No hay muchas bandas de rock que todavía puedan sacar un disco demoledor en su quinta oportunidad. Kasabian supo reinventarse lo suficiente como para ser una de las bandas líderes de la escena inglesa desde 1997 y después ser exportada hacia el mundo. “48:13 se aventura, un tanto incómoda, lejos de la zona de confort de Kasabian”, dijo NME sobre su último álbum, “la última entrega de los muchachos de Leicester es un confuso, tentativo, vacilante pero aún brillante combate para empujar los límites”. 

Y ellos lo saben. Tanto que hasta sacaron un disco casi sin arte de tapa -sólo con las cifras “48:13” y sin nombres para sus canciones. Las llamaron por el tiempo que duran: 1:07, 4:01, 3:00– (hasta que uno va a iTunes o Spotify, en donde sí aparecen los nombres). La banda llegó a un punto de su carrera en la que quiere que su música hable por ellos mismos. “A nuestro nuevo álbum le está yendo muy bien. Lo que más me encanta es que lleva un tiempo hasta que las personas le agarran la vuelta. Después de desmenuzarlo, vuelven diciéndonos: ‘ok, ahora lo comprendo, es increíble. Tienen razón’, y en vivo es aún más furioso”, explica Sergio Pizzorno, el guitarrista, corista y frontman de la banda.

Pasaron dos años y medio desde que cancelaron su última visita por cuestiones de salud de uno de sus miembros, y volvieron para dar revancha, con el doble de ganas. “Es estúpido, pasó demasiado tiempo”, se lamenta Pizzorno, con su pantalón negro con una raya blanca que usa en todas sus presentaciones en vivo. “Sólo puedo disculparme y debo decir que estoy un poco frustrado de que no hayamos venido por diez años. Sólo lo justifica un mal management. Es confuso. Teníamos mucho para compensar”, declara.

En vivo, la dupla de Tom Meighan (cantante principal) y Sergio “Serge” Pizzorno es hipnótica, seductora, efectiva y muy unida. Casi cómplice. Kasabian estuvo entre las bandas que más público convocaron en las dos fechas del Lollapalooza 2015, unas 50.000 personas (la superaron Jack White, Robert Plant y, tal vez, Calvin Harris). 

Un cover del tema Phraise You, de Fatboy Slim; varios de los hits de su último álbum (eez-eh o bumblebee); y sus himnos históricos como L.S.F (Lost Souls Forever), Club Foot y Cut Off, fueron algunos de los temas que eligieron para su presentación.

“En este momento estoy escuchando mucho a Kendrick Lamar”, concluye Pizzorno, “aprecio mucho sus letras. Y también el nuevo disco de POND, Man It Feels Like Space Again”. 

“Durante estos días en Buenos Aires anduvimos mucho por Palermo, me encantó. También me fasciné con el Cementerio de Recoleta. Fue muy extraño ver los ataúdes tan deteriorados, me voló la cabeza. Voy a volver de nuevo antes de irme”, concluyó el inglés.

FOTOS: gigriders