Volvió al país a presentar por segunda vez El círculo, su nuevo disco solista, en el marco de la gira homónima que batió todos los récords del panorama musical español.

“The king has returned”, decía Rafiki refiriéndose a Simba en el clásico de Disney. Y esa es la sensación en cada show de Kase.O, que en la velada del jueves, reunió a 6500 personas en el estadio Luna Park. Miles de cuerpos impacientes acuden a una cita con su mejor amante porque, en palabras del propio Kase.O, van a “follar con el mejor”. Eso sí: una cita perfecta siempre empieza con una gran previa, y el desafío se lo cargó al hombro los Militantes del Clímax.

Con raíces negras y una base de hip hop y funk, los Militantes se mueven sobre líneas de viento jazzeras y poetizan la coyuntura política con un sarcasmo que el público celebra con euforia. Creadores de un no-género que ellos juegan a llamar Hit Hot, tocan una hora y dejan el terreno caliente para la llegada del Rey. Atestado de gente, el estadio explota al encenderse el círculo de luces que hace honor al último trabajo del rapero.

Dj R de Rumba suelta una base que se transforma en El Círculo y el gran Kase.O irrumpe con una sugerente leyenda en su remera: Rap solo harcore universidad. A diferencia de otras veces, es él quien presenta a Momo, su corista. En un abrir y cerrar de ojos el MC desparrama flow zaragozano. Los enlaces, por demás creativos, llevan a la marea de un tema a otro como si nada.

Cumple con el protocolo del ritual al hacer un fondo blanco de licor de café, esta vez con la 10 de la Selección colgada de las bandejas del hijo secreto del funk. Repite la mini coreografía que estrenó el año pasado junto a Momo. Pide un grito de paz para los olvidados del Sahara Occidental y baila. Y suda. Y no se priva de tomar posición sobre algunos temas ineludibles. “Si no vas a visitar a tus abuelos eres peor que Macri, ¡una gonorrea!“, grita, y se gana la ovación colectiva. “El aborto es un hecho, las chicas deciden“, y lo alaban otra vez.

Así, con un pañuelo verde apretado con su puño, pasan los minutos y sigue la fiesta. Aparte de la visita del MC Muphasa de Vorterix, que lo entrevistó esa misma tarde, le llega la hora a la joyita de la noche: Sebastián, “el hijo del hombre que nos trae en la furgoneta”, participa en la canción “Rap contra el racismo” de El Chojin. Con 8 años, gorra y hoodie lanzó un beatbox que dejó paralizado a todo el estadio.

Kase.O sabe que hay público reincidente, así que sorprende con un popurrí de VdV: “Vicios y virtudes”, “Quieres”, “Ocho líneas”, “La ciudad nunca duerme”, “Nada que hacer”, “Bombo clap”, “Hardcore Funk”, “Vivir para contarlo” y el infaltable “Ballantines”. Desde raperos viejos y nuevos hasta traperos con chupines, entonan los temas. Distintas generaciones, gente con otras influencias, solos, en pareja o con amigos. Kase.O recauda a un público que no para de ampliarse.

Se lo ve dichoso, con una sonrisa más radiante que la de su último show. Con aires de predicador incita a la multitud a esforzarse, a desarrollar el don que cada uno trae. Y lanza su mantra: “Cuanto más amor das, mejor estás”. Agradece al equipo con el que está de gira, “aA esos que no conocemos por qué están detrás de los telones…esos que no quieren fama y me llevan entre algodones”. Parece que lo cuidan, pero él no se queda atrás. Esta vez, se quedó con ganas de jugar un partido de fútbol con los Militantes del Clímax, de comerse un asado y tomar fernet -que le encanta-, pero prefirió resguardarse para el concierto que lo esperaba el viernes en Uruguay.

Cada rima fluye a la altura de su tamaño y lo acerca a la virtud de un círculo: la perfección. “Soy la polla, 25 años rapeando y sigo en la cima”, remata. Es su momento y lo sabe. Hace menos de un año, 1600 personas lo vieron sobrevolar el escenario de Groove. Esta vez, fueron 6500.