Josh Greenberg apareció muerto en la cama de su casa. Había creado el servicio de streaming musical que cerró en abril de este año después de un largo litigio contra las compañías discográficas.

Uno de los cofundadores de Grooveshark fue encontrado muerto el domingo en la cama de su casa de Florida. Josh Greenberg, que tenía 28 años, fue descubierto por su novia, que estaba de viaje durante el fin de semana, pero no encontró signos de lesiones o consumo de drogas

La policía comunicó que la última vez que la novia de Greenberg lo vio con vida fue el sábado a la mañana antes de viajar a Orlando. Lori Greenberg, la madre, declaró que su hijo no tenía problemas de salud y que estaba de buen ánimo después del cierre de Grooveshark, el servicio de streaming que fundó junto a Sam Tarantino en 2006.

El sitio cerró en abril después de una larga batalla legal contra los grandes sellos respecto de los derechos. “Estaba entusiasmado con los proyectos que estaba a punto de encarar”, dijo Lori Greenberg.

La Policía de Gainesville confirmó la muerte de Greenberg y señaló la falta de evidencia de un suicidio.

El 30 de septiembre del año pasado, una corte de Manhattan falló a favor de Universal Music Group (UMG), que con anterioridad había hecho una demanda contra el servicio de música streaming por violación de copyright en 2011. En el pasado, Grooveshark ha sido un incorregible y poco confiable socio en el negocio: EMI demandó a Escape Media Group (la compañía emparentada con Grooveshark) en tres oportunidades por incumplimiento de contrato y por uso desautorizado de las grabaciones del sello en 2012 antes de que las dos partes llegaran a un arreglo y acuerdo de licencia en 2013. En ese caso, Grooveshark culpó a EMI por tener tasas de streaming “inadecuadas” y por utilizar una unión “monopólica” con UMG para finalizar la relación que tenían.

En los nueve años que duró Grooveshark, los que salieron más beneficiados fueron los abogados. Los expertos creen que es posible que Escape haya pagado USD 500 por hora de honorarios de abogados, una tarifa típica en una gran ciudad como Nueva York, donde muchos de los pleitos legales tuvieron lugar. Desde 2009, año en que por primera vez Grooveshark fue demandada por infracción al copyright, se le habrían facturado 100 horas por mes.