Juntos, articularon fuerzas para grabar una reversión del tema 'Gente que no', aquel single debut de Todos Tus Muertos en 1988. El raggamuffin y el ska cobran tintes tropicales, y el flamante dúo explica por qué.

“Primera vez en Billboard. Ahora sí vamos a salir de gira a los Estados Unidos”, bromea Pablo Lescano en las oficinas del sello discográfico que lo cobija, ubicado en el barrio de Núñez. Si bien el cacique de Damas Gratis presentó el año pasado el último disco de estudio de su agrupación, Somos nosotros los buenos, con un fiestón en el Luna Park el día de su cumpleaños (8 de diciembre), el también arquitecto de la cumbia villera se encuentra promocionando su nuevo single: Gente que no. Se trata de un cover de uno de los temas icónicos de Todos Tus Muertos, coescrito con Jorge Serrano antes de que este dejara la banda para sumarse a Los Auténticos Decadentes. No obstante, aunque este arrebato roquero, con sabor tropical, surgió durante un ensayo suyo, al músico le pareció que era una buena excusa para reencontrarse con Fidel Nadal, quien el año pasado volvió a ocupar el rol de frontman de uno de los grupos pilares del rock mestizo. Además, sirvió para renovar los votos de amistad entre ambos.

Gente que no nos trajo muchas alegrías. Fue uno de los temas principales de la banda por 15 o más años –asegura el cantautor afroargentino sobre la canción incluida originalmente en el álbum debut de Todos Tus Muertos, titulado igual que el grupo y que el año próximo cumplirá tres décadas–. Yo me resistía a hacerlo porque ya fue versionado [Todos Tus Muertos y Los Auténticos Decadentes se juntaron en 1996 para grabar una adaptación más cumbiera, para el compilado Silencio=Muerte: Red Hot + Latin]. Pero Pablo me dijo: ‘Este es el tema’. Le hice caso, y hoy me di cuenta de que tenía razón”. Y esto detona la indignación de Lescano: “Si no me tienen fe…”. Este cover, concebido con la intención de poner a prueba el poder de experimentación de la cumbia al sintetizarla con el raggamuffin y el ska, según revela su nigromante, fue estrenado en vivo en el festival Machaca Fest de Monterrey (México), hace algunas semanas. “Cuando lo tocamos en vivo, explotó –describe el artista que reinventó el teclado AK-47–. Ahora vamos a ver qué pasa”.

Aunque hoy es natural este tipo de sociedades musicales, a fines de los 90 fueron resistidas y consideradas una herejía por la ortodoxia del rock argentino e incluso de la cumbia. Lo que devino en un racimo de reproches tanto para Nadal como para Lescano. “Nosotros, que deambulamos por varios estilos musicales, siempre fuimos juzgados –afirma uno de los referentes del folklore jamaiquino en América Latina–. Apenas comencé con Todos Tus Muertos, fui criticado. Al igual que cuando mezclé estilos musicales, hice los soundsystems o colaboré con Pablo. Incluso los puristas del reggae tildaron de sacrilegio la fusión que llevé adelante entre ese género y la cumbia. Pero con el paso del tiempo la gente se lo replanteó, cambió de opinión y hasta le empezó a gustar. Ya nadie se molesta ni ofende por esto. Es una época permisiva”. A lo que el líder de Damas Gratis añade: “No me gustan las críticas. Ni siquiera las constructivas. Yo hago canciones, las toco y pegan. Y la gente, cuando termina el show, se va conforme. Ahí está la verdad”.

Así que la versión 2.0 de Gente que no pareciera tener el éxito garantizado. “No, papi. Él no arriesgó nada –chicanea Lescano a su colega–. Es Gardel con guitarra eléctrica en la popu. En los lugares en los que toco, desde el 2000 hasta ahora, el público que me viene a ver lo quiere. Pero esta vez no arriesgó nada. Dijo: ‘Muchachos, acá estoy de vuelta. Vamos a hacer esta cancioncita’”. Y Nadal asiente: “Por algo lo dice. Fue un acierto el tema, porque quedó bien, y el video [grabado en las calles de Buenos Aires] lo remarcó”. A pesar de que el mérito en esta ocasión corrió por cuenta del cantante y tecladista, fue el autor de International Love quien se ocupó de buscar al cumbiero para proponerle unir fuerzas. “Lo conocí en 2001. Eran los comienzos de mi carrera solista”, recuerda Fidel. Al tiempo que Pablo completa: “El primer tema que grabamos fue uno que se llama Vamos a robar, de Fidel. Después él cantó en Yo tengo una flor, de Damas Gratis. Recién recordamos que en aquel entonces también compartimos fecha en Cemento”.

Ese encuentro le abrió las puertas a Lescano en la Primera A del rock argentino, donde estableció alianzas con artistas de la talla de Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro y Hugo Lobo. Aunque flirteó igualmente con el under local, produciendo a las Kumbia Queers o actuando en la fiesta Zizek Club. Por lo que el pionero de la cumbia villera cautivó a punta de agudeza, perspicacia, versatilidad y desparpajo. “Cuando hizo Menea para mí, no había muchos músicos tropicales que se atrevieran a hacer algo así –subraya Nadal–. La vez que nos conocimos se produjo un proceso de ósmosis en el cual me enteré de todas sus vivencias y lo artista que es. Surgió una amistad. Él fue a mi casa, yo a la suya, y descubrió un montón de música que no conocía, como el reggae en español. Los dos nos nutrimos de eso, y se vio reflejado en las canciones. Estamos hablando del 2001, época en la que no era común que la cumbia se mezclara con el dembow. Sin quererlo, fue precursor de todo eso. Pablo es como Bob Esponja. El tipo escucha una cosa y la otra, y se inspira”.

No se sabe a ciencia cierta en qué derivará este single, debido a que Lescano no es un artista que se caracterice por proyectar. Sin embargo, su aparición representa el cambio de chip de la industria musical. “Lamentablemente, estamos presenciando la muerte del disco –sentencia Nadal–. Nosotros vamos a seguir hasta el final, porque somos de la vieja escuela”. Mientras, el ídolo de la cumbia entrevé: “En nuestros shows en vivo vendemos más copias que en cualquier otro lado. El disco sigue teniendo la magia que por ahí las plataformas digitales no te pueden dar”. Pero no descartan que cale hondo entre la gente. “Si bien podés hacer una decena de temas, la gente te da a elegir qué va a sonar o escuchar, por más que tengas una promoción fuerte o nula. Cuando la canción supera la categoría de hit, influye lo que el público elija. No solo que lo estén difundiendo”. Y Pablo remata: “¿Vos pensás que una canción llega a donde llega por la compañía discográfica? No, llega también porque tiene ese algo que a veces para un artista es muy jodido de alcanzar”.