Si durante los 80 te la pasaste faltando a clase, fumando detrás de los basureros de la escuela y escuchando metal, un estudio reciente sugiere que fueron buenas elecciones de vida.

El artículo se llama Tres décadas después: Las experiencias de vida y el funcionamiento adulto de los fans, los músicos y las groupies del heavy metal de los años 80 y apareció recientemente en la revista de la Sociedad Internacional para el Ser y la Identidad. Aparentemente, los metaleros en cuestión “eran notablemente más felices en su juventud y están mejor adaptados actualmente” que los fans de otros géneros. 

El equipo de investigación liderado por la psicóloga Tasha Howe de la Universidad Estatal de Humboldt, sostuvo que mientras que los fans de heavy metal pueden haber incurrido en comportamientos más riesgosos, el tener el apoyo y la camaradería de una subcultura tan unida les dio una ventaja, a veces ignorada, por encima de sus pares. 

“El apoyo social es un factor protector crucial para la juventud afligida”, sostiene el articulo. “Tanto los fans como los músicos sentían una afinidad en la comunidad del metal, y una manera de experimentar emociones intensas con gente de pensamiento similar”.

Además, los procedimientos sugirieron que los fans de otros géneros eran más susceptibles de buscar ayuda terapéutica para problemas emocionales. 

El estudio examinó a 154 adultos que crecieron como fans de heavy metal en la década de 1980 comparándolos con 80 otros que escuchaban música distinta en esa década, así como también con 153 estudiantes universitarios de la actualidad en California. Todos los grupos fueron indagados por sus experiencias de niñez y sus niveles actuales de felicidad.

No obstante, el informe admitió que los resultados pueden estar sesgados por el hecho que muchos de los involucrados en el estudio eran “individuos de relativo alto funcionamiento”. En otras palabras, aquellos que hicieron elecciones de vida realmente malas no son usualmente los que hacen la fila para ser estudiados por una revista académica.