Durante su reciente gira por Latinoamérica, que no incluyó show en la Argentina, el productor y DJ alemán se tomó unos días de descanso en Buenos Aires y habló con Billboard sobre los comienzos de su exitosa carrera. Encantado con el clima y la gente en nuestro país, prometió volver muy pronto para presentarse en vivo.

Viniste a conocernos, pero no a tocar. ¿Tenés planes para volver y dar un show?

– No está definido, pero sí, voy a volver pronto. Ahora que conozco el país y la gente, tengo aún más ganas de tocar. ¡Lo necesito!

Tenés muchos fans que te están esperando.

– Es muy loco, estoy contento porque sin haber tocado todavía en el país ya tengo seguidores. De hecho, cuando salí del hotel esta mañana, me encontré con muchos fans en la puerta. ¡Increíble!

Tu carrera está comenzando y en pleno ascenso. Pero para llegar hasta acá estudiaste mucho, desde chico que te dedicás a la música, ¿verdad?

– Sí, empecé a estudiar música a los 6 años. Luego, cuando era adolescente, comencé a ser DJ de los cumpleaños de mis amigos. ¡Al principio solo enchufaba mi celular en el equipo y seleccionaba la música! [Risas]. Pero luego esto se fue desarrollando y compré mis primeros equipos. Cuando terminé el colegio, me fui a Londres para estudiar la carrera de Producción Musical. Desde ese entonces todo empezó a encaminarse y hasta el día de hoy que transito un viaje muy loco.

Con 22 años ya pertenecés al mainstream. ¿Cuáles son los pros y los contras?

– ¡Es asombroso! A veces no lo puedo creer, pero es muy divertido. Lo malo es que estás mucho tiempo fuera de casa y hay varias cosas que extrañás, además de la familia, como parar un segundo y tomar aire en una plaza. Pero por el otro lado, es lo mejor que te puede pasar, o sea, mi hobby es ahora mi trabajo, y eso no tiene precio. Llevo mi música a todos lados y lo disfruto mucho. Sos joven, muy talentoso y también famoso. Me imagino que tendrás muchas distracciones en el camino.

¿Cómo hacés para concentrarte en crear buena música?

– [Risas] Es cierto, pero tan solo trato de ser profesional. Esta es una vida muy divertida y muy loca, sin embargo, al fin y al cabo es un trabajo, tengo que respetarlo. Además, hay mucha gente detrás de esto, y desviar mi concentración por otras distracciones sería una falta de respeto para ellos también.

¿Cómo recibiste la locura mundial que generó tu remix de Cheerleader, el hit de Omi?

– Estoy muy agradecido. Me acuerdo de que hace dos años, cuando salió el remix, no podía entender cómo tuvo tanta y tan buena repercusión. Pero en esta era donde todo ocurre tan rápido, no tuve tiempo para disfrutarlo. Un día pasa algo y a la semana siguiente pasa algo mejor, y así. Es una vida muy veloz. Cuando escucho lo que dicen las letras de Bonfire me da la impresión de que es un mensaje de amor alentador, pero luego el video tiene un tono más agresivo.

¿Cuál es la conexión entre ambos?

– No sé si diría que es un mensaje de amor. La pensé como una canción antibullying, con un mensaje muy fuerte para que cada uno se valore a sí mismo y no permita que otros lo maltraten o lo hagan sentir mal. En definitiva, el mensaje de Bonfire es que los niños se amen a sí mismos y no permitan que nadie los tire abajo. ¡Por eso hay bombardeo en el video!

¿Vos escribís las letras de los temas?

– Depende. A veces el vocalista ya tiene una idea para la canción y escribe él mismo la letra, así que en ese caso trabajamos juntos para producirlo. Si no, a veces yo mando la música primero y luego la otra persona canta encima. Y la forma en que se hicieron la mayoría de las canciones en el nuevo disco es que vamos juntos al estudio a grabar y allí escribimos los lyrics entre los dos.