La cantante puertorriqueña habló acerca de ‘Almadura’, su material discográfico más reciente, su proceso de composición y el rol de la familia en la música.

Ileana Cabra llegó a la escena musical como la voz femenina y hermana menor de Residente y Visitante, de Calle 13, y emprendió una carrera en solitario que ya cuenta con dos álbumes de su autoría: iLevitable y Almadura.

Creció en un entorno familiar rebosante de música y fue absorbiendo cada nota que sus hermanos le regalaban. Hoy en día no cambió mucho la situación, ya que la misma música sigue siendo nexo y eje de la familia: “Todos estamos involucrados siempre de alguna forma. Nos damos mucha crítica constructiva y crecemos mucho juntos”.

Los días que le sucedieron al estreno de su álbum más reciente, Almadura, la encontraron a iLe atenta en las redes. “Me gusta recibir críticas constructivas y observaciones. Simplemente las atiendo, las escucho y las recibo bien”. Y es que, en todo este trabajo, le puso una melodía a todo lo que tenía que decir, ya que nada de lo que escribe es al azar. “Se siente bien. Es como mudar una piel y seguir hacia adelante”.

¿Cuál es el hilo conductor entre iLevitable y Almadura?

-El primer disco, iLevitable, mostraba más las vulnerabilidades que tenemos todos dentro nuestro y la importancia de reconocer esas vulnerabilidades como fuerzas. En este segundo disco se trata de tomar esa fuerza, junto con el coraje, y exteriorizarla, para que ella nos ayude a enfrentar todo lo que vivimos.

¿Ya tenías la secuencia de álbumes predeterminada o surgió espontáneamente?

-Yo simplemente estaba conectada con el momento en el que estuve y en el ahora. Fue algo que surgió pero son esas cosas que surgen de una forma tan interna que uno las entiende después de que uno las saca. Precisamente porque en el disco anterior también tuve una conexión personal conmigo misma, así que yo creo que ya que ambos vienen de mí, de una forma natural.

¿Te pesa preocuparte por todo lo que sucede a tu alrededor?

-Creo que ahora mismo es muy fácil ignorar lo que nos rodea. Hay mucha distracción y es mucho más fácil ignorar porque son cosas de nuestra sociedad que nos duelen y nos afectan. Pero es importante que conversemos sobre eso porque las cosas siguen ahí y no van a cambiar a menos que empecemos a cuestionarnos y a llevar un mensaje que todo el mundo eventualmente pueda entender. Creo que, desde que nacemos, todos buscamos seguridad, sentirnos amados y es el mundo al que aspiramos a vivir. Y hay que cuestionarnos si hemos llegado a ese momento o si todavía nos falta. Personalmente creo que nos queda mucho por aprender. Y desde ahí, desde esa inquietud personal mía viene una necesidad de hablar y de hacer este disco.

¿Qué rol ocupabas en tu casa?

-Creo que fui una sorpresita para todos y alegré mucho a la familia. Hasta tuvieron que mudarse a otra casa porque donde estaban ya les quedaba pequeño, así que se mudaron a la calle 13, y de ahí es que viene todo. Siempre tuvimos una conexión desde chiquitos muy bonita y unida. Ahora de adultos nos seguimos buscando y nos necesitamos mucho como base y soporte. Con mis hermanos aprendo todo el tiempo y gracias a ese momento tan inesperado que de adolescente pasé con ellos, creo que aprecié un poco lo que es cantar y estar en escena. A tal modo que ya saqué mi segundo disco, que nunca imaginé que pasaría, pero estoy muy contenta de que se haya dado así. Calle 13 era para mí un proyecto familiar, pero más era de mis hermanos. Yo no sabía si quería hacer un disco, hasta que pasaron los años y empecé a soltar poco a poco y a tener esa necesidad real de querer trabajar en un álbum.