La agrupación habló sobre la atemporalidad de las letras, reunirse después de diez años y la escena del rap en Argentina.

Fuerte Apache, o simplemente F.A., es una agrupación que nació en 1998 en alusión al barrio en el que viven todos los integrantes de la banda. Si bien hubo un parate en el que el grupo se disolvió por cuestiones personales, hoy día, se volvió a reunir gracias a la iniciativa de Maxilimiliano Ocampo. Cada tema compuesto plasma la realidad del barrio, desde los inicios de la agrupación, que aún después de tantos años siguen más vigentes que nunca.

¿Por qué les surge juntarse después de 10 años?

-La idea fue de Maxi. Él empezó a insistir con que teníamos que volver, que ahora era el momento y nosotros estábamos distanciados por diferencias personales. Finalmente nos juntamos, hablamos y le empezamos a seguir la corriente a él. 

“Había pasado un tiempo en el que ya lo que había pasado no nos afectaba en nada. Teníamos esa necesidad de volver a cruzarnos y saber cómo estábamos. Igualmente hablamos y no fue que volvimos al toque, sino que habremos estado entre 8 meses y un año entre que íbamos curando y volvíamos a tener la relación de antes. Siempre estuvo la idea de volver como banda, al menos para mí, y acá estamos”, dicen.

Si bien la vuelta no fue inmediata, sus comienzos e historia los unían. Se tomaron su tiempo y aunque encararon proyectos en solitario, había algo más que los hizo volver a sus bases. “Nos fuimos cruzando de a poco y cada uno tiene su personalidad. Cada uno necesitó su momento. Nos dimos cuenta de que seguíamos siendo los mismos pibes de siempre pero cada uno había tomado su rumbo. Apenas nos metimos en el estudio vimos que la esencia seguía intacta”. 

“Cuando entramos al estudio rearmamos un tema que teníamos guardado y que nunca había salido, que se llama ‘Espejos’. Picky hizo la música. Con el contexto en el que se vive en los barrios bajos, aunque la letra tenga diez años, todavía cuadra. Los que vivimos en Fuerte Apache no tenemos ni miedo ni vergüenza de decir cómo son las cosas”, dicen.

Sus letras muestran una realidad social difícil de ignorar y tienen la verdad como premisa esencial. “Uno de los que actúa en el video estuvo detenido casi 13 años de su vida. Ahora salió y está rehaciendo su vida; consiguió trabajo y nosotros le damos la posibilidad de que pueda actuar y que se vea diferente. Está bueno para involucrar más a los pibes en el arte e incluirlos, para que no tomen los caminos errados. Había escenas que eran tan reales que todos se ponían a llorar y teníamos que parar todo. Porque son cosas que pasan realmente en estos barrios”. 

“Ahora estamos buscando cambiar el sonido, trabajando con 0600, pensando el video que va a ser una sorpresa muy linda. Estamos con singles, de a poco”, cuentan. “Hoy lanzar un álbum es como tirar mucha data en vano porque no aprecian un tema por escucharlo todo. En cambio si lo tirás de a uno, lo escuchan más”. 

Respecto a la situación actual de la música, los miembros de Fuerte Apache reflexionan: “Lo que está pasando ahora es increíble: que la gente tenga la oportunidad de hacer lo que le gusta y que encima genere dinero… Nuestra idea siempre fue hacer que el rap se convierta en algo tan fuerte como era el rock antes. Hace diez años lo que sonaba era rock y nosotros éramos los bichos raros. Hoy el rap es como el rock y lo urbano no está pegando solo en Argentina sino a nivel Latinoamérica. Creo que es uno de los recursos más fáciles para la persona humilde que se quiere desahogar. Para rapear no hace falta tener una súper voz. Con el rock y el reggae quizás es más difícil porque tenés que saber tocar algo. Y son cada vez más chicos los que rapean. No será fácil pero con práctica y dedicación se puede. Y es más sano porque en vez de estar en la calle consumiendo, están en sus casas o entre amigos practicando”.

¿Cómo cambió la escena mirando diez años atrás?

-Todo cambió absolutamente: desde el estudio, los métodos de grabación y difusión de los temas, los lugares, la gente. Cambió todo. Hay que adaptarse, sino te quedás atrás.