La puertorriqueña acaba de editar ‘Soy yo’, un álbum de estudio que no se ata a un solo género y expande su mundo musical. Además, cuenta con las colaboraciones de Melendi y Residente.

Cuando uno piensa en reggaetoón, enseguida piensa en Puerto Rico. El país fue pionero en el género y todavía se mantiene a la vanguardia. Por eso, la sorpresa es doble cuando una artista oriunda de la isla como Kany García lanza un álbum que se aleja del ritmo. Soy yo reúne 11 tracks con dos colaboraciones, que pasan de la canción romántica a la bossa nova, y juegan con el reggae y lo urbano. “Fue clave hacer algo en contra de lo esperado de alguien de Puerto Rico”, dice la cantante.

El disco de García es parte de una nueva conspiración, donde las mujeres de la música destruyen los géneros musicales con un saldo positivo. Nathy Peluso y Rosalía son otros ejemplos: los críticos no pueden definir que hacen. “Hoy agarrar una guitarra y hacer una canción de amor es la cosa más rara del mundo. Si hubiese una categoría, es la de cantautor… allí existe la libertad”, explica. “Si quiero hacer una cumbia, voy y la hago. No me freno”.

La estrategia de la tica es una sola: ir contra la corriente. En la era de los singles, apuesta por un álbum completo. “Lanzamos un solo single antes de editar el disco. Hay todo un concepto detrás del trabajo y por eso hay que escucharlo entero”.

Tenés una colaboración con Residente, ¿cómo fue trabajar con él?

−La canción la hicimos juntos, desde cero. Decidimos que no tenga que ver con el mundo musical de ninguno. Yo no utilicé a mis músicos y nos dividimos la canción. Fue una jornada de tres días escribiendo, y luego nos metimos en el estudio con mi productor a grabar. Es una canción diferente, jugamos a cambiar los roles. Él se pone del lado de la mujer y yo del hombre.

Y efectivamente lo hacen, mientras Kany canta: “Vamos a jugar a cambiarnos los bandos… Si tú me dices que somos los mismo, entonces lo mismo me da”. Residente responde con frases como: “Ok, yo me pongo en cuatro” o “Trayéndote cerveza mientras ves el partido”. Luego, ambos dicen: “Aquí nadie tiene la batuta. La banana y la papaya son lo mismo, son frutas”.

No todas las mujeres coinciden sobre el feminismo en la música, ¿vos cómo lo ves?

−Yo pienso que sí debe existir la indignación. Lo que sí, no sé hasta qué punto la agresividad en el discurso. Me acuerdo que René le mostró la canción a sus hermanas que son feministas, quería ver su opinión, y fue curioso porque hablaron de la diversidad en el feminismo. Pero, definitivamente, sí creo que estamos mucho más atrás de lo que quizás se piensa.

¿No ves tan real el cambio?

−En los últimos seis meses fue impresionante el movimiento de la mujer, hubo una coincidencia en muchos lugares del mundo como España, Argentina y México. Pero hay que poner a los hombres en el mismo lugar para que realmente lo comprendan. Me encantaría que en una premiación como los Grammys solo canten cuatro hombres y que las otras 27 presentaciones sean de mujeres.

La figura de la mujer no está naturalizada.

−Necesitamos que la postura sea defendida también por los hombres. Porque cuando lo dice alguien que se solidariza, no que lo sufre en carne propia, se llega a otra gente y el mensaje se vuelve más poderoso. Es triste, pero real. Hay que lograr que los hombres empiecen a decir “Yo no voy a ese evento porque no hay la misma cantidad de mujeres”.