El músico más convocante de la Argentina vuelve a Olavarría, donde Los Redondos quisieron pero no pudieron tocar en 1997. Mientras sigue una intensa rutina contra el párkinson, avanza en tres grandes proyectos: nuevo álbum, autobiografía y libro ilustrado.

Con cuatro álbumes como solista en su haber, el Indio exhibió hasta 2013 una precisión prácticamente milimétrica en cuanto a los tiempos de trabajo: cada tres años y siempre a fin de año, salía un disco suyo. En diciembre pasado, se cumplieron tres años de la salida de Pajaritos, bravos muchachitos, pero esta vez Solari esperó y aún se concentra en los trazos finales del sucesor. Más allá del tiempo transcurrido, todos en su entorno coinciden en que últimamente trabaja más que nunca: los proyectos de Los recuerdos mienten un poco –así se llamaría su autobiografía– y de El delito americano –novela gráfica basada en una historia de ficción ideada hace décadas por él– lo mantienen al trote, además de los detalles del recital en Olavarría, el sábado 11 de marzo, en el predio rural La Colmena.

Esa ciudad bonaerense representa una cuenta pendiente y uno de los hitos ricoteros más recordados: hace casi 20 años, en agosto de 1997, Los Redondos tenían todo listo para tocar dos noches allí, pero el temor y el prejuicio del entonces intendente Helios Eseverri por algún posible desborde condujeron a la cancelación de los espectáculos. Eso motivó la única aparición televisiva voluntaria por parte del grupo, que brindó una conferencia de prensa con Solari como vocero, y llevó a correr dos meses la convocatoria y mudarla a Tandil, tan querida por el cantante.

Según confirmó el mánager de Indio y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Julio Sáez, por cuestiones de salud el baterista y coordinador general de la banda, Martín Carrizo, será reemplazado en el show por Martín De Paz. Independientemente de ello, el exintegrante de ANIMAL y excolaborador de Gustavo Cerati se sigue encargando de todo el sistema midi y continúa en su rol de ingeniero de sonido en la producción discográfica. A su vez, Sáez confirmó que vuelve al escenario Pablo Sbaraglia, al frente de teclados y, ocasionalmente, guitarras acústicas. No pudo estar hace casi un año en Tandil, debido “a un drama familiar”, como contó aquella vez Solari.

Aunque parezca mentira, en poco más de 12 años como solista el Indio tocó solo 17 veces: hay que contar cuatro shows en el Estadio Único de La Plata –dos en 2005 y dos en 2008–, cuatro en Tandil –2008, 2010, 2011 y 2016–, dos en Salta, en 2009 y 2011; dos en Mendoza, en 2013 y 2014; Montevideo en 2005; Jesús María, Córdoba, en 2008; San Luis en 2008; Junín en 2011; y Gualeguaychú en 2014. El de Olavarría será el 18° y desde hace aproximadamente un año Solari se encarga de decir que no sabe si habrá más.

En movimiento constante
Con la kinesiología, el yoga, la natación y algunos fármacos como aliados, el músico batalla contra el párkinson. Así y todo, no baja la guardia en materia creativa. Sobre el disco que viene, ha dicho que será el mejor de todos, y resulta elocuente: su altísimo nivel de exigencia y la búsqueda obsesiva por la perfección lo han llevado siempre a reinventarse y a querer “saltar por encima de los decorados del rock”.

Esa frase, pronunciada decenas de veces por este hacedor de canciones, pinta y sintetiza su visión: entender al rock como cultura, que ha brindado un techo conceptual a diversos géneros, incluido el rocanrol, pero también muchos otros. De todas formas, Indio anticipa un disco roquero y, según lo que le dijo a Mario Pergolini durante la entrevista del documental Tsunami, más austero que otros suyos.

Además, desde hace casi dos años, el artista trabaja junto al escritor Marcelo Figueras en el libro que recorre toda su vida. Desde marzo de 2015, cuando pusieron manos a la obra, llevan una dinámica de encuentros semanales, pero la biografía no tiene fecha de salida. “Avanzamos sin ponernos deadlines, tampoco la editorial (Penguin Random House Mondadori) lo ha impuesto. El Indio se maneja así, también con los discos, es como que tiene una suerte de reloj interno que le dice cuándo la tarea está lista”, contó Figueras a Billboard Argentina.

En relación al modo en que abordaron semejante objetivo, el de plasmar en un libro la historia de Carlos Solari, el escritor explicó: “En principio, nos planteamos un esquema cronológico, para dar una pauta de orden. Comenzamos con nuestras charlas, luego fuimos definiendo etapas y, en consecuencia, capítulos de la biografía. En un momento yo empecé a escribir parte de lo que ya teníamos, pero lo cierto es que en general con cualquier libro uno llega a una primera versión, y cuando eso pasa, luego se sigue trabajando sobre eso, corrigiendo, puliendo, cambiando partes de lugar y demás”.

Pero eso no es todo, porque se sabe que a Solari no le cuesta hablar y que bien puede ser catalogado como gran conversador. En gran parte eso se debe a su capacidad para conectar temas e historias, lo que él mismo ha definido como “ir del universo al bife”, o sencillamente “prender el loro” y largarse a charlar. Dice Figueras que “no todo es estrictamente biográfico, sino que se mezclan cuestiones filosóficas, la psicodelia, la política, la historia, tópicos que no tienen tiempo, así que se intercalan con ese orden cronológico señalado”. Y agrega: “Desde ya que seguimos una línea lógica, pero sin rigidez. Recorremos distintos lugares de acuerdo a lo que el Indio piensa y siente”.

En cuanto a la forma narrativa, el músico prefiere que salga como una conversación, pero el escritor considera “muy importante destacar su voz”, que aun en caso de que haya preguntas y respuestas, es decir, un intercambio, dice que “predominaría la voz del protagonista”. “Yo le digo que en realidad no me necesita tanto a mí para decir lo que tiene para contar”. La falta de una fecha de cierre del material biográfico supone la dificultad de no saber cuándo cortar con el relato del presente, que también es muy rico en información y vivencias valiosas.

¿Se habrá sorprendido Figueras con las revelaciones de Solari sobre su vida? ¿Algunas versiones instaladas por error como verdades resultaron mentira en su repaso biográfico? “No me sorprendí, porque la verdad es que resultó ser el tipo que yo creía haber intuido todas las veces que lo entrevisté. No descubrí ni un costado oscuro ni nada extraño que no fuera la persona que conocía de antes. Eso sí: hay varias anécdotas que se han repetido mil veces y que en realidad no eran tan así. Es raro cómo se van construyendo las historias, se ha dicho que el Indio nació en lugares donde no nació, que fue guardaparques y tanto más. Los recuerdos siempre mienten un poco y mutan con el tiempo, pero esta es su versión de su propia vida”.

Otro proyecto en marcha es el libro ilustrado que contará parte de El delito americano. Abrevará en la estética del cómic, pero más precisamente en la del cómic europeo, al estilo del francés Jean Giraud, conocido como Moebius. La historia completa de El delito americano se contaría en formato de novela, escrita por el propio Indio, aunque lo cierto es que hoy su tiempo lo ocupa con la organización del show, la finalización del disco, las conversaciones con Figueras, la coordinación de la novela ilustrada con dos dibujantes y hasta la experiencia del Facebook con la página Virumancia, además de la rutina semanal que sigue para cuidar su salud.