El DJ se ganó su lugar dentro de la música electrónica a nivel nacional. Para los adeptos al género, no necesita presentación alguna, para los que no lo son, tal vez sí.

Kevin, DJ y productor de vocación, nació en La Pampa a fines de los ochenta. Como su padre era baterista, creció rodeado de música. En su adolescencia formó varias bandas con amigos y otros músicos de la zona, incursionando con el bajo y su voz. Sin embargo, fue a través de Internet y de visitas a las disquerías del pueblo que se puso en contacto con sonidos modernos, con la textura de los sintetizadores y la constancia hipnótica de lo que hoy llamamos electrónica. Sí habría que enumerar algunas de sus influencias, estas serían: Radiohead, The Cure, Depeche Mode, Cerati, Cattaneo, Dixon, Ame y David August. A los veinte, impulsado por la inercia de salir al mundo, se mudó a la ciudad de Buenos Aires. El resto es historia.

En el 2016, luego de sus primeras apariciones en sellos como Sudbeat, Bermudos y DAR, Kevin logra dar su primer gran paso con la salida de Crystal Forest, su colaboración con Ditian para Lost & Found, el sello que encabeza el reconocido Guy J. La popularidad y el reconocimiento adquirido le abrió muchas puertas: lanzamientos para Balance, Endless, All Day I Dream, Exit Strategy y finalmente, Innervisions. Su aparición en el compilado Secret Weapons 11 es lo que terminó de consolidar una carrera versátil y de alcance internacional. A su vez, esto le permitió irse a Ibiza a participar de Transmoderna, la fiesta que organiza Dixon, una de las cabezas del sello alemán. Sin embargo, esto no es todo, Kevin también le abrió a Hernán Cattáneo en el estadio Arena Maipú de Mendoza en Junio de este año y realizó giras por Estados Unidos y México.

No es absurdo pensar que el mundo de Kevin se conforma a partir del equilibrio entre la calma pueblerina, sus silencios y las posibilidades musicales que puede ofrecer la tecnología. Ahí, en ese espacio de ensueño y eternas posibilidades es donde encuentra el corazón de sus composiciones terapéuticas: sintetizadores acolchonados, melodías de fuerte carácter emocional, climas que escalan desde la introspección a la sanación. La música de Kevin es universal, y es por eso que tanto a la hora de producir como a la hora de presentarse como Dj, su espíritu es el de un secreto interesante, un despertar de la consciencia alimentado a partir de la repetición rítmica como mantra. Para entenderlo, alcanza con escuchar cualquiera de sus sets o producciones. Su éxito no es casualidad.