El sábado, la californiana presentó en nuestro país el Prismatic World Tour ante un Hipódromo de Palermo con entradas agotadas.

Katy Perry parece haber leído a la perfección todos los manuales para realizar una presentación de estrella teen pop, porque durante la noche del sábado ofreció un show con una puesta en escena de primer nivel internacional, cambios de vestuario, coreografías y mucho carisma

“Apurate mamá, que nueve años no se tienen toda la vida”, le decía una chiquita a su madre mientras ingresaban al campo. Y detrás de esa inocencia se escondía la sabiduría de alguien que sabe que está por presenciar algo único. Seguramente, ella fue una de los miles que el sábado tuvieron el primer recital de sus vidas, ese que nunca se olvida. El hipódromo lució lleno de adolescentes con pelucas de colores imitando a su ídola, y muchos padres acompañando a sus hijos. 

El show estuvo dividido en cinco grandes momentos que incluyeron cambios de escenografía y vestuario: Prismatic, Egipcio, Cat-Oure, Acústico e Hyper Neón. Katy es acompañada por dos soportes vocales que únicamente la dejan sola para el momento más “tradicional” del concierto: un set acústico en el que se anima a cantar al frente de la pasarela sin toda la parafernalia detrás, sola con su guitarra. 

Y aquí sacó lo mejor de su carisma: agradeció la espera de los fans, dedicó palabras de cariño, confesó que estaba un poco enferma y no escondió los pañuelos descartables que utilizaba. Katy no la caretea, y esa actitud, en épocas donde todo es la imagen, es un gesto de respeto hacia su público. Un fan le arrojó una campera diseñada especialmente por él, y conquistó a la cantante que lo invitó a subir al escenario: allí le agradeció el regalo (le dijo que era muy cool) lo abrazó, se sacaron una selfie y tomó clases de español. Su carisma la diferencia de otras divas como Taylor Swift, porque en vez de asustarse de sus fans, se divierte con ellos. 

Cerca de las 23, la cantante apareció con un vestido 3D para cerrar el show con el Hit Firework, que terminó con fuegos artificiales en el escenario. “Gracias Buenos Aires” dijo para despedirse, y así dio una clase de cómo entretener al público adolescente, sin descuidar ni la música ni la cercanía con los fans.  

Fotos: Gigriders