El show será en La Trastienda el próximo 17 de septiembre

El grupo correntino Los Alonsitos vuelve a encontrarse con su público en Buenos Aires de manera
presencial. Lo harán a puro chamamé el sábado 17 de septiembre en La Trastienda a las 20.30hs y las entradas ya se encuentran disponibles a través de tuentrada.com. En este show, la banda celebrará sus 37 años de trayectoria arriba del escenario con un repertorio de canciones nuevas y los éxitos de siempre. «Fuimos al estudio de grabación con ella, dentro de muy poco lanzamos la canción, y obviamente queremos plasmar en La Trastienda todo ese momento que vivimos», comentaron sobre la canción que comparten con Ofelia Leiva.

La noche del sábado 17 de septiembre promete sorpresas y alegría ya que se trata del reencuentro del grupo chamamecero con el público de Capital y Gran Buenos Aires tras dos años de pandemia.
Además, como representantes del género, Los Alonsitos se encuentran celebrando la promulgación del Chamamé como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO, un orgullo para la música y el folklore argentino.

Qué bueno cumplir 37 años de carrera, si uno mira hacia atrás piensa que fue ayer

Cuando uno disfruta y quiere lo que hace el tiempo pasa mucho más rápido, nosotros nos sentimos muy privilegiados porque sabemos lo difícil que es lograr encontrar lo que uno quiere hacer, vivir de ello y disfrutarlo cada día. Eso es lo más lindo de poder hacer lo que uno ama y para lo que cree que vino al mundo, así el tiempo pasa rápido, corre mucha agua debajo del puente y obviamente cuando uno mira hacia atrás se sorprende un poco. 

Nosotros empezamos cuando teníamos siete años, nos conocimos en la Academia de Raúl Alonso y a partir de ahí empezamos a desandar un camino que se nos fue yendo de las manos. Cuando uno es chico disfruta lo que hace, pero tenés muchos interrogantes, creo que pasamos por distintos procesos de maduración en lo artístico y en lo personal porque tuvimos que madurar desde muy chicos para mantener esta carrera y pasar lo que era un juego de chicos a un nivel de profesionalismo, con constancia, trabajo, grabaciones y un contrato que respetar, eso nos fue haciendo crecer muy rápido.

Se trata de celebrar la vida y la música, más allá de los problemas que puedan llegar a haber porque en tantos años juntos ya son más amigos que compañeros, ¿Podés contarnos algo que nunca haya salido a la luz?

Lo que recién me puedo animar a contar son los procesos de maduración que vivimos en lo personal, cuando uno es muy chico uno no tiene divida las actividades que puede llevar cada uno en el grupo y cuando estás en plena formación personal te vas acomodando con el tiempo. Nosotros nos encontramos a los 12 años empezando a cobrar contratos con compañías y hasta tuvimos que tomar decisiones que iban en contra de lo que querían nuestros padres, eso fue muy difícil de asimilar porque uno tiene a sus padres como ejemplo y como un ordenador de los límites, pero estábamos en una carrera en la que nos sentíamos dueños de la misma, como tenía que ser, entonces tomábamos decisiones como orquestar el chamamé con batería, bajo, teclado, percusión y eso nos llevó a confrontar con algunos de nuestros padres que eran más tradicionalistas, pero esa fue una decisión vital para la continuidad y lo que quería el grupo porque queríamos internacionalizar la banda. 

A los 16 también nos pasó que tratábamos de vivir nuestra vida de manera normal y no lo podíamos hacer porque todos los fines de semana estábamos de gira mientras nuestros amigos estaban festejando el día del amigo, fiestas de quince y demás, nosotros nos perdimos de esa etapa porque era muy difícil equilibrarla con las giras. Entonces empezamos a cuestionar el hecho de que salir tanto de tour nos hacía desapegarnos por mucho tiempo de nuestra familia y perdernos de momentos muy importantes…. Todo eso fue muy difícil de afrontar, pero si tenemos que hacer un balance de todos estos años, es positivo porque el calor del público y ese traspaso de energía que tiene el estar arriba de un escenario es increíble, eso es algo que extrañamos mucho en los dos años de pandemia y nos hizo valorar el triple todo lo que vivíamos. 

 En el show del 17 de septiembre van a tener de invitada a Ofelia Leiva, ¿Por qué la eligieron a ella?

Ofelia se ha transformado en una referente muy importante en nuestra carrera por el dúo de Rosendo y Ofelia, que fue uno de los innovadores y hasta el día de hoy no hay dúos de hombres y mujeres cantando dentro del chamamé y hay pocos dentro de la música como Pimpinela o Miranda!. Eso nos marcó a nosotros porque hicieron un camino muy importante en el chamamé y en el folclore, entonces empezamos a compartir muchos momentos con ella, nos llevó a cantar a un festival aquí en Corrientes y a partir de ahí quisimos invitarla a grabar el clásico “Cielo de Mantilla”, que ella ya había grabado con su marido. Fuimos al estudio de grabación con ella, dentro de muy poco lanzamos la canción, y obviamente queremos plasmar en La Trastienda todo ese momento que vivimos. Es una canción que nos emociona todo el tiempo y a ella la queremos mucho, así que queremos transmitir eso mismo para la gente que esté en el show.

¿Qué otras cositas nos vamos a encontrar en el show?

Nosotros tenemos 19 discos editados y vamos a recorrer nuestra carrera a través de las canciones que hay en ellos. Son canciones que la gente nos pide en los recitales y que han sido muy importantes en nuestra carrera porque nos han hecho ganar premios Gardel, Disco de Oro, Disco de Platino… También vamos a presentar canciones nuevas. 

Nos pasa algo muy loco ahora que es que nuestro público de siempre ahora va con sus hijos que también nos siguen y nos vamos dando cuenta que hemos traspasado generaciones, eso nos invade mucho amor. Sabemos que es muy difícil mantenerse en esta carrera, hemos pasado por el disco de vinilo, cassette, disco compacto, Blu-ray y ahora plataformas digitales. Tuvimos que adaptarnos a todo. Apenas empezamos era muy difícil difundir una canción, íbamos a cantar a Cosquín desde Corrientes e íbamos parando ciudad por ciudad dejando el disco en cada radio, eso era demoledor porque uno estaba todo un día para llegar a Cosquín cuando es un viaje de 10 horas, pero parábamos a dejar los discos y hacer entrevistas, hoy con la magia del Zoom podemos hacer esto más fácilmente.