En su segunda visita a nuestro país, la banda formada por los productores norteamericanos Steve Marker, Duke Erikson y el mítico Butch Vig (ausente por problemas de salud) presentó Strange Little Birds en el Luna Park.

En los años 90 los conciertos solían tener como puesta en escena un modesto telón y algún que otro juego de luces. Salvo en las faraónicas producciones de los Rolling Stones, Pink Floyd o U2, lo más importante pasaba por el sonido de los amplificadores, y anoche en el Luna Park, Garbage fue un claro embajador de la última década en la que se escuchó rock en serio: una modesta escenografía acompañada de un sonido compacto que comandaba el carisma de la bellísima Shirley Manson.

Pasadas las 21 h, el grupo salió al escenario y arrancó con Supervixen de su primer disco, seguida de I Think I’m Paranoid de Versión 2.0, que fue coreada y generadora de un pogo. El mega hit Stupid Girl fue la tercera canción, dando pie a la explosión de un set noventoso y grunge que apeló a la nostalgia de aquellos años felices. La ausencia de Butch Vig dolió y se notó a nivel emocional, pero musicalmente su lugar estuvo cubierto con dignidad por Eric Gardner (Gnarles Barkley, Tom Morello), que ya había trabajado con la banda en otra oportunidad. Automatic Systematic Habit, Blood for Poppies y The Trick Is to Keep Breathing fueron los temas que continuaron la lista, afianzando la distorsión y muchos sintetizadores meticulosamente ubicados: así, le daban forma al engendro de rock y pop electrónico, alternativo e industrial que siempre se mantuvo ajeno a las estructuras de la industria.

Shirley –con un vestido amarillo con flecos, calzas y zapatillas– aprovechó cada silencio para agradecer al público por la devoción y concurrencia: “Son tiempos difíciles en el mundo, las entradas a los conciertos son muy caras, así que les agradezco por venir aquí esta noche”. También les dedicó unas palabras a los Utopians, encargados de abrir la noche con la adrenalina que los caracteriza: “Conocimos a Utopians en el backstage en nuestra anterior visita a Buenos Aires, quiero felicitar a Barbi que está por ser mamá”. Entusiasmada por el movimiento #NiUnaMenos de nuestro país, interpreto el clásico Sex Is Not the Enemy y después llegó el momento menos emocionante y plano del show con Blackout, Magnetized y Special. La calma antecedió al huracán de furia tras Why Do You Love Me, cuando una Shirley Manson expresó toda su ira por una pelea en el pogo. “Hay algo que no voy a tolerar, hay niños en la audiencia. ¡Dejen de pelear ya! ¿Acaso ya no hay suficiente mierda en el mundo que tenemos que traerla a este concierto?”.

Luego del incidente, el show continuó sin inconvenientes, con una hermosa versión de Only Happy When It Rains y un cierre intenso con Push It. Para los bises, llegaron Queer, el rockero Empty de su última placa, y el clásico final pop con Cherry Lips y el eco de la gente “Go Baby, Go, Go”.