Uno de los mayores referentes de la música urbana pasó por Buenos Aires y celebró con el público argentino a puro perreo.

Si tuviéramos que definir con una palabra un show de reggaeton, sería exagerado. Al mejor estilo centroamericano, todo se ve y se siente mucho más fuerte. El público que se juntó en el estadio de GEBA para recibir a Daddy Yankee el 26 de septiembre no fue la excepción: gorras, rubias platinadas y mucho brillo, todo en cantidad, pero siempre con la alegría como estandarte. A diferencia de otros espectáculos donde reina la percusión, no hubo músicos en escena, solo pistas grabadas, y el anfitrión de la noche puso las voces, adornado por ocho bailarines dignas de todos los aplausos.
Siempre con una energía contagiosa, el carisma que Daddy Yankee despliega es indiscutible, eso lo ha llevado a ganarse un lugar dentro del mundo de la música internacional y lo sigue defendiendo a muerte.
Evidentemente, las canciones del cantante urbano viven en el inconsciente colectivo de todos. “Argentina es mi casa”, gritó el Daddy con orgullo y las 15.000 personas (según cifras de la organización) que se repartieron entre el campo vip, campo y plateas no dejaron que cambie de parecer durante la hora y media de show.
El mismo puertorriqueño definió a sus presentaciones durante la noche del sábado, como “un momento de adrenalina pura y para pasarla bien”. Ese sentimiento quedó plasmado en el estadio porteño, que se convirtió en un boliche, donde nadie se quedó sentado.
Las que saben todos y marcaron una época no tardaron en llegar: Lo que pasó, pasó; Rompe; Pose; Qué tengo que hacer. Este morocho que hace poner de pie a jóvenes y adultos es el dueño de nueve Billboard Latin Music Awards y dos Latin Grammy, y va por más, porque también se dio el gusto de cantar en vivo, por primera vez, su nueva canción Sígueme y te sigo.
Si algo quedó claro es que los argentinos que lo siguen le son fieles. El cantante atribuye parte del furor de su más exitoso álbum, Barrio Fino, al movimiento urbano de nuestro país. Un espectáculo entretenido, pero con algunas falencias a la hora de afinar la voz, nada que empañe la velada.
“Entre clásicos nuevos y viejos”, como Daddy Yankee presentó sus obras, agitó a un público que no se quedó atrás y que acompañó moviendo sus celulares de un lado al otro a pedido del “Rey del reggaetón”, un mote que se ganó en estos 20 años de carrera.
Reviviendo viejas épocas compartió historias con su gente: “Todo comenzó cuando me acerqué a ese DJ playero y me dijo si sabía cantar, yo le contesté que sí y que no se olvide de mi nombre porque el mundo iba a hablar de mi”, contó después de disculparse por todos estos años sin pisar suelo argentino.

Imágenes: Gigriders