sensación que el público argentino no es previsible. No podemos pensar a toda Latinoamérica como a una globalidad.

JR: Esto es lo normal. Lo que no es normal fue lo que nos sucedió en México. Allí, casi casi que bajamos del avión y, sin hacer una entrevista, ya caímos en una sala que había vendido unos 400 tickets. Fue pura histeria, eso no es algo normal.

Pero si hasta en su propio país les costó muchísimo…

SB: ¡Joder! Nos hemos pateado España durante años hasta configurar un carácter, una manera de hacer las cosas, de comprender la fórmula donde nos sentimos más a gusto. Nos costó tres discos en una década.

JS: Sí, sí. El éxito y el reconocimiento tanto del público como de la prensa nos vino con “1999”, que es un disco que salió en 2009. Toda la previa fue una batalla.

JR: Ahí fue que empezamos a ir a la peluquería y a la manicura… (Risas)

¿Es muy en broma lo que decís?

SB: Bueno, no. De pronto dejamos de trabajar y nos lo tomamos mucho más como un oficio.

¿Desde qué año?

SB: Desde el 2010. Incluso, hay algunos que dejaron de trabajar y ni siquiera trabajan en la banda. (Risas) Ese ya es el súmmum de la realización humana.

¿Entonces para la fecha de Niceto Club tienen incertidumbre?

SB: Sí, lo confesamos.

¿Y qué les gustaría que pase?

SB: Ver una progresión. Primero pasarla bien en el escenario y que la gente se lo pase bien. Eso seguro que va a suceder. Pero unas cuantas cabecitas más estaría bien.

¿Vieron movimiento de su fanbase argentina?

JS: Va más lento.

Oriol Bonet (batería y programación): Tu plantas diferentes semillas y hay algunas que, sin hacer nada, van naciendo solas y otras que tienes que regarlas: venir, venir, venir y trabajártelas más.

JR: Antes tenías el indicativo de la venta de discos pero eso ha desaparecido. El único indicativo previo es la venta de entradas. El jueves veremos…

Bueno, pero aquí tuvieron su primer pogo…

Todos: El primero y el único.

JR: Los mexicanos se empujan pero no hacen pogo. Y en España, por supuesto, es “no me toques”.

SB: Bueno, bueno, bueno: nos estamos pasando. El otro día estaba viendo el concierto de Arcade Fire y la gente se caía.

JR: Nosotros, los Love of Lesbian, somos el peor público. Somos lo peor que hay. Acodados en una barra, criticando.

SB: Criticamos mucho, con mucha envidia.

JS: ¡Yo no soy así! ¡No me metan en eso!

SB: A veces veo a uno que está por ahí diciéndole a su novia “bla, bla, bla” y pienso: “Qué hijo de puta”. Aunque ese podría ser yo. Cuando toco, trato de llamarle la atención para atraerlo. Porque si pudiste captar la atención del más despistado de la sala es porque el resto se la está pasando de puta madre. Eso sí me gusta hacer. Es una especie de reto personal.

¿Qué shows les quedan después de Niceto?

SB: Santiago de Chile y luego volvemos a la gira española.

¿Y en 2017?

JR: Tenemos marcada una fecha en un sitio muy grande. Vamos a hacer un show en Madrid para 16.000 personas. Y en Barcelona tenemos 3 fechas de 4000 personas. Esta gira va a tener menos conciertos y más apuntados.

¿Qué repertorio piensan hacer en nuestro país?

JS: No lo tenemos tan claro.

SB: Tal vez los hiteros, ¿no?

JR: Es una reflexión normal.

SB: Messi, Suárez, Neymar… todos esos.

Todos los buenos que tengan…

SB: Entonces vamos a tocar tres canciones. (Risas)