En 2018, varias propuestas asociadas a artistas jóvenes dieron un salto grande. Tanto en calidad de trabajos como en nivel de convocatoria, estos proyectos emergentes lograron un cierto reconocimiento mediático y popular hasta hace poco impensado. A continuación, diez lanzamientos que funcionaron como crossovers entre la escena indie y la plana mayor.

 

Nathy Peluso

La Sandunguera EP

Nathy Peluso llegó para sacudir las bases del pop latinoamericano. Con una impronta que mezcla música, teatro y divismo al natural, la argentina radicada en España logró dar forma a un híbrido único en su especie y La Sandunguera es la obra que lo certifica. Con su voz, sus gestos y sus intenciones, Peluso da vida a las canciones, que tienen un poco hip-hop, otro poco de salsa, algo de soul y mucho pero mucho ritmo. No hay pose en un personaje que se presenta vulnerable de entrada, y es capaz de bailar hasta que se acabe el mundo. Su gira argentina de noviembre confirmó el fenómeno de reproducciones y views: Peluso agotó tres shows en Buenos Aires (Niceto, Groove y Konex en quince días), lideró el festival La Nueva Generación en Córdoba y también se presentó a sala llena en La Plata, Mendoza y Rosario.

Juan Ingaramo

Best Seller

El cordobés terminó de postularse como candidato a Gran Solista Nacional del futuro cercano. Best Seller es un disco de quiebre en todo sentido. Desde el sonido, propone un acercamiento al universo latino que refresca la obra de un compositor que no deja de nutrir su oficio. Desde lo conceptual, el salto de nivel es todavía más sorprendente porque la referencia es Músico, un álbum por demás significativo para el crecimiento de Ingaramo como artista y showman. Hoy, el deseo, la ambición y la búsqueda se manifiestan en un trabajo que sienta las bases de un nuevo pop argentino con impronta continental. “Lengua universal”, “Fobia”, “Lo de adentro”, “Ladran” o “Quererme”: cualquiera de ellas podría ser, tranquilamente, la canción del año.

Bandalos Chinos

BACH

“Vámonos de viaje” suena una vez más en algún parlante y de repente todo está bien. Ese es el efecto inmediato que genera esta especie de primer álbum definitivo de Bandalos Chinos. Luego de un disco olvidado y dos EPs que los catapultaron a la crema del pop emergente, el sexteto de zona norte fue más allá en términos de inversión y de búsqueda sonora. Junto a Adan Jodorowsky y en los estudios Sonic Ranch, en Texas, el grupo dio vida a un cancionero maduro, ecléctico y finamente ambientado. La voz de Goyo Degano suena por primera vez al frente, calmada, consciente de su potencia para decir melódicamente. Gracias a eso, canciones como “Demasiado”, “Tu órbita” o “Tema de Susana” tienen el brillo de los clásicos atemporales. Con un repertorio cada vez más contundente y festivo, la banda se lanza a la conquista del continente.

Marilina Bertoldi

Prender un fuego

No es extraño ver a Marilina Bertoldi enojada. En un escenario, en una nota, en alguna de sus canciones. Es parte del funcionamiento de una de las artistas más imponentes de la música joven argentina. Su personalidad arrolladora y su discurso siempre al frente se nutren de esa energía tensionante. Sin embargo, Prender un fuego es una lectura en tiempo real que tiene poco de impulsiva. Más apegada al ritmo como recurso compositivo, Bertoldi baja un cambio en materia de distorsión y riega sus canciones con nuevas capas de información. La guitarra se corre a un segundo plano y la voz gana en expresión y liderazgo. La santafesina se corre de su zona de confort y amplía su horizonte creativo sin miedos; incluso, apuesta a su propia producción.

El Kuelgue

Fierrín (Lado A)

En agosto, El Kuelgue llegó por primera vez al estadio Obras. La excusa formal fue la presentación de Fierrín (Lado A), pero el motivo central fue la celebración entre músicos y seguidores por un crecimiento sostenido que parece no tener techo. Con la irreverencia y el humor siempre como toque de distinción, el grupo se ha convertido en un referente de la nueva música argentina a fuerza de postales cotidianas siempre ocurrentes y música que transmite alegría y ganas de bailar. Sin embargo, la primera parte de Fierrín también es una apuesta por un sonido cada vez más logrado. En menos de 17 minutos, la banda actualiza su repertorio con un cóctel de ritmos y paisajes rioplatenses, que destaca el magnetismo de Julián Kartún como cantante y una banda que parece tocar de memoria entre armonías souleras y mucho color latino.

LOUTA

Enchastre

Último momento. LOUTA derritió todo en dos Vorterix repletos como marco oficial de la presentación de Enchastre. Suena lógico ese contexto para un proyecto que está destinado a multiplicarse en ambición y retroalimentación con el público. De algún modo, el segundo disco del ente creado por Jaime James es un paso todavía más contundente hacia un futuro LOUTA de estadios, o cuanto menos de arenas, domos y teatros más grandes. Enchastre es un disco que resume mucho de lo que sucede en el pop actual y también dialoga con una escena nacional en clara ebullición (las apariciones de Marilina Bertoldi y Zoe Gotusso son significativas). Desde el sonido y el abanico de estilos tiene todo para ser la banda sonora de una generación. Viniendo de LOUTA, pareciera ser solo el comienzo.

Salvapantallas

SMS

El dúo de impronta instagrammer jugó fuerte por su propio repertorio. Apostó a un primer álbum de siete canciones propias como vuelta de página de una breve pero intensa trayectoria, que comenzó al calor de las versiones y en YouTube. Con la producción de Juan Ingaramo, SMS confirma el perfil fresco y relajado de Zoe Gotusso y Santiago Celli, y entrega clásicos instantáneos como “R.I.P”, con aires noventeros, o la encantadora “Me conecto”. Allí, a la galería de personajes públicos que elogiaron al proyecto se suma Jorge Drexler, que le añade otra capa de sentido al nombre del dúo y colabora con ellos en uno de los grandes momentos del álbum. En noviembre, la presentación de SMS ante un Vorterix lleno asentó el romance entre los cordobeses y un público cada vez más amplio.

Lo’ Pibitos

En Espiral

La tradición negra ha dejado su marca a fuego en las últimas dos generaciones de músicos argentinos ligados al pop. En ese sentido, Lo’ Pibitos es una punta de lanza para otros artistas vinculados al funk, al soul y otros géneros afines. En Espiral lo certifica con un par de colaboraciones a tono y hits en potencia como “Nada que ver” (junto a De la Rivera), la más lenta “Pasan” (con Ale Sergi) y la intempestiva “Anda corriendo el rumor” (donde se suma Emme), que tiene el espíritu disco de Earth, Wind & Fire. El lenguaje del hip hop sigue presente pero pierde protagonismo frente a una banda que se anima a jugar cada vez más en diferentes terrenos. Hoy, Lo’ Pibitos está cada vez más cerca de convertirse en una big band funkera sin dejar de lado la picardía inconfundible de Villa Crespo y su amor por los cien barrios porteños.

Perras On The Beach

Flow de Cuyo

Hacía falta que Perras On The Beach hiciera un disco a su medida. Luego del alojamiento de los miembros de Usted Señalemelo, el proyecto de Simón Saeig y Bruno Beguerie debía mostrar sus cartas con la renovación de plantel y la llegada de Ignacio Laspada, Fabricio Foresto y Rodrigo Martínez. Con participación de Juan Saieg y Gabriel Orozco en varias canciones, y con la mano de Lucca Beguerie Petrich desde la grabación y la mezcla, Flow de Cuyo es una declaración de principios de un grupo de amigos que se nutre mutuamente y combate la oscuridad con música desprejuiciada. El rock argentino, el hip hop y la psicodelia australiana se funden en un disco plagado de iluminados momentos instrumentales, frases históricas y sentir generacional.

Francisca y Les Exploradores

Hermafrodita

En 2018, Franco Saglietti se dio el lujo de compartir un track y un Gran Rex con Fito Páez y terminó el año produciendo un disco en los estudios Abbey Road. Ese es, de algún modo, el ritmo natural de un proyecto defendido en cuerpo y alma por su líder. Saglietti no para de potenciar esa virtud –que parece azarosa pero es fruto de la constancia– y sigue cosechando canciones en diferentes planes. Hermafrodita es un llamado de atención para toda la región y destaca el sonido diseñado por la banda que acompaña a Fran desde hace tiempo. Canciones como “Plaza Italia”, “Villa Urquiza” (con una gloriosa aparición de Páez), “Cuentagotas” o “El invierno” demuestran también que Saglietti es uno de los grandes compositores de su generación. Hermafrodita es, entonces, un disco amable, de puertas abiertas: sólo es cuestión de animarse y entrar.