Jon Savage agrupó en un libro cuarenta composiciones que el cantante de Joy Division escribió a lo largo de una vida acometida por diferentes sombras.

Título: En cuerpo y alma: cancionero de Joy Division

Autor: Ian Curtis

Editorial: Malpaso

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La ciudad de Mánchester a fines de los 70 podría haber sido una pesadilla distópica soñada por Charles Dickens: escombros del emblema del primer industrialismo salvaje, recesión y muchos jóvenes ya no explotados, sino sin empleo ni perspectivas de futuro. Detrás, dos grandes guerras. Una suerte de Tiempos difíciles exponencial y alucinado. Sin embargo existió, y dio a luz a un artista estremecedor.

Ian Curtis fue el alma máter de Joy Division, la banda que hizo que el postpunk fuera el movimiento musical anglosajón más fuerte, tirante y profundo desde la psicodelia sixtie. Sus letras, transcritas aquí en inglés y castellano, y acompañadas por el facsímil correspondiente al manuscrito, cantaron el derrotero de una generación que se debatía entre la nada y la brutalidad, así como los densos pasillos de la mente de un hombre enfermo y aterrorizado que pugna por escapar, o al menos, entender.

Una virtud de la edición es que se limita a contextualizar, en el prólogo clarificador de John Savage, acerca de las condiciones y circunstancias de producción de los textos, pero no se aventuran exégesis ni se extiende en explicaciones; todo tiene que estar en las letras, y la música, claro.

El libro cuenta con dos apéndices: el primero consiste en borradores, letras tentativas y textos independientes que fueron encontrados entre las pertenencias de Curtis, sueltos o en cuadernos. El segundo es un catálogo entrañable de imágenes, portadas de singles ilustradas por fanáticos, cartas, la primera entrevista a Joy Division, fanzines e imágenes de libros admirados por el músico que fueron hallados en su casa en Macclesfield.

Este es el cuaderno de navegación de uno de los más grandes poetas que dio el rock, aquel que al decir de Deborah Curtis en el prólogo “lo único que parecía necesitar en su vida eran los discos, la prensa musical y el tabaco”. Y nos dejó todo esto.