Sonidos Karmática Resonancia es el nombre del séptimo trabajo de la banda mexicana Zoé y fue creado antes y durante la pandemia.

Por Benjamín García

“Este último tiempo nos sirvió para replantearnos varias cosas, no sólo la manera de trabajar este nuevo material sino incluso el sonido y lo que queríamos transmitir”, reconoce el cantante y compositor León Larregui.

Para construir este nuevo horizonte sonoro, Zoé trabajó con un nuevo productor, Craig Silvey, famoso por colaborar en álbumes de Arctic Monkeys y Arcade Fire. “Llevaba años imaginando grabar un disco como este y creo que lo logramos en muchos sentidos”, reconoce el líder y vocalista del quinteto de Cuernavaca. En Sonidos de Karmática Resonancia, la banda que completan Sergio Acosta, Jesús Báez, Ángel Mosqueda y Beto Cabrera, decidió no ir a la fórmula segura y explorar nuevas facetas.

¿Qué expectativas tenés para este nuevo álbum? ¿Cómo crees que va a repercutir en sus fans?

Creo que los fans lo van a disfrutar mucho. Se van a encontrar con una propuesta más fresca, pero también con sonidos antiguos, de los primeros discos de Zoé. Es un trabajo súper bien logrado en el cual pudimos volver a tocar juntos e imaginar algo distinto en el medio de la pandemia.

Entre las influencias mencionan a The Cure y Pink Floyd. ¿Hay algún artista actual que los haya influenciado?

Sí, siempre salen bandas nuevas muy interesantes e inspiradoras. Tame Impala es una de ellas. Creo que siguen abriendo paradigmas dentro de lo que es el rock contemporáneo. Siempre estoy muy atento a todo lo que hace Kevin Parker, me parece una persona muy creativa que fusiona psicodelia, lo clásico y sonidos modernos.

¿Buscaron la inspiración por fuera de la música?

Si, por supuesto. Muchas veces la buscamos en obras de artes, películas o libros. Aunque es verdad que muchas cosas ahora no se pueden hacer, como ir al cine o visitar un museo. Actualmente creo que estoy suscripto a todas las plataformas que existen para ver cine. Pero lo que más me inspiró fue la literatura. Particularmente hay un libro de la argentina Mariana Enríquez, Nuestra parte de noche, que me gustó mucho. Se convirtió en mi libro favorito después de mucho tiempo. Encendió la chispa que me volvió a introducir en la lectura. Es una gran historia y está escrito con mucho talento. 

En “Fiebre”, uno de sus adelantos, hacen referencia a la hiperconectividad de hoy día. ¿Creés que con la pandemia esto se terminó de profundizar?

Totalmente, creo que es súper evidente. En “Fiebre” hago una crítica sobre esto, pero reconozco que también soy una víctima, soy participe. La hiperconectividad me parece perturbadora. Nos estamos perdiendo cosas de la vida por pasar todo el tiempo delante de una pantalla.  

Dijiste que ustedes también son víctimas de las nuevas plataformas. ¿A la hora de componer, qué lugar ocupan en Zoé las escuchas y la ambición de ingresar a las principales playlists?

En eso nunca tuvimos una gran preocupación porque venimos de una generación de músicos que tiene otra forma de trabajar. Somos de la época del casete y el CD. Lo que sí me parece increíble de hoy en día es poder ver cuánta gente te escucha en Argentina, Chile, España y demás países.  Esas métricas, que se consiguen de inmediato, son gracias a las plataformas digitales.

Sabemos que tienen una gran relación con muchos músicos argentinos, pero en especial con Babasónicos. ¿Qué representan ellos para ustedes?

Al principio era una banda referente para nosotros, como Soda Stereo. La conocimos gracias a la explosión de MTV en Latinoamérica. Pero con los Babasónicos, a diferencia de Soda, somos más apegados generacionalmente y por eso tuvimos la posibilidad de hacer amistad, de compartir giras por todo el mundo. Tenemos una gran relación, nos apoyamos, ellos en Argentina nosotros en México.  Somos familia.