Más que nunca, los artistas están hablando de sus estados emocionales y tomando iniciativas respecto de la salud mental.

Cuidarse de uno mismo generalmente no va de la mano con la fantasía de la estrella roquera y la fiesta interminable. Pero en 2017, eso cambió. En julio, Justin Bieber canceló el resto de las fechas de su Purpose Tour con la idea de estabilizarse, usando Instagram para explicar su decisión: “Quiero que mi mente, mi corazón y mi alma estén sanas –dijo–. Usar este tiempo para mí es decirme a mí mismo ‘Quiero estar bien’”.

Se trata de un movimiento aguerrido en contra de la norma. Las giras suelen cancelarse por “cansancio”, pero esta vez, mostrando detalles de su intimidad, Bieber y su equipo fueron comunicativos. Y no estaba solo. El año pasado, artistas como Demi Lovato, Selena Gomez y Logic se abrieron para expresar sus propios sentimientos de depresión y ansiedad. Beyond Silence, el documental sobre Lovato, desnudó sus propios problemas de salud mental y dio así una plataforma para personas que sufren esquizofrenia, trastornos bipolares y otros desórdenes, mientras Gomez hablaba públicamente sobre su propia depresión y ansiedad en los medios.

La canción 1-800-273-8255, de Logic –nombrada a partir del número de teléfono de la asociación para la prevención de suicidios–, creó un vínculo con esa organización y el track, que cuenta con colaboraciones de Khalid y Alessia Cara. El tema escaló al Nº 3 en el Billboard Hot 100 y le aseguró una nominación para Canción del Año en los Grammy. Pero ¿por qué les tomó tanto tiempo a los músicos ser honestos sobre los problemas psíquicos? “Está en todas partes, pero la gente no quiere hablar de eso –explica Chris Zarou, el mánager de Logic–. Estar obligado a hablar de eso por el hecho de que exista esta canción que es tan directa y honesta me abrió los ojos. Es sano tener esta conversación”.

Los fans de Logic fueron los impulsores de la canción y de Everybody, el álbum que contiene el track. “Mi canción les permitió a los artistas ver que hay un lugar para toda esta música genial y sus mensajes inspiradores”, dice Logic. “Ver cómo el disco llegó al Nº 1 me mostró que hay personas que realmente están prestando atención –agrega Zarou–. Él tuvo muchas interacciones con fans que le dijeron que su música les había salvado la vida”.

La responsabilidad de ser honesto con los fans se hizo algo común durante el año pasado. El aclamado 4:44, de Jay-Z, tiene una mención casual sobre su experiencia de ir a terapia. La forma en la que fluye su rapeo es la clave para reducir el estigma alrededor de la inestabilidad mental. Chester Bennington, de Linkin Park, que murió ahorcado en julio pasado, había usado durante mucho tiempo su música para canalizar la depresión. En mayo, Chris Cornell fue encontrado muerto en una condición similar en un hotel de Detroit unas horas después de su concierto con Soundgarden en el Fox Theater. Cornell había sufrido de adicciones y depresión. Estas tragedias ponen el foco en los sistemas de soporte, desde los managers hasta los ejecutivos de las discográficas, quienes están entendiendo las necesidades de salud de sus clientes y la importancia de los artistas que hablan y le dan luz a esta lucha.

“Estoy orgulloso de que Logic haya sido valiente y hable de algo que es un poco tabú –dice Zarou–. Estuvimos trabajando con la línea de prevención de suicidios, y los datos nos mostraron la diferencia que hicieron esta canción y esta campaña; es increíble”. Frances González, director de comunicaciones del National Suicide Prevention Lifeline, agrega: “Nosotros creemos que este es un gran ejemplo sobre cómo los artistas y los medios pueden hablar sobre el suicidio de una forma comprensiva y creativa junto a personas del campo. La canción de Logic es una oportunidad para hacer que la conversación sobre el suicidio sea sobre cómo las personas pueden encontrar esperanza”.