El jueves y el viernes pasaron dos de los cuatro shows de presentación de su nuevo álbum, 'La síntesis de O’Konnor'. También estarán el martes 27 y miércoles 28 de junio.

Pasadas las 10 de la noche, Santiago Motorizado empuña su espada de cuatro cuerdas para abrir paso hacia el post apocalípsis. Madre, lado B del single El tesoro (lanzado en mayo) se convierte en el nuevo rezo que inicia el rito y reemplaza, luego de 4 años, a El magnetismo. La cobra y Aire fresco generan los primeros saltos y hacen de interludio antes de escuchar algo nuevo; después. El tesoro se convierte en el grito de quienes tienen a la banda como religión.

Violencia, Nuevos discos y Noche negra son las armas con las que siempre construyeron su derrotismo épico. Pero los caballeros platenses ahora tienen esperanza,: “Voy a derrumbar mi casa y empezar de nuevo”, dicen en La noche eterna. En este nuevo track, se empezó a notar la mano de su productor Eduardo Bergallo durante las grabaciones en Sonic Ranch, Texas, Estados Unidos.

Entre clásicos como Amigo piedra, El fuego que hemos construido y Mujeres bellas y fuertes −el público alzó en su pogo a las mujeres−, aparecieron Fuego y El mundo extraño. Las canciones de La síntesis de O’Konnor albergan más detalles en la percusión y los sintes pasan al mando de la artillería, dejando en un segundo plano a las guitarras.

Después de un descanso, vuelven a la carga como si fuese una escena bélica medieval de cine clase B con El baile de la colina, Chica de oro y Navidad en los santos. En el medio, disparan rayos pop con temas nuevos: Ahora imagino cosas y Destrucción.

Fieles a su estilo, son reservados y entienden que las costumbres hacen a la ceremonia, al culto. Sostienen el mantra con canciones de La dinastía Scorpio, Yoni B y Más o menos bien. El final es un presagio con Mi próximo movimiento y Chica Rutera. Él Mató a un Policia Motorizado dejará las velas y el incienso prendido porque el rito tendrá dos fechas más.