Josh Lloyd-Watson y Tom McFarland -protagonista de esta entrevista- son un par de obsesivos del sonido del oeste de Londres: ingeniosos y meticulosos, la rompieron el año pasado en Niceto y ayer volvieron al Lolla por más. Presentado por Chevrolet Onix.

Muy pocas bandas pueden jactarse de haberse presentado en el mítico Glastonbury a menos de un año de su creación. Ustedes empezaron increíblemente jóvenes, ¿cómo se dio el proceso?

Con Josh nos conocimos cuando éramos muy pequeños y crecimos juntos, solíamos tocar música y jugar al fútbol. Un día, empezamos a escribir canciones y a crear música con nuestras computadoras y guitarras, y la respuesta cuando subimos los temas a internet fue increíble. Luego comenzamos a tocar con toda la banda y estamos juntos desde ese entonces, así es la historia.

En estos años, la imagen ocupa un lugar muy importante, sin embargo, ustedes se ocultaban detrás los bailarines y modelos de sus videos, y también en las portadas de los singles. ¿Cuál era la estrategia?

Obviamente, cuando creás música tenés una imagen muy fuerte en tu cabeza, es como un film imaginario, y la forma en que nosotros expresamos la música es a través de esas imágenes. Con los videos queríamos que esas personas mostraran su talento. Básicamente, lo que queríamos lograr era crear un aspecto visual más atractivo e interesante que si saliéramos los miembros del grupo.

Jungle tiene mucho del funk y soul de los 70. ¿Cuáles son sus principales influencias?

Creo que Jungle tiene tantas influencias que se convirtió en una especie de collage de toda la música que siempre escuchamos. Me gusta ser influenciado por todo y no solo por algo específico.