El trapero visitó la casa de Billboard AR y habló acerca de sus comienzos en el trap, la incondicionalidad de Duki y Midel y la evolución de su música.

“Era un sueño que teníamos en mente, pero era un proceso largo. Y pasó todo de la nada. Yo pensaba que esto que está pasando ahora iba a pasar dentro de seis años. Tampoco pensaba que iba a pasar tan así. Y pasó”, reflexiona Frijo sobre el fenómeno del trap en Argentina. Y agrega: “Yo empecé a escuchar trap en 2012, porque andaba en skate y era de esa onda. Hacía freestyle y ya tenía la idea de hacer música, pero no sabía bien qué género iba a hacer. Era más rap porque no sabía que me gustaba tanto el trap. Yo no hago trap, yo vivo el trap”.

El trapero comenzó a hacer freestyle allá por 2012. Se consideraba malo entre tanta gente con talento natural, pero eso no lo enmudecía sino que lo motivaba a superarse cada día. Pero en el 2013, cuando tenía 16 años, se encontró con una plaza colmada de aproximadamente 120 personas con técnicas de avanzada, cuando solían ser 40 conocidos que se juntaban a rapear. “Ahí empezó mi primer cambio mental. Por dentro tenía mis inseguridades y sentía que era malo y cuando le consulté a una persona, me dijo que me dedicara a otra cosa. Justo estaba atravesando unos momentos personales horribles. Me acababa de quedar en la calle, y era un nene y me acababan de decir que lo único que tenía no servía. Ahí me planté y le dije que yo iba a ser una leyenda, que iba a estar en una Red Bull y que iba a ganar el Quinto e iba a hacer un montón de cosas”. Y así fue.

A partir de eso, comenzó a ir a todas las competencias que circulaban por Facebook. “Me recorrí todo en tren y quizás perdía en primera, pero iba mejorando. En 2014, llega uno de mis mejores amigos (a.k.a Marta), que ya venía compitiendo en nacionales y era muy bueno, y me avala. Fue la primera persona que me avaló. Yo era malísimo y él se anotaba conmigo. Empezamos a llegar a todas las finales. Él vio algo en mí y fue leal conmigo. Los segundos fueron Duki y Midel. Ellos dos estuvieron conmigo y me enseñaron un montón de cosas, más que nada a ser buena persona”, admite Frijo. “Mi meta era cerrarle la boca a todos los que me dijeron que no servía para nada”.

¿En qué batalla hiciste un click mental?

-Cuando me salió una oportunidad de irme a vivir a Uruguay, justo se acercaba el Quinto Escalón y le dije a Midel de competir. Fue increíble lo que se vivió en esa batalla, energéticamente hablando. No me sentí muy cómodo después de la segunda vuelta pero lo que se vivió fue tremendo. Cuando me voy a Uruguay al otro día, veo en Instagram que de la nada me seguía un montón de gente. Ahí me muestran la batalla y el video tenía un montón de reproducciones y seguía acumulando. Si no me equivoco, fue la primera batalla del Quinto en llegar al millón. Después llegó mi click. En Uruguay ya tenía 18 y como me estaba yendo mal, mi viejo me llevó para trabajar. Trabajaba mucho pero cobraba como 1000 dólares por mes. A los dos meses de estar allá, me llega un mensaje para ir a trabajar a Villa María a un festival con Duki, Paulo. Lo miré a papá y le agradecí por la oportunidad que me estaba dando, pero me había llegado la chance de viajar y rapear. Y mi viejo me contestó: “Si eso te hace feliz, seguí tu sueño”. Si yo no hubiera ido a esa fecha, no habría conocido a Paulo nunca.

En 2016, Frijo ya contaba con temas de su autoría. Pero fue en el 2017 que decidió dejar de competir. La Batalla Red Bull fue su última competencia ya que estaba decidido a entrar al estudio a hacer música. “Empecé a grabar y a encontrar mi sonido. Ahora escucho mis temas viejos y no me gustan, son otra etapa mía y siento que evolucioné un montón. En 2018 me empecé a sentir cómodo con mis temas y a hacer trap de verdad. Antes tenía muchas inseguridades y ahora ya sé por dónde ir. Pasé por un momento en el que no quería hacer más nada, estaba desmotivado y con pocas ganas de vivir. Pero mis amigos y familia me ayudaron a salir adelante, entonces fui al estudio de La Mona Jiménez en Córdoba y grabé el disco en cuatro horas, después grabé en Uruguay también. Y se vienen muchas bombas más”, afirma.

“Hoy por hoy siento orgullo por ver a mis amigos dar un paso adelante y representar a la Argentina en lo más alto, porque están trabajando muy bien. Argentina tiene uno de los mejores sonidos del mundo, que se traduce en una frescura y un flow únicos”, concluye.