Días antes de la reprogramación de su show en el Festival Lollapalooza por causas de público conocimiento, el músico pasó por la casa de Billboard Argentina para tener una conversación acerca de su rol con Illya Kuryaki en la nueva música argentina y su intención actual como solista.

Emmanuel Horvilleur editó su quinto disco solista, Xavier, el año pasado, y decidió presentarlo en Niceto, donde dio un show sold out a fines de agosto. Su trayectoria juega un papel determinante en su nuevo lugar en la escena de la música argentina: su colaboración “19” junto a Gustavo Cerati en el pasado no le priva reunirse con artistas actuales como Usted Señálemelo en “Como un pez”, sencillo de Xavier

Lejos de querer seguir al ritmo de los nuevos actores en la música, Emmanuel, que fue compañero de Dante Spinetta en la Illya Kuryaki and the Valderramas, está en busca de armar su obra y “dejar algo que quede”. “Creo que me volví un músico más maleable, puedo adaptar el show a la forma que sea, incluso tocar solo. Me gusta buscar el espíritu en todas las variantes que puedan presentarse, desafiarme y adaptarme a las diferentes situaciones y seguir siendo yo”, comparte.

¿Quién es Xavier, que da nombre a tu último disco? 

Soy yo, es como un alter ego. Uno siempre juega a ser otros en la música, no se escribe siempre desde uno. Xavier es mi segundo nombre, pero en francés. Me preguntaron si quería poner mi nombre en español (Javier) o francés (Xavier) y me pareció gracioso. Me di cuenta que tiene que ver conmigo, tiene glamour, mística, incluso es un poco grasa. Suena a perfume. A la vez, siento que abrió una nueva etapa. Salió hace unos meses y seguramente se venga Xavier 2. Me gusta que esta etapa esté marcada por una búsqueda que tiene que ver conmigo, pero por otro lado. 

¿De qué está hecho Emmanuel Horvilleur?

Es un poco eso, una mezcla de culturas. Es muy rico poder mezclarme con todos, nunca creí que las cosas eran de una manera. Tengo un poco de Mataderos, pero también de París, cuando fui hace poco por primera vez en una gira de Illya Kuryaki me sentí en casa. Hasta los parisinos me lo decían. 

¿Sentís que jugaste un papel con Dante como pioneros del género urbano?

Sí, y Dante más. Él siempre fue el más rapero de la dupla. Cuando me di cuenta que podía escribir en clave de rap fue muy enriquecedor. El rap te permite poner muchas imágenes, metáforas, palabras. Siento que con Illya Kuryaki, más allá de haber incursionado en el hip hop, el aporte fue lo que vino después: mezclar todo sin prejuicio. En esa época chocábamos un poco con lo que se escuchaba, el rock nacional, viniendo de Spinetta y demás, no era considerado como lo que hacíamos. Había muchísimo prejuicio con las máquinas, con el rap, con el no cantar, con que no haya melodías; pero lo disfrutamos mucho y creo que el rap nos dio mucha libertad. 

¿Qué significó jugársela a mezclar géneros en esa época?

Recuerdo escuchar que lo nuestro no era música o que comentarios de tipo “Aguante el rock and roll y Los Redondos”. Nos comimos un bullying musical medio violento, en los festivales se quejaban de lo diferente. Ahora hay más variedad en los festivales y de eso me siento parte y agradecido de haber aportado. La actualidad permite que todo se mezcle y que todo sea más libre.

¿Qué opinás de las facilidades que trajo internet?

Está buenísimo, pero no es todo color de rosas. Creo que no disfruto mucho la falta de desafíos o la falta de originalidad quizás. No me gusta prender la radio y escuchar una misma canción o parecida a la de otro artista. Hay cosas del trap que me copan como los bajos fuertes e imponentes, pero a veces el flow que tiene me cansa. Banco mucho a quienes mezclan y cambian. Siempre busqué sorprenderme a mí mismo y jugar con diferentes colores. No rechazo ni rehuso ninguna herramienta. Es más lindo cuando se toma más riesgos artísticos. 

¿Qué le dirías a los pibes que tienen 10 y hacen música con loops, ipads, con los dedos?

Les diría que profundicen eso, pero que si les sobra un peso se compren una guitarra de cuerdas de nylon, aprendan unos acordes y vayan sumando herramientas. De repente  tenés 24 y te vas a una islita desierta y tenés la guitarrita. Esos recursos están buenos, pero les diría que amplíen en tanto puedan. Algunos temas de Xavier los hicimos en mi cocina sin un teclado. La música no es de una manera, hay mil formas de acercarse y hacer una buena canción: con una acústica, un loop, lo que sale. Todo te lleva por diferentes lugares. 

¿Cómo ves el antes y el después de la expansión de lo latino?

El mundo se volvió un poco más así. Estuve en Moscú y pasaban los nuevos hits del reggaeton y escuché al Duki con “Loca”. Esa cosa tan global tal vez está más enfocada a estos etilos: el reggaeton, el trap, lo urbano… Tampoco suenan todos los artistas, hay una selección. Nosotros en los 90 íbamos a EEUU y hacíamos prensa, hablábamos con los medios gringos y latinos; pero era algo muy lejano a lo que es ahora, que no deja de sorprenderme. Lo que está pasando es algo re loco, está bueno y obviamente me gustaría ser parte, lo somos, pero ahora estoy más enfocado en crear algo que quede, una obra. Saqué el pie del acelerador, ahora siento otra cosa, otras cosas me llenan más el espíritu. El bajista de Kuryaki me contó que estaban grabando música mía en Brasil y fue una emoción saber que mi música va a sonar en shows en Brasil, soy muy fan de la música brasilera. 

¿Qué opinás de tu música como solista? ¿Es un poco más “para radio”?

Cuando empecé a hacer música solo dejé que salga el lado de compositor pop que me sale natural, algo armónicamente más simple, con la parte de groove (que fue por la escuela de Illya Kuryaki). No me gusta dejar de lado ese lado rítmico. Pero sí, la radio para mí ha sido también una influencia. Escuchaba mucha radio de chico, las fm, los clásicos de rock y pop. Con la canción “Radios” cerraba todos mis shows. Creo que en mi carrera solista profundicé esa veta de jugar a hacer hits. A “El Hit” la voy a tocar siempre, con esa canción logré lo que tenía en la cabeza.

¿Qué es la radio hoy para vos?

Las cosas no mueren, obviamente sí, si hablamos de un aval más industrial. Yo escucho la radio, incluso escucho los peores programas, los bizarros. Me gusta cuando vuelvo tarde y los escucho. También escucho am porque me gusta el fútbol, las radios de clásicos. Hoy uno puede armarse su playlist para ir escuchando, o que la misma plataforma te escuche.

¿Sos de escuchar lo nuevo? ¿Qué pensás de los nuevos sonidos argentinos?

El descubrimiento semanal lo escucho, obvio. Cuando miraba a Fito, Los Abuelos, Charly, Spinetta había respeto. Me gustaban, creo que pasa eso. Pero sí, hay mucho rock argentino nuevo que me encanta, que me parece que son buenísimos. También, muchos de ellos me han dicho que soy parte de su influencia y un poco de su sonido. Me siento como un par más grande, cuando uno hace algo artístico y está bueno ya somos iguales. Así lo sentía con Gustavo Cerati, yo lo respetaba mucho, pero a la vez me sentía de igual a igual haciendo música juntos.