Este sábado 18 de julio a las 22.30 HS Iván Noble va a estar presentando “HOGAR DULCE HOGAR” Cap. II, el segundo capítulo de su show acústico online.

Estábamos escuchando el cover que hiciste de la canción de Julieta Venegas…

Agarrar de los pelos las canciones ajenas es un laburo que hice en el último disco ¿Se le puede decir disco todavía, no? 

Se puede. De todas maneras vos sos un artista de álbumes, no estás lanzando singles constantemente

No le he hecho pero ahora es una idea que no descarto para nada. En principio los tipos que somos grandes, viejos bah, mayores, que venimos de esa cultura del disco lo primero que nos causa la idea de los singles es mirarlo de reojo, por eso de que bueno el disco es una obra y yo tengo muchas cosas para decir y bla bla bla, y la gente debería estar menos distraía… Eso lo pensaba al principio, ahora ya no lo hago y me parece que los signos de las épocas son para tener en cuenta, no es ni una buena ni una mala noticia, es como quejarse si un día está nublado. La gente hoy está más acostumbrada a escuchar canciones y no está mal ir sacando canciones de a poco. Al fin y al cabo es lo que hacían Los Beatles.

Decís que sos viejo pero la imagen que proyectás es de ese cantante con mucha fuerza de los Caballeros de la Quema…

No, no claro, vieja guardia. Bueno no creo ser de la “más” vieja guardia que son los padres fundadores del rock nacional. Lo que pasa es que no puedo dejar de ver toda el agua que pasó bajo el puente y a toda la gente nueva que está dando vueltas en la escena. Tengo un hijo de 14 años es el que me muestra las nuevas músicas y me siento bastante lejos de eso. Entonces me parece muy bien que el centro de la escena la acaparen los pibes que tienen 20 años y que hacen música.

 Una teoría afirma que a los 15 años uno empieza a formar sus gustos musicales y que parte de eso tiene que ver con diferenciarse de otros chicos y sobre todo de los padres

Es muy probable. Es una mezcla. Creo que a los 14-15 años sos una bola de hormonas subida arriba de autitos chocadores y vas curioseando. Es verdad también que la música siempre, pero aún más en el principio de la vida, es sinónimo de pertenencia e identidad. Cuando tenía la edad de mi hijo en la casa de mis viejos había discos de León Gieco, Sui Generis, Los Beatles (por suerte), Mercedes Sosa y mucho tango de mi viejo. Y yo en un momento escuché eso pero de ahí pasé a Iron Maiden y a The Clash. Porque empecé a juntarme con pibes del colegio que escuchaban eso. Entonces de un año para el otro pasé de escuchar discos con mi viejo a escuchar a Riff y ellos me miraban casi como un caso perdido. Después uno vuelve a esos discos. Me parece muy bien que los chicos de 15 años busquen una música que tenga el pulso de su vida y de su época. La música tiene un fuerte anclaje emocional y es mucho más fácil que los pibes lo tengan con las bandas nuevas. Mi hijo me muestra músicas que me parecen que están bien, algunas me gustan y otras no, como cualquiera. Pero cuando escucha lo que le gusta puedo entender por qué, puedo entender que fibra está tocando. Tal vez no es una que me toca a mí porque soy un tipo de 52 años. A el lo interpela más Duki o YSY A que Los Beatles. Está bien. Lo que está bueno también es que no se pierda a Los Beatles. No hay que enojarse con las épocas.

Más allá de la música ¿en qué momento estás de tu faceta de escritor?

En esta época de cuarentena, estoy de nuevo escritor de canciones que hace un tiempo que no lo era. Estoy aprovechando el encierro para componer bastante -cosa que venía haciendo poco- y casi como gimnasia y me está gustando. Después escribí un libro de relatos hace un año y medio, y había hecho un libro de poemas compartido otro par de años atrás. En realidad siempre me digo que me imagino dentro de algunos años más como escritor que como cantante, pero para hacer eso hay que ser menos perezoso, menos cobarde y yo todavía soy ambas cosas.