El chileno Gepe acaba de sacar un disco que no estaba en los planes de nadie. 'Ciencia exacta' es un quiebre con el sonido pop festivo que lo ubicó a escala americana y que lo vuelve a medir como intérprete y compositor de trascendencia.

Gepe está sentado en su casa, frente a la computadora. Tiene encima la guitarra y una ventana a pocos metros. Escucha y mira atentamente a Willy Rodríguez, de Cultura Profética; le llama la atención el vaivén de su voz, su interpretación. Pone pausa y prueba algunos acordes. Unos días atrás, o semanas, o meses, pasaron por ese reproductor en línea canciones de Atahualpa Yupanqui, Vicentico, y también hubo repaso de Andrés Calamaro, sobre todo su errancia. Dice que siempre compone así, que nunca en los viajes, que viva la música de la región latinoamericana, que “hasta cuándo con Barcelona, hasta cuándo con Nueva York”.

Gepe, seudónimo del músico chileno Daniel Riveros, encontró canciones inesperadas mientras componía el sucesor de Estilo libre (2015). No estaba en sus planes dar un volantazo en la búsqueda musical, así que a Ciencia exacta, su nuevo material, lo toma como un paréntesis, o un descanso, de su escalada pop festiva con colores andinos y detalles del folklore regional. Dueño de un lenguaje estético único, su inicio como solista lo sostuvo en un hilo conductor introspectivo y folk, bastante freak, del que derivaron sus primeros LP Gepinto (2005), Hungría (2007) y Audiovisión (2010). Ahora, vuelven a estar en primera línea por el diálogo directo con un disco nacido con la idea de ser EP y luego convertido en algo más por pura intuición.

Si se piensa en el pulso, Ciencia exacta tiene claras conexiones con Hungría y Audiovisión por sobre Estilo libre, ¿cómo lo analizás en el contexto de tu obra?

Sí, claro, pero para nada premeditado. Esa forma de hacer música siempre ha estado latente en mi carrera. Ahora afloró de nuevo, pero no es que GP y Estilo libre hayan pasado, sino que está todo ahí. De hecho, estaba haciendo un disco más parecido a Estilo libre y apareció esta carpeta en mi computadora de Ciencia exacta antes de que las canciones estuvieran ahí adentro, después fueron apareciendo y quisimos grabarlas.

Por momentos, tiene perfume de EP…

Exacto, lo pensé como un EP. Y más allá de la duración final, siento que tiene ese aire. Podría ser como un momento de descanso, quizás. No por eso es menos válido que los otros discos, de hecho trabajamos mucho en él, por más que lo hicimos más rápido, le pusimos tanta cabeza como a las demás cosas.

¿Es un disco sobre el amor?

No. Yo siento que es un disco con imaginario externo. Las letras hablan de alguna manera sobre el amor, pero saqué ese ideal de la canción latinoamericana, porque es lo que he estado escuchando y me basé en eso. En el bolero, por ejemplo. Si escuchás ese género, siempre hay como una añoranza, la pérdida de algo o alguien que se busca. Pero bueno, claro, si pienso en la pregunta, la respuesta es sí. Mayormente, el disco habla sobre el amor, pero me confundo porque lo relaciono automáticamente con mis vivencias, y este no tiene que ver con eso.

Respecto a las colaboraciones del disco, ¿cuál fue el sentido estético de invitar a María Esther Zamora?

La señora María Esther es una de las artistas vivas más importantes que existen en el folklore urbano en Chile. Un folklore que tiene que ver tanto con la cueca (la música de raíz) como con la cumbia o el bolero, que es música más urbana. Ella se pasea por esos estilos de manera natural, potente, y es muy influyente en su interpretación, principalmente. Y bueno, la venía escuchando muchísimo, la había ido a ver un montón de veces. Ella tiene un lugar que se llama “La casa de la cueca”, donde pasan muchas cosas. Todos los primeros domingos de cada mes se hace una fiesta, es a la hora del almuerzo, pero dura hasta la noche, allí se toca cueca, tonada, rock and roll, bolero, cumbia, etc. Es bonito ir teniendo estos hitos porque es como abrazarla de a poquito. Y creo que, en particular con esta canción, la cosa latinoamericana (en cuanto al folklore urbano), principalmente por lo que se escucha acá en Chile, tenía mucho que ver con ella.

¿Y cuál fue el sentido de incluir a Juanita Parra, baterista de Los Jaivas, en otra de las canciones?

A la señora María Esther no la conocía personalmente, y a Juanita sí, claro. Hicimos el Festival de Viña, tocamos un montón de veces juntos, digamos que ya somos bastante cercanos. Aun así, la parte musical “a lo Jaiva”, la parte de la que ella proviene, era necesaria para Flor del canelo, no podía generarla desde otro lado.

La única versión del disco es Las flores, de Café Tacvba, incluida no aleatoriamente, en el gran Re (1994). ¿Fueron varios los motivos de esta elección?

A Re lo fui redescubriendo hace poco. En aquel momento, al igual que el Clandestino de Manu Chao, fue un disco importante. Me hicieron ver la importancia de la música de raíz. Eso lo pensaba en relación a mi idea de que al folklore no había que rescatarlo en mi música, porque lo que hago no es world music, lo mío es pop, o pop rock, o pop independiente con influencia del folklore. Eso básicamente es una idea parecida a los principios de Café Tacvba. Entonces, claro, me sentí como hermano de esa idea y siempre me he ocupado de mencionarla como influencia vital de mis discos. La inclusión de esta canción, de alguna manera, fue acordarme de ese momento. Además de eso, la hemos tocado mucho en México. Y suele ser un momento muy especial. Siempre quise grabarla, pero no se me ocurría dónde y cuándo. Bueno, ahora apareció la tranquilidad y lo acústico en Ciencia exacta, y entró. La siento como propia.

Hasta cuándo con, canción que cierra el disco, tiene claras conexiones con Vuelve de Julieta Venegas, corte en el que además de Javiera Mena cantás vos, ¿fue a propósito?

No lo había pensado, me doy cuenta ahora con tu mención. Tiene que ver con eso, con quedarse en el lugar donde uno pertenece. Y es algo contrario a lo facho nacionalista, es como pensar que a pesar de las desventajas que tenemos acá, podemos hacer magia igual. No debería haber un primer y un tercer mundo, en realidad se tendría que fundir todo y que la cultura sea una sola en ese sentido. Si parten desde su origen, los artistas tienen más cosas que decir.

Se entiende, por lo pronto, que la intuición va a seguir guiando tu carrera. Pero más allá de la planificación, ¿tenés ganas de incursionar en alguna otra metodología de trabajo?

Sí, aunque Heyne y Herrera forman un trío perfecto conmigo en la producción, me gustaría más adelante producir algo solo. Incluso acá en mi casa, mientras miro por la ventana.