El exlíder de The Smiths cerró en el Luna Park su paso por Buenos Aires desplegando toda su ingeniería poética y sensible.

El clima político todavía se respiraba a las 21.30 en un Luna Park colmado de gente. Algunas horas antes, a sólo cuatro cuadras, el nuevo Presidente de la nación saludaba desde el balcón de la Casa Rosada en el día de su asunción. Pero a la noche, la música en el centro porteño no estuvo a cargo de la flamante dupla Macri-Michetti, sino de Morrissey, que daba su segunda función en su visita a Buenos Aires tras el show del miércoles en el Teatro Ópera

Morrissey irrumpió en el escenario con una energía que despejó dudas respecto de su condición física. Fue un comienzo hitero, con Suedehead, Alma Matters y This Charmin Man, la primera dosis de la banda que compartió junto a Johnny Marr en los ochenta. La segunda llegaría cinco canciones más tarde, después de transitar distintas etapas de su carrera solista, incluyendo el tema homónimo a World Peace is Non of Your Business, su último lanzamiento. Fue How Soon is Now, uno de los picos más altos del show, en gran parte gracias al trabajo de Matt Walker en batería y Gustavo Manzur en teclados. Aunque más tarde, en la presentación de la banda, la ovación se la llevaría Boz Boorer, guitarrista y coproductor de Morrissey desde hace más de veinte años.

Después vino el esperado homenaje a Francia con I’m Throwing My Arms Around Paris, que fue acompañado con la bandera del país europeo proyectada en la pantalla. Moz se desquita en vivo de lo que no pudo lograr en los estudios: reeditar el single después de los ataques en París ante la negativa de la discográfica Universal.

El primer dardo fue para la realeza británica con The World is Full of Crashing Bores. Y en el apartado de covers, la exclusiva fue de Elvis Presley con You’ll Be Gone, que Moz interpretó en homenaje a su ídolo. Pero también se permitió repetir la sorpresa del día anterior: entonar algunas líneas de Morrissey, la canción de Leo García.

El exlíder de The Smiths siempre fue un artista político. Usa el escenario y sus canciones como plataforma para escupir su mirada hípersensibilizada sobre diferentes temas que le roban horas de sueño: guerras, consumo de carne, violencia policial o monarquías hipócritas. Por eso no sorprendió que después de Ganglord -respaldado con imágenes de agresiones de la policía de Los Ángeles-, preguntara en inglés: “Así que tienen nuevo Presidente… ¿les gusta?”. Sobre los abucheos sonaron los primeros acordes de Mama Lay Softly On The Riverbed

Al terminar, Morrissey retomó: “Me quedé pensando en lo de su nuevo Presidente. ¿Así que no les gusta? Te das cuenta de que nunca lo harás, porque están todos hechos de lo mismo. Son así. El régimen entero debe cambiar. Nada de presidentes, nada de primeros ministros. Mierda, mierda, mierda”, y enseguida llegó una intro de teclados para Everyday Is Like Sunday, otro de los momentos más destacados.

Detrás de Meat is Murder se proyectó un video con matanzas de animales. Si de algo no se cansa Morrissey es de reclamar que nos espera un mundo mejor si todos fuésemos veganos. Por si quedaban dudas, una frase al final de la canción lo dejó bien claro: “¿Cuál es tu excusa ahora? La carne es asesinato”. 

El cierre también fue dedicado a la monarquía británica con el último de los guiños a The Smiths: The Queen is Dead, y la imagen de Isabel II haciendo fuck you. “Los amo, los amo, los amo”, repitió Morrissey de notable buen humor. El inglés dio un show memorable como parte de una gira que, según avisó, podría ser la última de su carrera. 

Fotos: Beto Landoni