Desde Capilla del Señor, hace diez añosviajó hasta Buenos Aires para convertirse en periodista. En TN, en Telenoche y en el noticiero de medianoche En síntesis, por Canal 13, comunica las principales novedades del mundo de la música.

¿Cómo llegaste a dar las noticias de música en el noticiero?

– Estudié en TEA Imagen. Después empecé como productora en el canal en 2007 y me di cuenta de que quería tener más contacto con la gente. Me probaron como cronista, pero no quería hacer accidentes, política o cosas de impacto porque soy una persona muy emocional. Al ver mi incertidumbre, me preguntaron como quién quería ser, y les contesté: “¡El Bebe!”. Después, paso a paso, fui creciendo. Me acuerdo de que empecé en un Pepsi Music con la voz en off. Ese día sentí que estaba realizando lo que siempre quise. No fue un camino fácil.

¿A qué comunicadores admirás?

– Del Bebe admiro su soltura, la cercanía y empatía que logra con los músicos. De acá y de afuera. Me parece primordial eso. Admiro lo que le pasó con Bono o Sabina. Me encantan también las notas que hace Matías Martin. Me parece uno de los grandes entrevistadores. Ni hablar de Lalo Mir. Encuentro en el estudio es mi programa preferido. Cada vez que viajo en el avión, los miro de vuelta.

¿Qué tipo de periodismo te apasiona?

– Me gustan las historias de vida, de gente relacionada al arte, porque son, generalmente, personas muy conectadas con sus emociones. Con la música tengo una conexión más genuina. No es un género menor. Es cultura, no solo entretenimiento. La música habla mucho de la gente y eso es lo que más me gusta. Igual sufro mucho con mis notas. Siempre pienso en la pregunta o lo que el fan tiene que saber, y también debe haber cosas que le interesen al que no conoce al artista. Quiero que mi mamá entienda de qué estoy hablando. Ella es una buena manera de medir al público en general. Hay que saber administrar el tiempo, porque si repreguntás mucho sobre algo, no podés mostrar otras cosas. Cuando termino, me pongo a pensar en lo que no pregunté; si es en inglés, si expresé bien los verbos o la pronunciación. En una época me iba a llorar al hotel después de las notas.

¿Cuál fue tu hit periodístico?

– Lo del K-Pop fue una linda perlita. Nadie hablaba de eso. Me mandaban por las redes miles de mensajes con bandas que ni podía pronunciar. Hablamos por privado, me interesé y me citaron en el Centro Cultural Coreano. Me contaron de qué se trataba y lo terminamos midiendo al aire a ver cómo funcionaba. Cada vez que los poníamos en el noticiero, estallaba todo, terminamos siendo tendencia cada vez que lo mostramos. Después fui a Corea a entrevistarlos y a relacionarme con esa movida, y fue algo increíble.

¿Cómo ves la evolución de los medios?

– Antes necesitabas un medio para darte a conocer, como músico o periodista. Creo que el juego está en que, en el futuro, cada uno será su propia empresa. Algo más individual. La conexión con el público será mucho más directa. Nos encontramos con que hay músicos que tienen una movida grosa al lado de ellos en redes sociales, y los vamos a buscar para el noticiero. Antes no era así. La televisión, hoy, es un canal pasivo que decide qué le da al televidente unidireccionalmente. Mientras tanto, los nuevos espectadores ahora eligen qué ver, cuántas veces y en el momento que quieren. En ese sentido, los medios tradicionales están retrasados.

¿Y la música?

– Existe mucha más cantidad, que no es lo mismo que calidad. Es cierto que hay una ebullición creativa. Sin embargo, antes estaba todo más segmentado por los géneros. Ahora hay tanto que nadie te limita para escuchar lo que sea. Hoy se puede elegir entre mucho más. Me parece que eso está bueno. A las bandas les cuesta más diferenciarse a pesar de que se pueden mostrar en todos lados. A mí me llegan 20 gacetillas por día, y me pregunto qué habrá detrás de cada una de esas bandas. Cuando les pregunto qué hacen, pocos me generan curiosidad.

¿Qué escuchás y en qué soporte?

– Escucho mucho el material de los artistas que voy a entrevistar. Pero me gustan sobre todo Arctic Monkeys y Prince; a Amy Winehouse la escucho prácticamente todos los días de mi vida. Obvio que los clásicos Nirvana, Metallica, Red Hot Chili Peppers o Guns N’ Roses son fundamentales. Tengo una conexión emocional directa con ellos. Generalmente, porque estoy mucho en la calle, uso Spotify. Pero me encanta llegar a casa y tener mi bandeja, mis vinilos y mis CD. Algunos nunca los abrí porque simplemente me gusta tenerlos, y sigo comprando. Lo primero que rescataría de mi casa si pasara algo es mi biblioteca. De los shows que vienen no me pierdo por nada Guns N’ Roses y la despedida de Black Sabbath.

Contanos de tu futuro…

– Me hace feliz poder saber o conocer. No solo salir en pantalla. Me gustaría hacer radio, poder escribir. Lo que me importa es lo que me queda adentro. Me gusta mucho estudiar, la vida del estudiante, los apuntes, ir a la clase, hablar con otra gente y con el profesor. Trato todo el tiempo de instruirme, de empaparme. La información es mucha y va muy rápido. Sé que soy una persona en un montón que puede hablarle a muchísima gente. Por eso no me encierro y prefiero abrirme. Quiero ser feliz, que sean felices y que seamos felices. Si la felicidad no es compartida, no sirve.