La empresa se presenta como una compañía “de músicos para músicos”: su COO & Shareholder, Graciela Contrera (hija de padre compositor y madre cantante) ya a los 7 años giraba con una compañía musical por Argentina y países limítrofes.

De esta forma, antes de comenzar el trayecto que la llevó a convertirse en empresaria, Graciela se dedicaba a la vida artística: “Conozco todo el circuito del negocio por haber estado de todos lados”, explica. Así, luego de haberse convertido en la primera agregadora digital de industria argentina, FaroLatino apuesta en el desarrollo como sello discográfico, editorial y productora.

¿Están desarrollo nuevas áreas de FaroLatino?

Con el último bloque de áreas que estamos desarrollando -la editorial, el sello discográfico y la producción-, se trata de pensar un contenido de forma global. Hacemos foco en todo lo que necesita un artista para crear su contenido, distribuirlo, y difundirlo: trabajamos el marketing -de forma previa con el pitching a plataformas digitales, de forma posterior con campañas de prensa y publicidad-, generamos todos los materiales de difusión -teaser, piezas para compartir en redes sociales- e incluso hasta nos encargamos de los registros, no solo del máster sino también de las obras. Vamos siguiendo el camino de ese contenido para seguir explotándolo y difundiéndolo en todas las ventanas de visibilidad que pueden encontrarse, porque cada nuevo espacio puede significar una nueva oportunidad de ingresos. Es muy enriquecedor para mí que hoy nos encontremos en una nueva veta, que una vez más FaroLatino esté parado en un nuevo escenario. Hasta hace un tiempo, el valor agregado era haber abierto nuestra área de marketing, hoy es el camino de sello discográfico y editorial. El tema de la editorial lo venimos trabajando desde el 2016, pero no fue de un día para el otro. Lo fuimos desarrollando poco a poco, como hacemos con todo. En el 2009 abrimos YouTube y recién después de conocer la plataforma de arriba a abajo migramos al resto de las plataformas digitales en 2014. Lograr cubrir todo el recorrido, desde los registros hasta la distribución y la difusión de ese contenido, en una expansión hacia la visibilidad.

¿Por qué decidieron virar hacia este camino?

Uno de los puntos más fuertes en la decisión de hacerlo fue tener la certeza de que concibiéndolo así el negocio se vuelve mucho más fuerte. Ya no es solo una distribución, no es algo transitorio, es algo permanente. Nos llevó a entender esto que, en el negocio de la música, la figura de sello discográfico nos fortalece. Poder tener las herramientas para producir video y audio -porque contamos con un estudio de grabación, fotografía, audiovisual-, tanto en estudio como en exteriores, y además tener la capacidad de adentrarnos al negocio y preguntar, sin temores, cómo empatar derechos digitales con los físicos. Yo me preguntaba cómo hacer para registrar un máster sin soporte físico: tuve que levantar el teléfono, llamar a AADI y averiguarlo. Hoy en día tenemos una persona que se encarga de altas y consultas.

¿Qué les permitió llegar a esta instancia?

Se trata de escuchar las necesidades del artista y al mismo tiempo entender las necesidades del negocio. El artista necesita un equipo de trabajo que le genere contenido (fotos, videos). Y nosotros sabemos la importancia, desde el lado del agregador, de crear contenido y subirlo con asiduidad a las plataformas para poder generar una entidad de artista y seguir creciendo en oyentes o visualizaciones. Poder adquirir las herramientas necesarias para desarrollar ese aspecto fue clave también: tener hoy un estudio de grabación, audiovisual, etc. También es interesante mencionar lo involucrados que estamos con los registros, siguiendo con el modelo de recaudadores. Nos interesa mucho recaudar los ingresos que generan los derechos de estas nuevas áreas. Ya no es que decimos “solamente es lo digital”. ¿Y el máster? ¿Cómo se sigue ese registro?

¿Qué te generó este proceso de transformación?

Personalmente, a mí los cambios siempre me generaron un desafío. Como una cosa de “¿Qué voy a encontrar? ¿Qué voy a buscar? ¿Qué voy a desarrollar?”. Y luego el placer de haberlo hecho. Ahora estoy terminando de desarrollar estas áreas con sus documentos y protocolos y me ilusiona mucho ver después el área con su estructura. Eso me pasó con Marketing, por ejemplo, que ahora es un área consolidada. Le ponemos mucho esfuerzo a cada artista y empezamos a ver cómo ponerle un marco de protección a nuestro negocio. Yo siempre hablo de un negocio sano y de equidad. La idea es que abramos el juego y que sea equitativo. El punto está, como decía antes, en entender todo el circuito, algo que nosotros hacemos porque somos una compañía de músicos para músicos.

¿Por qué los artistas se acercan a trabajar con vos y FaroLatino?

Creo que una de las fortalezas de mi figura es que soy clara. Me esmero por explicarles cómo funciona el negocio porque quiero que entiendan. No quiero que jamás nadie firme nada sin leer. Me encanta ver que les insisto en algo y finalmente les da resultados. Me involucro mucho y por eso también me da tanta tristeza cuando se van. Y es que tanto los productores como los artistas somos vulnerables: por eso también nace el sello discográfico. Si el artista se va porque tiene una mejor propuesta, nosotros nos iremos en algún punto con ellos. Antes no nos quedábamos con porciones de máster porque no hacíamos nada para justificarlo. Ahora sí, porque también hacemos la portada, pitcheamos, filmamos video, fotos, contenido de backstage, hacemos la difusión, la prensa, etc. Yo escucho y con lo que tengo creo algo, por eso concreto. La gente siempre me dice “Vos lo que decís, hacés”. Y poca gente hace lo que dice. Está buenísimo que me digan eso y es malísimo que la gente prometa cosas que no cumple. A mí no me sale, pero logro hacer lo que digo porque no prometo nada que no tenga. Primero fui a buscar para luego ofrecer. Así fue como surgieron muchos proyectos, como por ejemplo lo que estamos haciendo ahora con CMTV Acústicos junto a CMTV.com.ar

¿Cómo pasaste de ser artista a convertirte en la COO?

A los 15 años empecé a trabajar como sesionista. Debuté en los estudios ION, donde me pagaban por cantar. A partir de ahí cada vez que me conocían me llamaban para hacer shows en vivo, entonces hacía de sesionista y después cantaba en los recitales. Así lo conocí al vicepresidente de FaroLatino, Jorge Sadi. Él era bajista en Los Iracundos y yo corista. Después de muchos años de trabajar juntos en shows e irnos de gira, él me convocó a FaroLatino en 2003 para que digitalizara contenidos para subir a nuestra página. Ahí le dábamos un espacio a los autores y compositores. Luego entré a trabajar como supervisora de ventas en la parte de la disquería. Siempre estamos con un pie en el otro negocio antes de que se termine este: cuando empezó a caer el negocio de los discos entramos en el tema de las descargas pagas. Teníamos un sitio de catálogo exclusivo de jazz, de folclore, tango. Después trabajamos para Microsoft, que era un proceso super exhaustivo y prolijo, y estuvimos en el CODEC 9, lo que luego nos llevó a YouTube. Pasé de estar procesando audios a ser Ejecutiva de Cuentas y tratar de captar clientes nuevos para monetizar. Ahí mismo empecé a desarrollar el área para resolver conflictos de Copyright, entendiendo que detrás de los mismos había personas reales, hasta que en el 2017 empecé a trabajar en la Dirección General como COO. En ese momento hubo un proceso importante de transformación dentro de la compañía, un quiebre, y no todos se animaron al cambio. También por entonces abrimos el área de Marketing, que nos llevó unos años consolidar.

¿Cuál fue el desafío más grande durante este proceso?

Con respecto al negocio, la parte más difícil fue dejar mi zona de confort que era ser digital al 100%, para salir a hacer marca y generar reuniones, contar qué es FaroLatino, qué hacemos. Yo nunca fui de ir a lugares a hacer lobby, pero en un momento se volvió necesario salir a contar de primera voz quienes éramos. Y ese fue el momento más difícil, pero salí a decir quién es Faro con la seguridad de lo que contaba, porque siempre estuve muy metida en saber de qué se trataba. Y esto me lo permitió haber pasado por todos los puestos e instancias, los comienzos de cada negocio, porque me hizo tener la información necesaria para contar quiénes éramos. Lo podía contar porque yo misma lo había hecho. Fue bisagra salir de mi zona de confort, pero pude pisar fuerte con seguridad porque hicimos además acciones acertadas. Siempre me han abierto las puertas y me han recibido con mucho afecto dentro de la industria. Siento mucha aceptación de la marca, que al fin y al cabo es una marca argentina.

¿Extrañas tu costado artístico?

No lo extraño. Siento que todo en mi vida lo fui haciendo paso a paso y de forma muy sentida. Nada me impide volver a cantar. Me encanta ir al estudio de grabación, también me encanta estar haciendo notas en mi Instagram para el ciclo CMTV Acústicos. Los artistas se sienten muy cómodos y siempre están agradecidos. Me pasa que otros artistas me piden que les haga la nota. Siento que siempre voy a ser una artista y que vivo mi vida de esa manera. No necesito estar al lado de un escenario para divertirme, para hacer una mueca, para sonreír. A mí me encanta divertirme y divertir a la gente. Me gusta que la gente esté contenta. Me pasa hasta con el equipo de Faro. Quiero que se sientan bien, valorados y queridos. Y cuando digo que voy a estar para ellos así será. Me gusta que aprendan de lo que hago porque siento que es lo maravilloso que le puede pasar a una persona, y no lo digo desde el ego sino como seres humanos: podemos aprender mutuamente los unos de los otros.

¿Cuál es la visión que tratás de transmitirle a tus equipos?

Hay que ser generosos y nutrirnos entre nosotros. La vida pasa rápido y en este momento que nos estamos cruzando, ¿por qué maltratarnos y ponernos trabas? Trato de darle calidez a las cosas, incluso cuando estamos haciendo algo como firmar un contrato. Y ser siempre lo más honesto posible, con uno y con el resto. Yo no puedo cambiar al mundo, pero sí puedo hacer que el pequeño mundo que me rodea me quiera, me respete y sepa quién soy, hacerles bien. Cada vez estoy más convencida del aquí y ahora, y de que uno tiene que construir día a día. Eso no significa no proyectar, sino disfrutar del momento. Conectarse con uno mismo y ser generoso, con vos y con el resto. En mi caso, trato de hacer lo que tengo ganas de hacer y agradecer.