Es uno de esos shows en los que todo artista le gustaría estar, y esta vez le tocó a Katy Perry, que en apenas 12 minutos deslumbró a todo el estadio de Phoenix, Arizona. 

Acompañada de un juego de luces y una escenografía sin comparación, la cantante estadounidense interpretó algunos de sus éxitos con artistas invitados de la talla de Lenny Kravitz y Missy Elliott.