El punk rock crudo que tocan le hace honor al nombre que los representa, que nace de un apodo que les pusieron sus amigos cuando los iban a ver a los ensayos: “los rusos”. Sin embargo, ninguno es descendiente de Rusia: “Lo más cerca de un ruso que tenemos es un ucraniano”, explica Luludot Viento, la cantante, tecladista y, a veces, guitarrista de la banda. Es la encargada de componer la mayoría de las canciones del cuarteto de músicos, que se completa con Flor Mazzone (batería y coros), Santiago Mazzanti (bajo y coros) y Julián Desbats (guitarra y voz). 

El sonido de Los Rusos… se puede describir como una delirante y cargada electrocución de ira, intercalada por el conocido espíritu rabioso de una juventud disconforme. Luego de la reciente gira por México, en la que se presentaron en el Festival Marvin, y el lanzamiento de HOLA, su primer EP (grabado en estudios ION y lanzado en octubre de 2013), la banda acaba de sacar un nuevo disco, llamado La rabia que sentimos es el amor que nos quitan. Para uno de sus hits de HOLA lanzaron un video que se encuentra restringido para menores de 18 años y muestra a Luludot Viento corriendo sin corpiño por unas dunas. “Las tetas, lo que mamamos de pequeños, en lugar de ser visto como una fuente de poder, es temido, prohibido y censurado. El mundo está patas para arriba”, anuncia Viento. “Muchos nos dicen que lo que más les gusta de nosotros es que en el escenario se siente que somos un solo monstruo en vez de cuatro personas conectadas –explica la cantante–; somos lo que queremos y hacemos lo que podemos. El vivo es lo que mejor lo representa”. Para Los Rusos… cantar sirve para no ahogarse con la pena que llevan, gritar es su manera de expresar sus sentimientos para con la gente y el mundo. “No funciona como una descarga, sino una carga”, aclara la cantante.