Del 3 al 9 de mayo llega una nueva edición híbrida del MUTEK AR junto a MUTEK ES y la red global MUTEK en colaboración con Cultura Puente.

Heidi Lewandowski es Kaleema, una de las representantes de la música electrónica orgánica latina. Útera es el excepcional e hipnótico segundo álbum de la nativa de Buenos Aires. Un promedio de varios estilos dispares entretejidos a elementos como el dub con flautas andinas, o melodías de cuerdas clásicas con oberturas ambientales.

La edición 2021 de MUTEK será de los primeros pasos que Útera da luego de su salida. Kaleema anticipó detalles de cómo será el show: “Junto a la cellista Gabriela Areal grabamos un show con canciones inéditas y también varias canciones del nuevo disco Útera”, adelanta.

Útera revela una evolución de lo que Kaleema desarrolló en Nómade, su ópera prima. El nuevo trabajo es producto de su espacio creativo, un santuario de la alta tecnología en el que ha refinando no solo su sofisticada producción electrónica sino también su característica voz.

Por Josefina Armendariz

¿Qué podés anticipar de tu participación en MUTEK?

Junto a la cellista Gabriela Areal grabamos un show con canciones inéditas y también varias canciones del nuevo disco Útera, que acaba de salir en marzo a través del sello Wonderwheel Recordings. Las visuales que acompañan el video las realizó Laureano Solís interviniendo también sobre el material visual pre grabado. Estoy muy contenta de tener este espacio durante la pandemia para compartir música que se gestó durante este momento tan especial, donde fueron pocas las oportunidades donde tocar.

¿Qué se siente poder dar un show en la actualidad?

El 2020 fue un año muy duro, cuando comenzó la cuarentena obligatoria en Argentina tuve que cancelar una gira por Asia (la primera por esas tierras) por la que tenía mucha ilusión y expectativa. Luego me fui amoldando a las posibilidades del trabajo remoto y los streamings, aunque siento que no hay comparación en lo que se vive en un show con audiencia y uno sin audiencia, el público es quien enciende una chispa y permite que se cree una alquimia, que es parte fundamental de la experiencia. Recuerdo que el primer show que di con público fue en diciembre en el Museo Fernández Blanco y fue tan emocionante que al final me caían las lágrimas. Fue demasiado emocionante y siento que también lo fue para la gente que había asistido, que tampoco había presenciado un show en vivo por mucho tiempo.

¿Qué creés que le aporta Útera al mundo en los tiempos que corren?

Útera es un disco conceptual, y es resultado de un proceso de intenso trabajo musical y personal en el que necesité expresar más en profundidad mi propia femineidad, tanto en las letras como en las melodías y arreglos. En ese habitar lo femenino, que es cíclico y circular, me ayudó también entender que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino una fuerza. Y ese fue el motor que encendió la inspiración para este disco. Creo que eso se transmite y es algo esencial en este momento que vivimos, aceptarnos en nuestras vulnerabilidades y ser capaces de sentir, sobre todas las cosas.

¿Qué pensás de la escena actual de la industria de la música? ¿Te es fácil adaptarte?

Por un lado, siento que este mundo de la electrónica orgánica es un pequeño nicho aún y es, a mi modo de ver, una comunidad donde hay empatía y colaboración y donde todos más o menos nos conocemos.

La industria musical es muy compleja y día a día me toca aprender a sobrellevarla, es frustrante saber que ahora el “que te vaya bien” está estipulado por un algoritmo de Spotify, cuando hay tanto trabajo detrás de lanzar un disco, y sé que es algo que le pasa a la mayoría de los artistas que no están en el mainstream.

Una gran cantidad de mujeres están apostando por hacer música en la Argentina, más que nunca. ¿Cuán cerca te sentís de ese movimiento?

Percibo que a la escena electrónica local e internacional le están faltando voces que puedan contar otra narrativa, que abran otros universos sonoros que reflejen otra cosmovisión, otras perspectivas. Hace un año empecé a trabajar con una plataforma de artistas mujeres basada en Berlín que se llama Wumanas, que propone colaboraciones entre artistas mujeres de diferentes disciplinas así como también festivales y eventos más inclusivos, con fuerte presencia femenina en el line up y también ecológicos. Siento que por ahí es que va, en la deconstrucción de lo que venimos conociendo como “industria,” en un nuevo relato de las construcciones laborales en el ámbito artístico y con mayor conciencia sobre el impacto que generan los eventos en el medio ambiente.