El DJ más renombrado de la Argentina recientemente lanzó “El Sueño del DJ”, un relato en primera persona que abarca desde su infancia hasta hoy y que funciona como un ejemplo de cómo la pasión por compartir sus gustos lo llevó a convertirse en parte de la elite global en el rubro.

Por Santiago Torres

Hernán Cattáneo inició su camino en la industria de la música electrónica hace 30 años. Catorce álbumes, singles y remixes y presentaciones a lo largo y ancho del planeta avalan una trayectoria que lo convierte en un DJ argentino de reconocimiento a nivel mundial. “Connected”, un documental de su concierto sinfónico de música electrónica en el emblemático Teatro Colón, está disponible en Netflix desde este año.

A través de su propio sello Sudbeat y su programa de radio semanal Resident, promueve el trabajo de jóvenes músicos y DJ para generar una comunidad global y abrir la puerta a las nuevas generaciones. “El sueño del DJ” es su primer libro.

¿Por qué combinas los medios digitales como Netflix con los tradicionales como son el libro o la radio?

Creo que uno siempre está buscando desafíos. Es una mezcla, por un lado, me preguntan “¿vos qué hacés?” y yo digo que lo mismo que de chico. A su vez, lo que hago ahora no tiene nada que ver con lo que hacía antes. Las mismas cosas que hacíamos hace muchos años, hoy las podemos hacer diferente gracias a la tecnología. Yo soy un afortunado, tuve la suerte de vivir la etapa oldschool y hoy puedo interactuar con los dos mundos. Tengo hijas chicas que me acercan mucho más rápido a todo lo que viene y a su vez, como la música es tan universal, está en todo, uno puede interactuar con eso en todos lados. Estás en todos los mundos a la vez, un privilegio.

Tanto en el libro como en la serie aparece varias veces tu familia, ¿cómo manejás la intimidad y la exposición?

Normalmente, soy bastante perfil bajo y no ando mostrando a mi familia. Pero cuando hicimos el documental de Connected vinieron a casa y estaban mis hijas ahí, Jackie (esposa) hasta le puso el nombre. No podían no estar. En el libro, hay una correlación de hechos desde mi infancia a hoy, y obviamente hay un quiebre personal – no musical – que es en el momento en el que conozco a Jackie, nacen nuestras hijas, ahí me cambia la vida por completo. No podía no contarlo. Es un libro que habla de mis pasiones y mis sueños y uno de mis sueños era tener una familia y ahora la tengo. No hubiera estado completo sin eso. Obviamente el DJ Hernán Cattáneo está más expuesto y lo personal algo privado, pero no pasa nada con decir “estas son mis hijas”, o contar que mi mujer pone Cerati una mañana en el auto y después a mí se me ocurre poner a Cerati en una discoteca en Córdoba. Todos dicen “Qué genio Cattáneo”, yo digo “No, qué genia mi mujer”.

Hablás de que a través de tus hijas ves que hoy consumimos contenidos complejos, sofisticados…

Cada familia es diferente, pero es la realidad. Vivo con cuatro mujeres, convivimos muy bien, balanceamos muy bien. Cuando viajo por viaje voy a donde quiero, como lo que quiero y elijo lo que quiero. Cuando estoy en casa, dejo que ellas tomen la delantera. Mi hija menor leyó Harry Potter por las hermanas, como cuando de chico mis hermanos me ponían Pink Floyd y yo no tenía edad para escuchar eso, pero lo agradezco. Los chicos menores con hermanos mayores son un poco más despiertos quizá, en el libro hablo de eso. De que los hermanos mayores te muestran un universo que quizá no entendés, pero no podés contenerte. Uno quiere ser mayor a toda edad, hasta que llega a ser mayor.

¿Crees que las barreras entre productores, DJ´s y músicos se derribaron finalmente?

Por un lado, no estudié música y no toco instrumentos. Obviamente tengo un oído netamente musical en base a todas las cosas que he hecho en mi vida y sí tengo muy buen oído de que puedo oír si algo está o no en tono, pero eso ya no es un tema de talento. Vino así, mi oído funciona muy bien. Volviendo a lo otro, siempre estuvo la polémica músicos-DJ’s, yo no soy una persona polémica, creo que hay que vivir y dejar vivir. Si a los músicos les molesta que un DJ diga que es músico, yo digo soy DJ, porque además la base de la afirmación es que yo soy muy feliz siendo DJ. No quiero ser otra cosa de lo que soy. Cuando quiero hacer música, me junto con músicos y salen cosas como “Connected” o los discos que hago con Sound Exile, con García o con quien sea y no hay ningún problema. Tengo muy clara cual es mi parte en un equipo y no me preocupa. No salgo a decir que soy músico, digo que soy DJ y soy feliz siendo DJ. Como digo en el libro, con total humildad, creo que si hubiera querido ser músico le hubiera pedido a mi mamá que me anote en un conservatorio. Eso nunca se me ocurrió, yo estaba loco con los discos, a mí me gustaban los discos, equipos, cables.

¿Coincidís en que es el mejor momento para los productores?

Coincido en que a partir del 2017, 2018, en adelante, uno puede producir sin ser músico. Connected, cosas que estoy preparando ahora. Vos sos el cerebro de un proyecto musical, junto a un equipo de músicos generás un espectáculo y sos el productor de una canción, video y ahí me sentí más relevante que nunca. Cuando empezamos a hacer tracks, músicas con otros DJ’s como Martín García o con Oliverio sentía que estaba acompañando, pero que mi aporte no era tan importante. En cambio, en los últimos años, con el conocimiento de softwares y demás, yo soy mucho más relevante, el apoyo que puedo dar es más importante.

¿Sabías que Connected iba a terminar en Netflix cuando estabas filmando?

Cuando fueron los shows de Connected estábamos llenos de preocupaciones, obstáculos, dudas de que se hagan, con la orquesta, todo. El primer show no sonaba, estábamos preocupados de que saliera algo mal. Estaba feliz de tener esa responsabilidad, pero me la estaba jugando por todos los DJ’s. Quería que la música electrónica esté al nivel de los otros géneros, esa noche se escuchaba sentado. Sentía que la oportunidad me la habían dado a mí. El primer show era el 24 de febrero. Teníamos un amigo que quería filmar y hacer un documental, nosotros le dimos el OK y él era el único que decía: “Vamos a hacer un documental y va a terminar en Netflix”. Te digo la verdad, nosotros teníamos problemas mucho más urgentes que el documental, no estábamos pensando en eso. Felices de que lo filmen, pero a mí ya me ponía contento tener un video para mostrarle a mis hijas o a mis amigos que no pudieron ir. Él empujó y después con Buena (productora) que hicieron todo. No me puedo adueñar de todo, el documental fue gracias a Nacho y a Buena. Lo pelearon, Nacho sabe un montón de cámaras, pero no había producido algo así antes y cometimos muchos errores de principiantes. Tardó mucho en salir, Connected fue en 2018 y el documental salió tres años después por la cantidad de cosas que pedía Netflix: permisos de todo lo que se ve y suena. Nos hizo muy felices a todos la repercusión acá en Argentina y sobre todo en el mundo, porque Netflix da una visibilidad que uno no tiene idea. Te llaman desde cualquier país del mundo, gente que lo vio, Netflix lo tradujo a un montón de idiomas y lo pusieron. Salió en Japón, en todos lados.

Sos un gran embajador de Argentina: visibilizás Buenos Aires, el escenario del Colón, ¿te ofrecieron hacer algo así en otro país?

Sí, el primero que hicimos justo era el 200 aniversario del teatro del Bicentenario. Fuimos a San Juan e hicimos tres Connected buenísimos, después íbamos a ir a Miami, pero empezamos a chocar un poco con la realidad. Yo estoy acostumbrado a viajar por ser DJ e ir solo, no necesito ni un Tour Manager. Cuando nos invitaron a hacer el Filmore en Miami éramos 64. Los 64 tienen que viajar, tenés que llegar, tenés que ensayar. Necesitás 10 días de ensayo para todos, las visas de trabajo, al final lleva una logística que requiere que vendas 10 teatros llenos para justificar los costos de todo eso. Íbamos a hacer en Miami, lo pusimos de lado, después pensamos opciones, para España también y justo cuando terminamos de acordar que lo hacíamos en Madrid, apareció el Covid y la cosa quedó medio relegada. Pero definitivamente es algo que nos interesa a todos los que participamos y creo que lo vamos a hacer. Quizá haya que maximizar el talento, ir los músicos más importantes y emplear una orquesta del lugar, por ejemplo. Yo soy partidario de visibilizar lo local, me gusta que si vamos a Córdoba abra un cordobés, Mendoza un mendocino o una chica mendocina como la última vez. Dar lugar a los locales. A partir de eso, creo que va a salir una forma. Además, teniendo en cuenta todas las dificultades que pueden aparecer, estuvimos pensando en otro tipo de Live Show más realista o viable para lo que hacemos nosotros.

¿Cómo se presenta un libro?

El libro es nuevo para mí. Primero, que me convenzan de hacerlo. Al principio no estaba enganchado con la idea. No me gusta que en el mundo del espectáculo haya gente que se perciba más importante de lo que es. Después, cuando termines de ver el libro, habla de sueños, de pasiones, de tener un ideal y seguirlo pese a todo, no es la historia de un DJ. Ahí me di cuenta que había algo para contar, no hay tanto libro de DJ y me pareció que podía ser útil también. Aproveché el parate del Covid, con mi ritmo de viajes habitual hubiera sido imposible. Lo hicimos con José… , corregimos el libro durante un año y medio, necesitaba que tuviera mi voz. Cada vez que estaba terminado, lo volvía a leer y cambiar más cosas.

¿Sos lector?

Leo y me gusta leer biografías. No necesariamente libros, además leo notas, Twitter, artículos interesantes, escucho mucha música, pero también leo. En los aviones, en los hoteles, las esperas, en los “ratos muertos”, pero para mí no son muertos. Soy un tipo totalmente multitasking y lo manejo bien. A partir de este libro me gustó mucho escribir. No es que voy a ponerme a escribir libros, pero me gustó. Me costó engancharme al principio, pero una vez agarrada la onda, me gustó. En las correcciones y el proceso. Te lleva mucho tiempo, no siempre lo tengo, pero me gustó.