Desde el Main Stage 2, la californiana despejó todos los temores con una performance que se cuela entre lo más destacado de este Lollapalooza.

La tormenta aguantó. El drama, al menos por un rato, lo ofreció Del Rey toda vestida de negro y conectada de principio a fin. 

Una sola mueca de ella alcanza para entenderla. Su gestualidad es el punto de partida desde el cual despliega una energía que imanta. Sí, también está su voz. Si minutos antes Liam Gallagher se mostró tenso desde el Main Stage 1, la californiana irreverente fue un calmante en dosis cadenciosas.

Los puntos más altos: “High by the Beach” empujada por una puesta en escena que durante un rato trajo playa al Hipódromo de San Isidro. En “Lust for Life” faltó The Weeknd, aunque dijo presente desde una pista y así Lana se dio el gusto de mostrarles a los argentinos su último grito, pura melancolía made in la Costa Oeste. 

“Yo recibo mucho cariño, pero quiero transmitirles que siento lo mismo por cada uno de ustedes”, dijo Del Rey. Además, sumó una pila de agradecimientos, selfies con el público desde abajo del escenario y el recordatorio de que acá, en Argentina, dio uno de los shows que más disfrutó, allá por 2013, en Tecnópolis.