Lauría es el único ejecutivo de habla hispana dentro de “40 menores de 40”, el listado anual que confecciona Billboard, que reconoce a los pilares de la industria global menores de 40 años.

Por Santiago Torres

Como fundador y CEO de Dale Play Records y Lauria Entertainment, “Fede” Lauria es uno de los jugadores responsables del crecimiento del movimiento de música urbana en Argentina en los últimos años: “Me va como me va porque trabajo catorce horas por día. A cualquier persona que trabaje eso le va a ir bien. Me perdí un montón de cumpleaños, salidas, reuniones familiares y un montón de cosas. Soy un apasionado de lo que hago, va a ser difícil que lo cambie”, comparte.

Con su flamante sello Dale Play logró grandes hitos durante la pandemia: Nicki Nicole se convirtió en la primera artista argentina en actuar en #TheTonightShow de Jimmy Fallon; Duki recibió dos nominaciones a los Latin Grammys y realizó un tour soldout en España mientras que Bizarrap se internacionalizaba y lograba convertirse en el artista nacional con más streams a nivel mundial en Spotify.

En su nuevo estudio montado en sus oficinas de Palermo, Buenos Aires, el ejecutivo fanático de Banfield interpreta el avance de su propio proyecto con nuevas sedes en España y Estados Unidos, junto a un movimiento que comenzó en las plazas y tomo al mainstream y los charts como propios.


¿Este nuevo estudio representa el crecimiento de tu proyecto?

Justamente este lugar fue desarrollado para que los artistas y productores tengan su espacio para crear y hacer música. Tenemos todo lo necesario para que se sientan cómodos. Prácticamente lo armaron ellos. Nosotros les dimos la libertad para poder montar lo que quisieran. 

¿Qué características encontrás en la actual dinámica de lanzamientos? 

Es muchísimo más rápido. Para un artista de otra generación, pensar un disco o compartir música quizás le lleve más de un año, ahora eso ya no existe. Ellos necesitan expresarse con una dinámica y tiempos diferentes. Estamos viviendo en una era de redes e información que si no le seguís el ritmo a los chicos te pasa por arriba. El desafío es seguir aprendiendo y saber a qué ritmo evolucionan. 

¿Qué sea más rápido significa que sea mejor?

Tiene un lado positivo y uno menos romántico. Lo que perdura o lo que cuesta más tiene otro valor. La dinámica hoy en día les permite a los artistas expresarse más y mucho más rápido, pero es real que esa vorágine no les permite disfrutar tanto los éxitos.

¿Cómo se reacciona cuando un artista joven se equivoca?

Hay que bancarlos a muerte. Pensá que tienen 20 años, sacan un tema y les pedimos que se paren arriba de un escenario frente a miles de personas, nadie los preparó para eso. Ahora bien, que los defendamos no quiere decir que puertas adentro no discutamos y les digamos “hay que prepararse para eso, esto y aquello”. A veces me toca ser el malo y decir “tenés que trabajar más que un artista que hace años que está en la escena porque todo te pasó muy rápido”. Esa cuestión es difícil de tratar porque es una presión para ellos. ¿Hasta dónde se presiona a un chico de 20 años con el honesto objetivo de cuidarlo? El equilibrio es difícil, yo elijo que se enojen conmigo o me odien por un rato pero que el día de mañana me recuerden como alguien que intento cuidarlos y prepararlos para que puedan hacer frente de la mejor manera posible lo que les tocó vivir.

¿Cuánto de responsabilidad en los éxitos tiene el artista y cuánto el equipo que lo acompaña?

Siempre digo que sin el artista no existe nada. El protagonista es él o ella, siempre. Hay muchísimo talento, pero no todos llegan. Los que pueden son los que tienen ángel, expresión, picardía, carisma. Los que llegan, llegan por algo, nadie les regala nada. Los equipos son fundamentales también porque un artista mal cuidado o con mal equipo tiene menos chances de disfrutar el camino o pensar una carrera a largo plazo. 

¿Cómo ves la renovación de ejecutivos locales?

Creo que en la Argentina hay una muy buena nueva camada de managers personales y sobre todo con buenos valores. Es una generación que acompaña el día a día de los artistas y que están empezando a entender cómo funciona el desarrollo 360. Les va a llevar un tiempo más, pero hay muy buenos talentos jóvenes. El desafío es justamente ese, que den el paso a ser ejecutivos, a armar y liderar equipos y poder manejar y desarrollar la carrera y el negocio completamente.

¿Te recuerda tus inicios?

Sí puede ser. Yo empecé muy chico, a los 18 años en 2001. Un año muy lindo por cierto para nuestro país [ríe irónicamente]. Pasé por todos lados y eso me dio la posibilidad de poder entender muchas cosas. Se lo que es vender un show en una discoteca y que no te quieran pagar y te apunten con un arma o como es producir solo una gira y hasta vender los discos del artista en la puerta de los teatros. Empecé con shows en discotecas, produciendo para luego viajar y abrir mercados. Recorrí miles de kilómetros en micros de línea, combis, buses de gira, aviones, hasta lograr viajar en primera clase y algún vuelo privado después. Todo el camino lo he recorrido, esto no empezó ayer. El reconocimiento de los “40 under 40” de Billboard llega en un buen momento. 

¿Creés que ese reconocimiento se basa en el lanzamiento del sello o si seguías haciendo shows te lo iban a dar también?

Si bien ya sentía un gran reconocimiento de la industria en general por el labor nuestro como Promotores de conciertos y ayudando el desarrollo de artistas en Sudamérica como Bad Bunny, Maluma, J Balvin, Pablo Alborán o Carlos Rivera solamente para nombrar algunos. No tengo ninguna duda que el reconocimiento a mí como Power Player, y de los “40 under 40”, tiene que ver con ese primer día que me junté con DUKI. Ahí se inició este camino. Lo recuerdo y me emociona. Cuando lo vi dije “este pibe es un distinto”. Con 18 años entró y me dijo: “Yo me quiero ganar un Grammy”. Venía de un lugar muy genuino. Si analizás, el movimiento argentino es de los más genuinos. El valor que tuvo “El Quinto Escalón” le da credibilidad por lo orgánico, el respeto que se generó y la habilidad para armar una audiencia además de terminar funcionando como semillero. Me saco el sombrero ante YSY A que con 14 años lideró esa movida. DUKI, Khea, Wos, Paulo, no me quiero olvidar de nadie pero, no es joda lo que salió de ahí.

¿Sentís que tu rol fue profesionalizar lo que sucedía en las plazas?

Mi principal rol fue, es y será acompañar a esta generación de artistas increíbles a lograr sus objetivos y sus sueños. En ese camino nosotros tenemos un lugar muy importante desde lo estratégico y ejecutivo. Al principio no fue fácil, había que ordenar muchísimas cosas y darle solidez y visibilidad, tanto local como internacional, a todo lo que estaba pasando. Lo fundamental es seguir aprendiendo y ayudarnos mutuamente para que el movimiento argentino sea cada vez más grande. 

¿Qué papel jugó Omar Varela en todo esto?

El valor artístico de Omar fue fundamental. Pero también es justo decir que, sin el talento de un DUKI, Khea, Ecko o Cazzu nada hubiera pasado. Pero, artísticamente, el que niega a Omar no entiende lo qué pasó. Sus errores empresariales son otra cosa. Tuvimos charlas donde le decía “por acá no”, pero cómo juzgar a un chico de 18 años que no tenía porque saber o entender ciertas cosas. Me tocó el rol de decirle que las canciones de DUKI tenían que salir por su canal. Ya pasaron cinco años y el tiempo ecualiza todo. Él es muy talentoso y uno de los mejores productores de Argentina sin dudas. 

¿Cómo describirías el rol de DUKI en el movimiento?

Tuve la suerte de estar al lado de DUKI y, en primera persona, ser testigo de un momento histórico para la música argentina. Eso se lo voy a agradecer toda la vida. Mauro es una de las mejores personas que me tocó conocer en la música. Él es un loco lindo, generoso como pocos, sensible, talentoso y despojado de ego. Estoy convencido que gran parte de que todo esto esté sucediendo es gracias a haber tenido un líder tan positivo como él. Esto no pasa en otros países, donde se ve una unión tan clara y el marca constantemente ese rumbo. Espero que las nuevas generaciones no solo lo valoren si no que también sigan ese legado que él y su generación inculcaron.

¿Qué te parece que los productores tengan mayor visibilidad y funcionen como vidrieras para los artistas?

Es muy importante que el sonido argentino viaje al mundo. Y eso no solo podemos lograrlo a través de los artistas. Es fundamental exportar productores y que ellos exporten nuestro sonido mediante artistas que no sean incluso únicamente argentinos. Es la única manera de que todo siga creciendo. Hay una camada de productores increíbles, mega talentosos, que están haciendo muy bien las cosas. Hay que seguir apoyándolos y ayudando a que se les abran todas las puertas posibles. Sin dudas están a la altura de cualquier productor del mundo. 

¿Por qué crees que Bizarrap ha logrado semejante repercusión?

La carrera de Biza no tiene techo. Es clave su protagonismo para seguir abriendo caminos y puentes para  los artistas argentinos en el mundo y también a muchísimos artistas en desarrollo de Latinoamérica y España. Lo suyo es un caso casi único en el mundo. Es de los mejores productores que existen, con una sensibilidad y conexión con los artistas que saca lo mejor de ellos como casi nadie puede lograr. Además, tiene ese plus extra de él como artista, con un engagement y afinidad con su público que lo hace especial. No necesita cantar. Expresa su arte desde otro lado, visualmente sin dudas un genio. Hablamos mucho, tiene ese lado más empresarial o estratégico que me encanta. Puedo pasar horas hablando e intercambiando ideas con él.

¿Más allá de los artistas que trabajan con vos, cómo se aporta a la escena argentina en general?

Se aporta con pasión y trabajo. Desde el lugar que uno crea y siente que puede aportar. Yo todos los días entrego mi experiencia y mi energía para que todo el movimiento siga creciendo. Obviamente quiero que le vaya lo mejor posible a mis artistas, siempre, pero jamás le voy a desear a un artista argentino que le vaya mal. Mi vieja siempre me recitaba el Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Eso es clave y marca la diferencia con lo que pueda pasar en el futuro. Que no pierda identidad, que las próximas generaciones traten de conservarla y no caer solo en los números. Para eso, necesitamos que los productores argentinos sigan exportando su sonido al mercado latino y americano. Para que esos artistas que no son argentinos suenen con el sonido de acá. Además de artistas hay que seguir exportando productores. 

¿Más allá del sonido urbano hay una vuelta a las raíces?

Las raíces están. YSY A lo demostró uniendo su sonido con el tango por ejemplo. A Cazzu la vi cantar folklore como nadie en una juntada de amigos. Nos puso a todos la piel de gallina. L-Gante es una nueva representación popular de la cumbia y está dentro del movimiento 100% con su propio sonido. Podría seguir nombrándote ejemplos, pero quédate tranquilo que nuestra identidad estará siempre en esta generación de artistas. 

¿Te sumas a los que dicen que se viene un resurgimiento del rock?

El rock es el rock. Hay un montón de público que sigue escuchando y disfrutando el rock nacional. Posiblemente no lo veas en el top 50 de Spotify, pero no se puede medir el éxito de un artista o género mirando solo esa playlist. WOS llena estadios acá, en España, México y posiblemente no está todo el tiempo rankeando ahí y es un artista fundamental en la escena. Ciro llena estadios y no lo ves ahí, La Renga lo mismo. Son exitosísimos y lo van a seguir siendo. Lo que sí siento es que sería importante seguir retroalimentando los mundos, como lo de Nicki con NTVG, WOS con Aristimuño, siempre con armonía y respeto solamente para nombrar algún ejemplo. 

¿Puerto Rico mostró el camino de unión con los featurings?

Puerto Rico tuvo mucho que ver. El reggaeton en sí, el movimiento, tuvo mucho que ver, porque entendieron que era más importante el bien común que el individual. Entendieron el juego.

¿Cómo ves el regreso de los shows con este nuevo ecosistema?

Argentina es un consumidor de shows en vivo como pocos países en el mundo. Sigue siendo difícil, sobre todo hasta que las reglas no están claras para todo el mundo por igual. Que no haya restricciones de logística, vacunas, cuarentena, es imposible cuadrar agendas y giras. Todavía queda camino por recorrer, todos intentamos ser optimistas pensando en un 2022 con total normalidad, pero pasan cosas en el camino que nadie ve venir. Por eso trato de ser cauto y optimista, pero realista. 

¿Qué le dirías a las nuevas generaciones que quieren dedicarse y vivir de la música?

Creo que todo lo que se haga con pasión se puede lograr. A mí me emociona lo que está pasando con los artistas argentinos, me pone la piel de gallina. ¿Valió la pena? La historia lo dirá. Creo que sí. En el camino obviamente uno deja muchas cosas. Eso es lo único que le puedo decir a un chico que está empezando a hacer música. El camino es duro, es difícil, van a dejar un montón de cosas. DUKI, Nicki, Biza están creciendo y siendo adultos, dejando un montón de cosas que tenían que haber vivido por su carrera y su pasión. De eso se trata. ¡El equilibrio! Hay personas más inteligentes que otras que pueden lograrlo, yo lo sigo buscando.

También están los que quieren dedicarse a los medios y ven en las nuevas plataformas una oportunidad. ¿Coscu es el comunicador principal de este movimiento?

Sí, no solo un gran comunicador sino uno de los pilares para que esté pasando lo que pasa. El ecosistema que envuelve a todo arco artístico: streamers, gamers, filmmakers, creativos, las cosas que hace Biza por ejemplo. Los artistas visuales son unos genios. Hay una generación de argentinos que la historia va a poner en un lugar que hoy aún no dimensionamos. Creo que DUKI en 10 años va a tener que ser reconocido como un Charly García. A su manera, armó un movimiento. Hace un mes llenó toda una gira en España y es tan ídolo como acá. Es muy fuerte lo que está pasando, hay que cuidarlos como oro, acompañarlos y seguir dando lo mejor para que sigan creciendo. Esta es una generación muy talentosa y los que los conocemos de cerca y respiramos el día a día de ellos, sabemos todo lo que tienen por dar y por decir todavía. Son muy chicos. Queda en nosotros darles el valor que tienen y defenderlos a muerte. No quiere decir ser consecuentes con ellos. Hay que marcarles lo que tengamos por marcar, pero siempre acompañarlos como a los que están por venir también.