Pocas bandas dividen tanto las aguas como La Beriso. Por fanatismo o por rechazo, no pasan desapercibidos. Tal vez esa sea una de las explicaciones de este fenómeno: divide y reinarás. Pero más allá del por qué, lo importante es que la banda tocó el sábado en River, y ocupó ese pedestal que solo alcanzan los gigantes.

Desde muy temprano se sentía en las inmediaciones del estadio un clima digno de un superclásico. Canticos, banderas, globos y mucha gente que se trasladaba de un lado a otro cantando “Hoy copamos el Monumental”,“El que no grita Beriso para qué carajo vino”, o “El que no salta es un inglés”: una efervescencia que recuerda al público stone o ricotero, que también supo hacer historia en el mismo campo de juego.

A las 21:30 h, después de la presentación de los Ciclonautas y La Perra que lo Parió, se apagaron las luces.  El ritual de los celulares encendidos que conmueve hasta a los más escépticos, alumbró a Rolando “Rolo” Sartorio y compañía, y así sonaron los primeros acordes de Miradas. Elegir ese tema como puntapié inicial fue certero porque la canción está dedicada a las víctimas de Cromañón, y tiene un profundo significado para La Beriso y su público. En un guiño cómplice con sus seguidores, Rolo modificóla letra del tema y cantó: “Cuántos caretas y giles tocan en River”, tal vez como irónica respuesta a las críticas que siempre el grupo ha recibido. Siguieron Otra noche más, Risas de pobre y Lo olvidó.

Sin campo vip, visuales en dos pantallas laterales del escenario y una banda ajustada con dos guitarristas muy inspirados, el concierto transitó por diversos matices de emotividad que propusieron los oriundos de Avellaneda, que presentaron el álbum Pecado capital y recorrieron sus otros cinco trabajos editados.

Uno de los puntos más altosde la noche fue la presencia de Víctor Heredia, que subió para interpretar, junto a La Beriso, su tema Sobreviendo; otros invitados fueron David Lebon (Otro lugar), Luciano Napolitano (Confundido), Néstor de Nonpalidece (Madrugada), Walter Giardino (Realidad y Dónde terminaré), Los Auténticos Decadentes (Banda de Moda) y Claudio “El Tano” Marciello (No me olvides).

Tres horas de show en el estadio más imponente de la Argentina y alrededor de 55 mil personas ratificaron el crecimiento acelerado de esta banda que hasta no hace mucho era desconocida y hoy está en boca de todos. Sin duda, una impronta “callejera” ayudó en una primera etapa, pero el fenómeno actual es exclusivo mérito del grupo y de su mánager, Jorge Gavilán, que siempre ha pisado fuerte y seguro. Pocos lo lograron y ellos ya son parte de esa historia monumental. La Beriso cerró el año con fuegos artificiales y se hizo grande en River.