Entre la reunión de Guns N´ Roses y su aporte como vocalista para la supervivencia de AC/DC, sorprende a todos encarando dos giras en 2016.

¡Guns N´ Roses vive! Aunque su gira se titule Not in this Lifetime (no en esta vida), sin canciones nuevas y a pesar de que sus integrantes se lleven como se lleven, lo que parecía algo impensado está sucediendo. Después de su reaparición el pasado 1° de abril en Troubadour –un club rockero de Hollywood– y de los dos shows que dieron en Las Vegas, la banda cerró la segunda fecha del festival Coachella en Indio, California, y se compromete con esta nueva etapa.

Con Axl lesionado en un tobillo -sentado en el trono de las guitarras que le prestó Dave Grohl-, el bajista Duff McKagan arriba del escenario, Dizzy Reed en teclados y Slash con su clásica galera negra; tocaron clásicos y hasta temas del cuasi disco solista de Rose, el demorado Chinese Democracy. Sin los miembros fundadores en sus filas, como el baterista Steven Adler o el guitarrista y compositor Izzy Stradlin –tampoco estuvieron Gilby Clarke ni Matt Sorum– la banda se dedica a hacer un tributo de sí misma.

La sorpresa –aunque se habían filtrado fotos de los ensayos– fue la aparición de Angus Young a mitad del setlist para interpretar Whole Lotta Rosie y Riff Raff. Así, de esta manera, un rumor increíble se convertía en realidad: Axl Rose es el nuevo frontman de AC/DC.

El vocalista, confeso fan del grupo, reemplazará al británico Brian Johnson en la gira Rock or Bust que comenzará el próximo 7 de mayo en Lisboa, Portugal y que tiene fechas confirmadas en España, Francia, Bélgica, Austria, Suiza, República Checa, Alemania, Inglaterra y Dinamarca donde cerrarán el 12 de Junio.

Johnson, de 65 años, fue advertido por sus médicos, quienes le aseguraron que de continuar con las presentaciones podía perder completamente el sentido de la audición. “Entendemos, respetamos y apoyamos la decisión de Brian de salvar su oído”, publicaron en un comunicado meses atrás. El británico fue el sucesor del legendario Bon Scott después de su muerte en 1980 y logró mantener e incluso incrementar la popularidad de los australianos gracias a sus chillidos y falsetes.

Por lo pronto, GNR se presentará mañana y pasado en el Foro Sol de México -con The Cult como teloneros-, volverá a tocar el sábado próximo en el segundo fin de semana de Coachella para luego esperar el regreso de Rose y encarar más de 20 shows en Estados Unidos y Canadá.

Sabemos que la controversial personalidad del autor de November Rain, sumado a los problemas de los australianos -el diagnóstico de demencia Malcom Young y la acusación de asesinato a su exbaterista Phil Rudd– hace de este emprendimiento una caja de Pandora –como diría Aerosmith. Esperemos que los resultados sean más alentadores que lo sucedido en 1992, cuando la banda salió de gira con Metallica. En aquel entonces y después de un show con muchos problemas –Hetfield se quemó con pirotecnia y Rose se bajó del show por problemas de garganta– también lograron lo imposible: Toronto vivió esa noche algo inusual para su pacífica y sofisticada sociedad: saqueos, incendios y vandalismo. Ojalá que nada de esto vuelva a pasar en esta vida y que el cantante consiga la armonía que tanto ha buscado. Por el momento, se lo nota afinado y con mucho por delante.