La banda de Steven Tyler y Joe Perry puso fin a sus cuarenta años de carrera. Después de su presentación en Córdoba, así fue el show en el Estadio Único de La Plata, el último en el país.

Más afinados y ajustados que nunca, llegaron los “toxic brothers” al final de sus giras en conjunto. Es que la carrera solista de Steven Tyler, frontman y estrella de la TV norteamericana -desde 2011 es uno de los jurados de American Idol–  se encuentra en un estado inminente. Mientras tanto, los caminos del guitar hero Joe Perry -actualmente tocando con los Hollywood Vampires, junto a Johnny Depp y Alice Cooper– como el de Brad Whitford -que conforma una banda con St. Holmes, guitarrista de Ted Nuggent– estarán alejados de Aerosmith. Poco se conoce sobre el futuro de la base formada por el virtuoso bajista Tom Hamilton y “la máquina rítmica” Joey Kramer.

Lo cierto es que “los chicos malos de Boston” dieron un show contundente en el Estadio Único de La Plata, en el marco de la gira Rock and Roll Rumble – Aerosmith Style 2016, con la cual se despiden de los escenarios. El show recorrió sólidamente un repertorio plagado de clásicos como Back in the saddle (#38 en 1977), Same Old Song and Dance, Rats in the Cellar o Last Child (#21 en 1976) además de repasar varios de los hits que los supo ubicar el Billboard Hot 100 como Crying (#12 en 1991),  Crazy (#17 en 1994) o Livin on the Edge (#18 en 1993). No faltaron en el setlist su único número uno en 1998, I Don’t Wanna Miss a Thing, el himno Dream on (#6 en 1976) y los éxitos Love in an Elevator (#5 en 1989), Walk This Way (#10  en 1976), Dude Looks Like a Lady (#14 en 1987), la pegadiza Rag Doll (#17 en 1988), Jaded (#7 en 2001) y el cierre con Sweet Emotion (#36 en 1975), que increíblemente recordaba a Daft Punk.

Sin embargo, lo más importante sucedía de manera imprevista, cuando al homenajear a los Beatles en Come together (#23 en 1978), en Indio, California, los Rolling Stones elegían para el Desert Trip, ese mismo tema para, por primera vez, interpretar una canción en público de los cuatro de Liverpool. El espíritu stone, sucio y rockero flotaba en el aire con temas como Stop Messin arround, Train keep a rolling o Chip away the stone (#77 en 1979). También sobrevolaba el espíritu de Queen y, por supuesto, el de Led Zeppelin, en las claras influencias de este linaje hard rockero de Marshall-LesPaul, que en nuestro país hoy estaría representado por Airbag y que tiene a Guns N Roses como heredero histórico, mientras esperamos sus dos shows en River en noviembre. La gente anoche pedía Mama kin, pero el grito nunca logró llegar a destino y ahora habrá que esperar que durante el regreso de Axl y Slash eso suceda.

Hablando de su legado dejan, sin dudas, una combinación de blues con sonidos americanos potentes e influenciados por grandes bandas y matices británicos. Con casi medio siglo de álbumes fundamentales (analizando las canciones que no tocaron anoche se valora aún más su extenso repertorio), histórias sobre adicciones, subidas y bajadas, revolucionarios videos en la década del ’90 y una dupla explosiva tanto compositivamente como en sus actuaciones en directo, hace ya tiempo que Aerosmith forma parte de la mesa chica de la historia del rock.