Con 'Brava', su nuevo álbum, más el thriller que protagoniza junto a Leonardo Sbaraglia y su participación como jurado en Talento FOX, la actriz y cantautora consolida su expansión internacional.

Lali descansa en las playas de Ibiza de las últimas presentaciones sold out que dio en Miami y Tel Aviv. También pasó por Madrid, donde con la bendición de Tony Aguilar, de Los 40 Principales, se hizo más fuerte. Fueron los días previos a un segundo semestre que la tendrá como figura en la pantalla de Fox en Latinoamérica; presentando Acusada, la película de Gonzalo Tobal, en el festival de Venecia –se estrena el 13 de septiembre–; y encarando una gira por Argentina, Uruguay y Chile que comenzará en el Luna Park el 23 y 24 de agosto. Es su propia productora en el armado del show, junto a sus socios de 3 Música, quienes la acompañan desde el inicio de su carrera como solista.

“Cada proyecto tiene un aura especial, y hago magia para unirlos. Con mucha pasión la agenda se acomoda”, asegura mientras relojea su iPhone 8 Plus rosa, desde donde maneja personalmente sus redes sociales. Tanto en Instagram como en Twitter supera los cinco millones de seguidores y desde ahí se informa, pero también comunica y debate. “Hay causas que, como ciudadana, no me perdonaría no expresarme”, confiesa. Se refiere a la legalización del aborto y a la lucha por los derechos de las mujeres, en donde participa activamente. “Estaría bueno que tomáramos conciencia de que todo es universal y de que no se separa por masculino o femenino. Vamos camino a eso”, compartió con Billboard.

Además, responde cuando alguien hace alusión a ella. Días atrás, Duki declaró a Rolling Stone Argentina sobre su reunión con Ana Clara Ortiz, de Universal Music: “Mirá, la voy a hacer corta: yo no soy Lali Espósito, yo no quiero fama. Yo soy un pibe que viene de no tener nada, y quiero ser una leyenda musical, ¿entendés? Yo tengo más hambre que toda la gente que está en este edificio. Me voy a comer el mundo”. A lo que la cantante, criada en Parque Patricios y Banfield, respondió con un tuit: “Avísenle a Duki que yo también nací con mucha hambre, por eso llegué a donde llegué. Tampoco busqué la fama. ¡Vino! Y yo también le digo al presidente de Sony Music [por Damián Amato] a dónde quiero llegar, saludos”.

¿Qué es lo más bravo que hiciste en tu vida?

– Uff… Lo más bravo que hice…. Si recuerdo algo específico, pienso que siempre fui brava desde el colegio. Me votaron como delegada de mi clase, porque discutía y defendía nuestras cuestiones de estudiantes con los profesores y las autoridades. El mundo de la música es bravo. Hay que plantarse y defender tus principios y sueños. Este disco habla sobre esa valentía. El animarse e imponerse. ¡El decir, el gritar! Esa es mi manera de moverme en la vida.

Su crecimiento es tangible, y esta faceta multitasking no es nueva. Desde el lanzamiento de Soy, en 2016, consolidó una carrera que comenzó como una niña prodigio a los diez años y que siempre combinó música con actuación. Hoy, a los 26, los números y el público la siguen acompañando. Con 77 semanas de permanencia, y un pico que alcanzó el segundo puesto del Social 50 –el chart global que mide a los artistas con mayor actividad en redes sociales–, se convirtió en la artista argentina que mejor rindió en las listas globales de Billboard. Además, actualmente figura en el Emerging Artists y se estaría por confirmar su performance en la 19ª entrega de Latin Grammy el 15 de noviembre en Las Vegas.

De esta manera, la ex Teen Angels genera intriga y sorpresa en el hemisferio norte, donde comparan su caso con el de Camila Cabello o el de Anitta como “girl next door” (la vecina de la puerta de al lado), lo que describe su capacidad para lograr la identificación de miles de adolescentes que ven en este tipo de estrellas la esperanza de alcanzar sus sueños más allá de todo. Lali forma parte de un grupo de frontgirls junto a Tini, Becky G, Karol G, Natti Natasha, Sofía Reyes, Maite Perroni, Leslie Grace o Paty Cantú, que están renovando una escena latina en la cual dejaron marcas imborrables Thalia, Shakira, Paulina Rubio, Gloria Trevi, Alejandra Guzmán y, por supuesto, Gloria Estefan.

¿Cuánto hay de trabajo real y cuánto de cuento de hadas en todo lo que estás viviendo?

– Y… 70/30, como el fernet con Coca [risas]. No voy a separar el mundo de hadas del trabajo puro, porque esta profesión, a diferencia de otras, es como un todo. Cada show es un cuento de hadas por lo que se vive ahí arriba. Hay golpes de realidad y golpes de fantasía al mismo tiempo. Parece una película de ciencia ficción. Todo el tiempo hay una sensación así. Yo a esos dos universos los uniría más que dividirlos. Todo el mundo sueña con ser artista. Ahora que hicimos Talento FOX, yo veía eso en todas las personas, no solo en los participantes. La música es como un bálsamo para un montón de cosas, si encima es tu laburo, como es mi caso, bueno, me siento bendecida.

En el primer álbum, A bailar (2014), declaraste tu independencia de la actuación. En el segundo, expresaste abiertamente tus ideas y te fortaleciste como compositora y performer. ¿Este tercero qué representa en tu carrera?

– El desafío. Este disco es muy verdadero, son canciones que me gustan y me representan. Pude trabajar finamente en las bases y no dejar de escucharme en cada canción. Estar yo realmente, sin traicionarme. Mi pregunta fue: ¿cuál es mi propuesta? ¿Qué tengo para mostrar en el mundo latino, pero que no se parezca a otra persona? Hoy en día hay mujeres muy fuertes en la música latina, como Karol G, Becky G. Creo que en Brava logré esa mezcla argentina con mis raíces italianas y mi lado más de inmigrantes europeos. Todo este último tiempo vi mucha foto familiar, del tatarabuelo recién bajado del barco con su bolsito. El argentino es latino, pero es un bicho raro. Quise exacerbar eso, puedo ser latina, puedo cantar canciones con esa sensualidad y esa cadencia, pero con otra ropa y otro estilo. Es una fusión. Creo que este arte cargado y los detalles muestran todo lo que soy, puesto a disposición de la música latina.

¿Sentís que esa combinación de canción pop y electrónica que ahora se entrega a lo latino fue natural?

– Mi estilo lo permite. Si yo hiciera otro género, sería diferente. Soy una artista pop, y eso me permite jugar con lo que se me cante. Mañana puedo hacer un featuring con alguien del rock y no sería descabellado. A.N.I.M.A.L. tocó una canción mía tirándole toda su potencia encima y no dejó de ser mi música. El pop me deja seguir siendo yo. Si yo hubiese hecho un disco parecido a Soy, estaría fracasando estrepitosamente, porque no habría nada nuevo y porque no me estaría probando en nada diferente. Creo que logramos el sonido que queríamos para mi forma de cantar. Hay un arte que a mí me define. Soy latina, pero a la vez italiana, y me gusta intentar ser sofisticada con los detalles y hasta con el melodrama. Siento que no hay algo así. Brava es una fusión con artistas como Abraham Mateo, A Chal, Pabllo Vittar, Mau & Ricky, productores como Andy Clay o Icon Music. Estoy aprendiendo que la fusión no es traicionarte, y eso está bueno. Estoy chocha con el resultado, cada canción les va a dar un resultado nuevo a mis shows.

Se habla de la tercera ola latina. ¿Qué te gustaría que supieran de vos los que no te conocen? ¿Sentís que sos una especie de embajadora argentina?

– Me gustaría que me vean y me escuchen. Al que no me conoce lo invito a escuchar este disco entero. Creo que me explica y me muestra para afuera. No sé si soy una suerte de embajadora, lo veo como una posibilidad, sé que lo puedo hacer. Igual no me pongo esa camiseta, pero siento que tengo la oportunidad de mostrar algo hecho hacia el mundo. Trabajo para eso. El mejor resultado que puede tener todo esto es que, buscando ese destino de expansión, aparece nuestra cultura.

Entre el fandom que analiza cada detalle tuyo, los seguidores en las redes y la permanente cobertura de los medios que publican sobre tu vida: ¿cómo identificás quién te valora realmente?

– El sentido común juega un protagonismo absoluto. Hay gente que no es mala, pero que no nació con sentido común. Por algún motivo, universo, conexión o intuición, sé reconocer esas situaciones. Cuido mi mundo espiritual y eso me permite estar muy conectada con Mariana Espósito. Cuando hago algo es con mucha verdad, cuando defiendo una causa es porque la siento, cuando hago música es con mucha sinceridad. Está en la manera en que vos te dirigís al resto. Ese respeto vuelve. Jamás voy a criticar con violencia a otro artista. Cuando grosos como Abel [Pintos], Miranda!, Nahuel [Pennisi] o Miss Bolivia participaron de un show mío como invitados, siento que vinieron en el plan “yo banco a esta piba”. Valoro eso. Me hizo sentir que fue por mi parte humana y no tanto por lo artístico.

¿Qué te enoja?

– La crítica no constructiva. Porque vos me podés decir “A mí los discos de Lali no me gustan por esto, esto y esto”. Eso no me molesta, es una opinión. Pero criticar por criticar, por esnobismo o por separar la música en géneros cuadrados, o porque tengo seguidores o me va bien, a eso naturalmente no le puedo dar bola. No me afecta. O si participo de una cuestión que me parece importante, como es la legalización del aborto, todo lo que recibí de gente que no estaba a favor fue violencia infundada. Eso no me puede tocar una fibra, no me hace nada. Nunca borré un comentario malo, nunca bloqueé a nadie, no lo haría ni lo necesito para nada.

¿Te gustaría en algún momento ser anónima?

– No. No me gustaría ser anónima. Mi pasión es este trabajo, y para hacerlo bien es mentira el que te dice que no le importa cuánta gente lo sigue y esas cosas. Incluso también me parece bien estar atenta a las reproducciones, a aparecer en los charts y relojear los números en general. Claro que me importa. Yo soy un poco colgada con esas cosas, pero no dejo de estar atrás. Es como cuidar a tu hijo. Hago todo a mi gusto, pero te mentiría si te digo que no hago esto para que le guste también a otra gente. Si no, escucho yo sola en mi cuarto y soy una genia. Sería aburrido así.

Creés en el aval popular, entonces.

– Obvio, porque por algo es. Hay un montón de músicos que hacen canciones que no me representan y que no las escucho, pero entiendo que tienen un público enorme detrás. Que vos no lo hagas no significa que no haya un público al que sí le guste.

Entraste en el mundo de las colaboraciones tanto en vivo como en Brava. J Balvin tocó en Coachella con tu ídola Beyoncé y llegó al N° 1 de Billboard con Cardi B y Bad Bunny. ¿Soñás con feats a ese nivel para el próximo disco? Dicen que te contactó Diplo…

– No lo pienso por disco, sino por camino recorrido. A mí no me desespera eso. Obvio que hay un montón de bestias con las que me gustaría colaborar. Hoy, el universo está abierto a que puedas hacer cosas con quien puedas conectar. Tampoco ando corriendo para hacerlo. Tampoco voy a hacer algo con alguien que a mí no me guste. Yo elijo. Este disco tiene featurings espectaculares para mí. Todo mi camino artístico fue mágico, se me abrieron puertas enormes. Esta cosa de desesperarse por el éxito no es algo que me represente. Yo llevo todo con bastante relax.

Pienso en Zara Larsson, Dua Lipa, Halsey o Aurora. Hay una generación de mujeres contemporáneas tuyas que están surgiendo en todo el mundo. ¿Cúan atenta estás a lo que hacen?

– En ningún momento tengo un pensamiento de comparación o competencia, porque yo soy argentina. A nivel latino, proponer algo desde la Argentina ya es diferente. Cantar pop en español hace que no me compare. Yo estoy yendo por mi camino, y eso es lo que a mí me inspira. No entro en el juego de las diferencias. Dua Lipa se mueve por otro mundo nada que ver al mío. Obvio que la escucho y la disfruto, pero no pensando “Hay que ir por ahí”. Lo mío es hacer la música que me gusta y me nace independientemente de lo que hagan los demás.

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🌹BRAVA🌹 Nuevo Álbum!

Una publicación compartida de Lali (@laliespositoo) el 13 Ago, 2018 a las 6:41 PDT