El artista comentó acerca de su forma de componer y confesó: “las canciones de las que menos espero son las que más cosas logran”.

Camilo Echeverry Correa es un científico de la música. Está detrás de éxitos como “Desconocidos”, “En guerra”, “No te vayas” y el hit “Tutu”, que se mantuvo en la cima de la lista Billboard Argentina Hot 100 más de dos semanas. Nació en Medellín, Colombia, tiene 25 años y es compositor, cantante y actor. Forma parte de la familia Montaner: se casará en febrero de 2020 con Evaluna, la hija menor del cantautor y se considera hermano de Mau y Ricky, con quien comparte algunas producciones. En este Podcast, Camilo demuestra ser un apasionado: “Trabajo todo el día y no trabajo nunca”.

Cuando componés una canción, ¿te das cuenta que puede ser un éxito?

La verdad, no tengo ese don. Al contrario, las canciones de las que menos espero son las que más cosas logran. Cuanto menos me propongo que va a ser un hit, más lo es. Me acuerdo que cuando salió la idea de “Tutu” dije: “Uy, esto es algo”, pero en verdad pensé que a mi novia le iba a encantar, no que iba a ser número 1.

¿Cómo elegís las canciones que son para vos y las que son para otros?

Generalmente, cuando me siento a escribir ya sé a dónde voy, pero también me atraviesan canciones e ideas que no siento. Las ideas flotan y no son nuestras. A veces digo cosas que no quiero decir, pero no puedo frenarlas, así que escribo y me despido.

Considerando que Pedro Capó es garantía de éxito y “Calma” es un hit, ¿cómo fue tu acercamiento a él?

Lo admiro hace mucho tiempo, más de 10 años. Hice mi primer cover de una canción suya, “Vamos a huir”. En los Grammys 2019 dijimos de hacer algo juntos y luego, mientras componía “Tutu”, imaginaba lo bien que podría quedar con su voz. Aunque celebro lo que está pasando con “Calma”, yo perseguí la identidad de Pedro, nadie canta como él. Además, lo amo como ser humano. Me daba mucha vergüenza acercarme, no quería que pensara lo que yo pienso cuando la gente se me aparece solo porque está sonando “Tutu”.

¿Que aparecías por el éxito y no por la canción en sí?

En mi caso, era Pedro y su identidad. Le compartí la canción, le encantó y la grabó en dos días. Cuando me llegó cantada por él, estaba comprando tapetes en Nueva York. Me daba mucha inseguridad, era mi canción tesoro y me daba miedo que no saliera como la tenía en mi cabeza. Llegó y me gustó mucho más cómo sonó con su voz que con la mía, dije: “Es espectacular”.

¿Cómo se sumó Shakira a la nueva versión?

No hubiera pensado hacer una canción con ella, lo veía lejano. Como si me propusieran subir el Everest, me quedaba grande. No lo hubiera podido soñar si no pasaba como pasó, ella volteando a decir: “No me puedo sacar esa canción de la cabeza” y un video de ella cantando la canción. Ni me etiquetó, entonces lo subí a mi cuenta y le escribí: “Me muero, algún día vamos a hacer algo juntos” y ella contestó “¿Le hacemos un remix o qué?”.

¿Cómo te proyectás en el mundo anglo?

Consumo mucha música en inglés y gran parte de mis raíces están ahí. Pero no tengo afán, no vivo mi vida como un proyecto empresarial, si fuera eso seria muy aburrido. El momento, el sonido y las canciones nacerán para que se abran esas puertas. Me causa mucha ilusión y llegará el momento que lo podremos hacer desde la ilusión.

¿Qué significa estar tan cerca de los Montaner?

La familia de mi novia es mi familia también: Montaner es mi segundo papá, Marlene es mi segunda mamá, y Mau y Ricky son mis hermanos, más allá de ser mis cuñados. Y no es que todos jugamos el mismo juego, jugamos el mismo equipo. El proyecto de Mau y Ricky lo hacemos todos juntos, el de Camilo todos juntos, el último disco de Montaner lo hicimos todos juntos, la banda sonora de la serie de Evaluna también. 

Con todo lo que está ocurriendo con los estudios caseros, ¿vos qué usas?

Dejé de ir a estudios para escribir para mí. Necesito estar en casa, así que ahí tengo lo mínimo para producir. Produje “Tutu” entera en mi casa. El último disco, que estoy cerrando, lo hicimos todo en casa, que no tiene sonorización. Tengo una computadora, una laptop, Ableton live, un micrófono Shure SM7 de 200 dólares y un sonido increíble, y una Apogee one y el teléfono grabando voicenotes. “Tutu” lo escribimos Jon Leone y Richi López y yo haciendo el topline. Sucedió en una vaina de grabar las guitarritas con el celular. Al estudio solo voy a regrabar voces finales porque me gusta la textura hermética que tiene. Pero me encanta jugar, no me interesa que sea todo perfecto tampoco.

Esos son secretos muy valiosos para la inspiración de quienes están haciendo música…

Muchos deben pensar una gran canción se hace en un estudio de 10.000 dolares el dia y unos speakers de 40.000. Los míos son unos ilouds de 200 dólares, mi telefono lo mísmo, y el Ableton, que es lo máximo.