El bajista de Metallica, Robert Trujillo, pasó fugazmente por Argentina y habló en exclusiva con Billboard Argentina del documental que produjo sobre Jaco Pastorius y que presentó en el BAFICI. En 1996, Robert Trujillo conoció a Johnny Pastorius, el hijo mayor de Jaco, y se volvieron grandes amigos. Un día Johnny le regaló una foto en blanco y negro de su padre, y Trujillo le dijo que tenía que compartir la historia de Jaco con el mundo. Johnny siguió su consejo y un tiempo después se puso a trabajar en un documental.

Por el 2010, tras mudarse de San Francisco a Los Ángeles, Trujillo decidió involucrarse de forma financiera y creativa con el proyecto, por lo que se incorporó como productor. Esa es la razón que lo trajo a Buenos Aires, en el marco de la presentación de Jaco en el Bafici, el festival internacional de cine independiente organizado por el Gobierno de la Ciudad

Viajaste a la Argentina solo por un día, el documental debe ser algo importante para vos.

– ¡Lo es! Por eso estoy acá. En las últimas 48 horas estuve en Chicago, Nueva York, Miami y ahora Buenos Aires, todo por el documental. Fue un lío venir porque justo se me venció el pasaporte, pero llegué. Tiene un valor muy especial para mí poder comunicar la historia de Jaco. Participar de este proyecto fue un viaje mágico, pasaron cosas increíbles que no puedo explicar. Para hacer un documental tenés que invertir tiempo, pasión y dinero. Esa es la realidad, no es un juego. No es que vas con tu celular y filmás a un montón de gente. Quería conseguir a Sting, a Flea y, obviamente, a los músicos que tocaron con él. Tratamos de involucrar a Joni Mitchell por cuatro años y nada. Pero al final la conseguimos. Después de mucho trabajo, este año dijimos “Listo, tenemos una película”.

¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste a Jaco Pastorius?

– Fue por el 78, 79. En esa época me di cuenta de que el bajo era el instrumento que amaba, y ahí empecé a tocar. No recuerdo quién me dijo que había un nuevo estilo de bajista, su nombre era Jaco, cuatro letras. Cuando lo vi en vivo, todo cobró vida. Por ese entonces estaba escuchando jazz, rock y heavy metal. No hacía una separación entre los estilos musicales. También escuchaba Duran Duran porque me gustaba el bajo, y en esa música podés escuchar la influencia de Jaco, que llegó hasta las bandas pop británicas.

¿Qué es más difícil, hacer un disco o una película?

– Esa es una buena pregunta. Depende del tipo de película, pero hacer un documental es más complicado que un disco. La razón principal es que hay que lidiar con mucha gente: familiares y amigos del protagonista, músicos que fueron influenciados por él, la gente del negocio e incluso tu propio equipo. Para Jaco tuvimos tres directores, y ninguno fue fácil de abordar, siempre hay un drama para ellos. El que tenemos ahora, Paul Marchand, fue el editor y terminó siendo el genio detrás del proyecto en muchos sentidos, con él escribimos el guión. A todo esto se le suma el tema de los viajes, tenés que ir a muchos lugares, ya sea por las locaciones o para reunirte con gente, lleva mucho tiempo. La única forma de hacer bien un documental es poniendo tu corazón muy adentro del proyecto, no se puede fingir la pasión. 

Esta semana salió en varios medios que Kirk Hammet perdió su teléfono con más de 250 riffs para el disco nuevo.

– ¿De verdad? ¿Esas son las noticias ahora? No tengo idea. Lo voy a llamar y averiguo. Es interesante para mí, porque no lo había escuchado. Tal vez es noticia nueva. Ahora todos usamos los teléfonos para hacer videos, música, todo. Es una manera muy especial de tener tu propio mundo en un aparato. Hay que cuidarlo, por suerte contamos con contraseñas. Mi teléfono está lleno de cosas, no de Metallica, sino de todo. Es como un universo lleno de creatividad.