Antes de su show de hoy en el Lollapalooza Argentina, los ingleses debutaron en Buenos Aires con la premisa de entregar hasta la última gota de sudor.

 

 

Cuando la banda argentina Aloe dejó el escenario después de dar un show prolijo para un público que, en su mayoría, no conocía la propuesta, aparecieron cuatro flacuchos desbordados de energía con la premisa de entregar hasta la última gota de sudor en su gran debut en Buenos Aires.

Un Niceto que no completó su capacidad alcanzó para que el movimiento se desencadene. El kick off fue Life Itself, el tema que abre How To be A Humar Being (2016), el mismo que utilizaron como señal de despegue en el resto de sus conciertos en Sudamérica. Fue después de [Premade Sandwiches], claro, el interludio del mismo disco que en el vivo se transforma en introducción.

La adrenalina inicial tuvo su reposo en Black Mambo y luego siguieron Hazey y la guitarrera Poplar St. “I’m fucking loco!”, gritó Dave Bayley. No faltaron The Other Side Of Paradise, que vino acompañada de relámpagos de luces.

Si Drew MacFarlane (guitarra y teclado) es el cerebro de Glass Animals −por sus armonizaciones de voz, el colchón de su teclado o esas pequeñas intervenciones rockeras de su guitarra−, Bayley es el rostro y el resto del cuerpo. Cuando empezó Season 2 Episode 3, el rubio se bajó del escenario, atravesó al público y trepó a la barra lateral de la sala para cantar Don’t you need me/Oh, aby boy/’Cause I’m so happy/Without your noise, y quedarse prácticamente sin oxígeno.

El cuarteto nació en Oxford, en la misma ciudad que Ride y Foals, y en el mismo condado que Radiohead. No hace falta forzar demasiado las cosas para encontrar alguna que otra reminiscencia de esas bandas en su sonido −o en el baile a lo Thom Yorke que ensaya Bayley por momentos−, pero Glass Animals está apuntado a otro público y en Niceto se pudo apreciar con claridad. Al igual que gran parte del cartel del Lollapalooza Argentina 2017, su propuesta está destinada a los más jóvenes.

Bayley se sentó al borde del escenario para cantar Youth con el público, que dio paso a Gooey y Agnes (con bola de boliche incluida) para simular un cierre que los devolvió al escenario cargando una bandera argentina y un encore preciso: Pools y Pork Soda, el tema en el que acostumbran arrojar un ananá al público mientras cantan “Pineapples are in my head” una y otra vez. Sí, al frío se lo olvidaron en Inglaterra.