El 20 de agosto, en el ND Teatro, van a presentar temas de su repertorio traducidos al castellano por primera vez.

Pasaron siete años hasta que Les Mentettes finalmente decidieron incursionar en el castellano. No grabaron un álbum nuevo, sino que tradujeron su repertorio del inglés y lo van a mostrar el próximo jueves 20 de agosto en el ND Teatro. Como adelanto, publicaron el single Ningún Lugar, la versión en nuestro idioma del tema I Belong, del disco Between Ones and Zeros (2014). Dialogamos con Adrián Rivoira [voz] y Pablo Font [teclados] sobre el proceso de trabajo inédito para una banda que toma a la música como un juego. 

¿Por qué eligieron hacer su repertorio en castellano?

Pablo Font: Por varias razones. La principal es que nos habíamos cansado de que nos pregunten por qué cantábamos en inglés. Lamento la decisión porque ahora nos preguntan por qué cantamos en castellano [risas]. 

Lo destacado es que no compusieron temas nuevos, sino que tradujeron sus propios temas.

PF: En todo el recorrido que hicimos hasta acá hubo algo relacionado siempre al espíritu lúdico, el ver qué aparece, entender qué más hay dando vueltas. Cuando estábamos grabando el último disco, Between Ones and Zeros, aparecían chistes en el estudio con letras en castellano –no tenían nada que ver con resultado final–. Pero hubo algo en el chiste de escucharnos en castellano que nos atrajo y nos empezó a seducir, y aparecieron algunas primeras iniciáticas con Ningún Lugar, el single que adelanta este concierto. Eso nos tentó para ver qué aparecía dando vueltas en ese universo. Después empezamos jugar con otras canciones, y a partir de eso apareció la idea de hacer el concierto.

¿Va a ser solo un concierto o piensan grabar un disco en este formato?

Adrián Rivoira: Empezó con esto y creemos que tiene mucho más. Todavía no definimos cómo, pero tenemos ganas de seguir desarrollándolo. Después del concierto, creo que todos vamos a tener ganas de experimentar un poco más con este cambio de lenguaje. Mientras hablaba Font, yo pensaba en todo lo que hicimos. El hecho de haber grabado un primer disco que sonaba a pop y a rock, y después hacerlo con una orquesta, tiene que ver con una experimentación, con la forma en que uno dice las cosas. 

¿El lenguaje más allá de lo que es un idioma?

AR: Esta es una experimentación con un lenguaje que trae el idioma. La decisión de hacerlo tiene que ver con algo que nosotros hicimos siempre.

PF: Sigue siendo una cuestión de lenguaje, así como lo era en inglés. Había algo con el desarrollo del repertorio que queríamos que sonara de esa manera. Ahora estamos jugando a ver cómo suena de otra forma.

Debe ser complicado respetar la acentuación de las palabras al traducir. ¿Cómo se encontraron con eso?

AR: El sonido de las palabras define mucho a la melodía. Una sílaba distinta ya cambia la forma melódica, y es muy difícil mantenerlo. De hecho, en algunas canciones es hasta divertido destruir eso. No jugarse a hacer una traducción limpia de la melodía. En otras canciones funciona bárbaro y es hasta instantáneo. En otras, el trabajo es un poco más minucioso. Muchas de las traducciones las hizo Pablo y otras Euge [Brusa]. Nos mandamos cosas por mail y las vamos pensando, pero cuando las tocamos en la sala aparece el filtro. Ahí se arma un ida y vuelta entre todos. También nos pasa algo loquísimo que es estar en la sala tocando temas de hace seis o siete años, en una especie de renacer…

PF: Hubo algo interesante en el laburo que se terminó de entender cuando se explicitó. Hasta ese momento era todo un juego casi matemático: cuántas sílabas tiene, dónde va la acentuación, cómo es la fonética… en tres o cuatro ejes tenía que funcionar. Pero a la hora de tocarlas y cantarlas, apareció realmente la dimensión del trabajo. En el momento en que Euge y Adrián se pusieron a cantarlas, fue cuando se hizo carne el experimento.

Hace poco participaron del Latin Alternative Music Conference de Nueva York, y en 2013 tocaron en el festival SXSW de Austin, donde estuvieron en contacto con bandas de todas partes del mundo. ¿Qué facilidades piensan que tienen las bandas indie de afuera que quizás las de acá no tengan?

PF: Unas de las cosas buenas que nos pasó en el festival SXSW fue encontrarnos con un montón de artistas que a nosotros nos gustaban y que suponíamos que estaban parados en un cierto lugar que, por lo menos durante el desarrollo del festival, terminó siendo el mismo lugar que el nuestro. Me acuerdo de ir a ver a Polyphonic Spree, que encima son 25, y los tipos llegaban con su guitarra y tenían que armarse el equipo. Cada uno iba con lo suyo y en un punto te convertías en el par que realmente sos. La diferencia es que hay un apoyo distinto tanto privado como estatal para que eso pueda funcionar de esa manera. La sensación es que llegaban más aliviados y acompañados. Acá todavía estamos en un tira y afloje.