Pasaron 10 años desde el show en The Roxy en el que Lörihen presentó oficialmente Bajo la cruz, un disco que se convertiría en su tarjeta de presentación y con el que lograrían la consagración entre los amantes del power metal. El 1 de julio de 2017, la banda decidió celebrar en el Teatro Vorterix la primera década del álbum, y para eso organizaron una fiesta cargada de sorpresas.

Apenas se abrió el telón, la legión de rockeros que acudieron a la cita se encargó de encender los ánimos. El vocalista Lucas Gerardo pronunció las primeras palabras de En la oscuridad, tema que abre el conmemorado disco, para dar inicio al show. Gritos, saltos y empujones fueron el warm up de Bajo la cruz, segundo tema de la noche (y del álbum). Aún sigo latiendo, acompañado de visuales que mostraban un corazón latiente, refrescó el setlist, indicando que también repasarían el resto de su repertorio.

Con la seguidilla compuesta por Extraños signos y Muro del silencio volverían a celebrar a Bajo la cruz. Después llegó el turno del primer invitado de la noche: Daniel Retamozo. El conocido periodista deportivo, que además actuó en el video de Cuando tus brazos caen, se ubicó tras los tambores para acompañar en dicho tema.

Sin control, uno de los tracks más enérgicos de Bajo la cruz, activó el pogo. A partir de ahí, ya no habría orden en los temas del disco cumpleañero, y con su sucesor, Animal, tanto Emiliano Obregón como Julián Barrett se lucieron con impecables solos de guitarra. “¿Alguien estuvo hace diez años en el show donde estrenamos Bajo la cruz?”, preguntó Lucas, mientras varios de los presentes levantaban su mano. A continuación, interpretaron Mi última función, que no ejecutaban en vivo desde el mencionado show.

En formato acústico, Lucas y Emiliano regalaron una versión de El secreto más perverso, y al finalizar, le pidieron a Javi Barroso (exvocalista de Lörihen), que cantase El último eclipse, para rememorar las épocas previas a Bajo la cruz. Barroso demostró encontrarse en óptimas condiciones vocales y el “olé, olé, olé, Javi, Javi” no tardó en llegar.

Con Volver a nacer y Antihéroe, retomaron el curso de Bajo la cruz, insertando en el medio Cadenas de la perversión; las dos últimas con la compañía de alguien que ya es parte de la familia: el bajista Ezequiel Catalano. Él es quien normalmente suplanta en vivo a Julián cada vez que éste debe cumplir con otros compromisos musicales. Luego llamaron a Andrés Blanco para que los acompañara en los teclados durante Lágrimas de sangre y Solo tus ojos.

El más esperado de los invitados estaba reservado para el final: Claudio “El Tano”  Marciello, exguitarrista de Almafuerte, con quien Lörihen grabó una versión de Highway To Hell de AC/DC. Solo faltaba un tema para completar el tracklist de Bajo la cruz, y Vida eterna cumplió esa misión. El Tano se quedó para tocar con la banda este clásico imperecedero y a ellos se sumó un último invitado: Richar Asspero. Julián -que también está en Asspera– se puso su máscara y comenzaron a tocar en medio de globos rojos y confetis, finalizando así esta fiesta de amigos que se reunieron para recordar viejos tiempos y celebrar el crecimiento y trayectoria de una banda.