Antes del estreno en Argentina de Salad Days: Una Década de Punk en Washington DC (1980 – 1990), el documental que narra la historia del surgimiento del movimiento en la capital de Estados Unidos, hablamos con Jonathan Rivas, su productor.

A fines de los años 70, Washington DC estaba dominada por la división política, los problemas de violencia y las drogas. La situación llegó a tal punto que sus habitantes optaron por no salir durante la noche, por lo que la ciudad quedaba desierta cuando el sol se ocultaba. Este contexto fue aprovechado por los jóvenes de la época que no lograban encontrar su lugar en la sociedad y que estaban cansados del entorno negativo en el que vivían. Así fue como empezaron a crear un movimiento que se expresaba principalmente a través de la música bajo la consigna “do it yourself” (hacelo vos mismo). “El ambiente de esa época permitió crear una escena que tomó todo lo malo y trató de transformarlo en algo positivo”, dice Jonathan Rivas, productor del documental.
El director Scott Crawford, un reconocido periodista musical que formó parte de esa escena, decidió documentar esos años que vieron nacer a grupos independientes como Bad Brains, Government Issue, Scream, Fugazi y Marginal Man, que trabajaban juntos sin vincularse con la maquinaria de la industria musical. Bajo esa idea, Crawford creó Salad Days, un viaje en el tiempo a los orígenes de estas bandas, que además de ser pioneros en lanzar sus propios discos y organizar sus shows sin contratos discográficos y sin el apoyo de los grandes medios, fueron las principales influencias de los jóvenes que formaron parte de la explosión de la música alternativa de los 90, tales como los integrantes de Nirvana, Sonic Youth y Smashing Pumpkins, entre muchos otros.

¿Qué significó el movimiento punk para la ciudad y para todos los jóvenes qué vivían en ella?

Creo que más que nada significo la idea de poder crear tu propia música, tus propios shows y si querías tu propio sello discográfico. La actitud de DIY (Do it yourself) fue lo que más me impacto a mí. Yo cuando tenía 16 años ya estaba en una banda y tratábamos de tocar en recitales y armarlos nosotros mismos en los mismos bares donde tocaron grupos como Minor Threat y Bad Brains.

¿Por qué había tanta intolerancia hacia los jóvenes punks de esa época?

Es algo que lo hemos discutido mucho con Scott Crawford (director) y tenía que ver mucho con la ignorancia de ese momento. Si hoy en día vez a un punk caminando por la calle, sabes que es un punk pero por ese entonces, en una ciudad dividida por violencia, por el racismo y por la política era muy difícil ver a alguien que parecía diferente a lo normal y que no podías categorizarlo, ya que no se sabía exactamente lo que era ese movimiento en esa época.

¿Cuál fue la importancia de los sellos independientes para el movimiento punk?

Creo que sin los sellos independientes, la mayoría de bandas que escuchamos hoy en día no existirían. Podés escuchar a muchos grupos en sellos grandes y notar la influencia de la escena de Washington, DC. Personalmente me atrevo a decir que sin Dave Grohl tocando en Scream en los 80 bajo sellos independientes, Nirvana nunca hubiera salido con Smells Like Teen Spirit. Si Fugazi no hubiera sido parte del sello independiente Dischord, el indie no sería lo que es hoy en día. Lo mejor es que esos sellos independientes siguen existiendo y yo todavía escucho muchas bandas que salen de ahí.

A partir de su estreno esta noche, Salad Days: Una Década de Punk en Washington DC (1980 – 1990) se podrá ver todos los días a las 21:50 en el cine BAMA Cine Arte,  ubicado en Av. Presidente Roque Sáenz Peña 1145.

Foto home y Fugazi: Jim Saah