Antes de ser mayor de edad, Khea ya escribía canciones que despertaron el interés de artistas como Bad Bunny. Hoy es uno de los principales responsables de la masificación del trap en la Argentina, junto a colegas como Duki, Cazzu y Paulo Londra. “Sabíamos que ‘Loca’ iba a ser una bomba increíble”.

La historia de Khea es similar a la de otros jovencitos que cuadraron tiempo y espacio para llegar a una meta. Tiempo: la adolescencia, con toda la energía y tenacidad para comenzar a forjar un proyecto. Espacio: el fascinante y federal mundo de las batallas de gallos. Freestyle para niños en plena formación de identidad, con YouTube en mano y muchas ganas de hacer rap.

La meta siempre fue la misma, pero con el tiempo se fue cristalizando. Khea acaba de cumplir 18 años y es uno de los artistas más escuchados de la escena llamada “trap argentino”, que no surgió con esta camada de chicas y chicos, pero gracias a su mano llegó definitivamente a la masividad.

Khea no era de los que más batallaban, pero ahí estaban sus amigos (sus futuros colegas), así que cuando no tenía ganas de competir, igual iba a la plaza, para pasar el rato, para formar parte. Su nombre surgió un día como cualquier otro, caminando hacia su primera competencia seria. “No me quería poner ?Ivo? porque ese es mi nombre real, todos tienen uno distinto –comienza a relatar Khea–. Un amigo me dice ‘Empezá a mirar las patentes de los autos y fijate uno’. La primera que miro decía ‘KEA’. Era muy buena, amigo. Le puse una hache en el medio para que tenga otro toque y ahí quedó”. Así nació “Khea”.

Algo similar pasó con la canción “Loca”, cuyo video superó ya los 200 millones de reproducciones en YouTube, y cuenta, además, con un remix a cargo de Bad Bunny. Fue durante una noche cualquiera de un adolescente promedio. Ni siquiera había salido “B.U.H.O.”, su primer tema junto a Midel y Arse, pero ya empezaba a fantasear con la idea de hacer música.

“Esa noche salí a una fiesta con unos amigos que también estaban metidos en esto, todos raperos. Mi vieja me dijo ‘No llegues tarde’… y llegué tarde”, remata Khea con una sonrisa. Cuando llegó a la casa, golpeó la puerta, despertó a su mamá y, claro, se ganó el reto. “Te dije que no llegaras tarde”, le gritaba su mamá. Hasta que se puso a cantar. “En medio de todo el griterío, me puse como a improvisar: ‘Es una loooca’, le cantaba. Solo eso. Bueno, volvía de una fiesta –se excusa–. Midel estaba ahí conmigo. Cuando mi vieja se fue a acostar, me dijo: ‘¿Vos escuchaste lo que hiciste recién? ¡Se me repegó!’”.

Al día siguiente, Khea llamó al productor y DJ Omar Varela, de Mueva Records, para insinuarle que podía haber una canción. “Me dijo que tomara el colectivo. Él hizo la pista, yo empecé a hacer la letra y me puse a jugar con el Snapchat. En ese momento estaba de moda y era renormal pasarse nudes [fotos de desnudos] y todo eso –asegura Khea–. Hicimos el tema y lo guardamos. Lo teníamos encajonado. Pensamos ?Esto cuando sea el momento lo sacamos?. Pero todavía no”.

Pasó el tiempo, empezaron a sacar canciones a borbotones, y Khea decidió mostrarle “Loca” a Duki. No solo le gustó, sino que pidió sumarse. “Me dijo ‘Esto va a pegar, hay que hacerlo’, y nos juntamos en el estudio de Omar. Ahí grabó su parte, que a mí me encanta y creo que es la que más le gusta a la gente”, admite. Para completar el combo sumaron a Cazzu, que apareció para tomar la voz de la mujer en la canción. “Ahí todo termina de cerrar. Sabíamos que iba a ser una bomba increíble”, asegura.

Más allá del éxito orgánico de la canción, hubo un link que le dio velocidad turbo al crecimiento. El mencionado remix a cargo de Bad Bunny puso no solo a “Loca”, sino también a Khea, Duki y Cazzu, en la vidriera de la escena mundial. “La conexión con el Conejo Malo [Bad Bunny] se dio porque a él le había gustado mucho el tema y nos dijo que quería hacer un remix. Así, ‘Loca’ fue realmente ‘Loca’”, sostiene Khea. “Me acuerdo de que le habían dicho a Omar que estuviera atento al Instagram de Bad Bunny, que iba a pasar algo. Cuando salió el video me levanté de la cama saltando. No lo podía creer. Me agarró por sorpresa, realmente”, dice.

El círculo se terminó de cerrar con los tres jovencitos más el puertorriqueño arriba del escenario del Luna Park cantando el tema para casi 10.000 personas. “Fue como decir ?Acá estoy. Acá estamos?, ¿no? Me gustó mucho además compartir escenario con Duki, no lo hacía hace un montón. La energía de Duki-Khea-Cazzu fue increíble. Veía la mirada de la gente desde el escenario y pensaba ‘¿¡Qué está pasando acá, loco!?’”, dice.

Khea no mira televisión desde “hace mucho tiempo”, dice que no le gusta. Para eso usa YouTube, que es además una de sus fuentes de trabajo. Sus horas de ocio las pasa en la PlayStation con el FIFA y todo lo que sea deporte, sobre todo UFC. Lo que pasa en el mundo se lo entera a través de las redes sociales, porque “es más fácil”. También dice que ya no ve las cosas con los mismos ojos. “Hasta el Mundial, lo veo de otra manera. Antes me encantaba, ahora siento que es como una distracción para la gente”, asegura.

Las letras de las canciones de Khea hablan de situaciones que le pasaron a él, porque, en realidad, siempre escribió “cosas”, pero para sí mismo. “Cuando me puse a hacer temas con producción profesional empecé a buscar la manera de que no solo me llegue a mí, sino también a la gente. Si escribís algo tuyo y lo adaptás para que el público lo pueda entender y le guste y lo sienta, la cosa ya es diferente. Lo compartís”, sostiene Khea.

Su abuelo lo hizo fan del tango a los diez años, se la pasaba cantando. También lo hacía escuchar a Palito Ortega y se aprendió las canciones. Después le agarró por el lado de la música más romántica. Le encantaba Reik, Camila, Sin Bandera. También confiesa que es fan de Justin Bieber (“Lo banqué antes que todos, fuerte”, asegura sin sonrojarse), y dice que uno de los mejores del mundo es Daddy Yankee.

Cuando era chiquito, Khea no se portaba muy bien en su casa: hacía lo que quería. Pero asegura que hoy en día tiene una gran relación con su familia. Lleva una vida dedicada íntegramente a su carrera y se puso muchos objetivos. Ahora, en lo inmediato, quiere ir a tocar a México y a España, donde ya lo escuchan y lo esperan con ansias. Él lo sabe, “Hay que ir a romperla allá”, insiste. También tiene canciones listas esperando su turno para ver la luz con un concepto que define como “futurista”. Y avisa: “Voy a lo que quiero, y quiero que empiece a pasar algo nuevo en la música”.