Las discográficas encontraron un canal de venta interesante que mantiene a flote la edición física de música.

En la tercera semana de noviembre, el puesto número uno del ranking de álbumes de rock de Billboard fue para The Cutting Edge, la caja de dos CDs con grabaciones de Bob Dylan de hace 50 años. El set vendió 14 mil copias, según Nielsen Music, una cifra impresionante para los tiempos del streaming. Más aún: una versión de la caja con seis CDs, que cuesta más de 100 dólares, vendió 6 mil unidades en los Estados Unidos. Y eso no es todo, la edición de lujo, con 18 discos compactos, que se vendía en la web de Dylan por 600 dólares, movió 2 mil unidades. Al menos en el rock, la música más caliente es la que se grabó tiempo atrás, que se reedita en nuevas cajas.

Incluso aunque los esfuerzos de las discográficas están puestos en el streaming, ejecutivos de la industria comentaron a Billboard que las ventas de los box set se mantuvieron o incluso mejoraron con el correr de los años. “Todavía hay un mercado real para la venta física de este tipo de lanzamientos”, afirmó el presidente de Legacy, Adam Block. “Hay un apetito fuerte”. Estas recopilaciones casi siempre son físicas: el box set de Dylan solo vendió mil copias digitales.

Mark Pinkus, de Rhino Entertainment (Warner Music) afirmó que la compañía se estuvo alejando del negocio de la venta física desde 2010. Pero al año siguiente, lanzaron un box set de los Grateful Dead con 73 CD a 450 dólares cuya tirada limitada de siete mil ejemplares se agotó en cuatro días. Ahora Rhino edita música de los Dead casi todos los años, incluyendo la enorme caja Trips Around the Sun, que contiene 80 CDs en vivo (700 dólares). Otros lanzamientos recientes incluyen música de David Bowie, Aretha Franklin y Velvet Underground set. “Estoy feliz de trabajar en esto”, afirma Pinkus. “De otro modo, estaría quebrado”.