La religión es un apoyo de Sergio Sandoval para configurar una carrera que abraza al hip hop, a la producción artística y al lanzamiento de su nuevo disco, Renegado. “La secta son los amigos, la religión, un equipo de fútbol o la música”.

Vestido de negro, con un sombrero enorme, como “El Topo” –personaje de la película homónima del chileno Alejandro Jodorowsky–, Sergio Sandoval fue interpelado en una esquina por un grupo de pibes que se tomaban una birra: “¡Eh, aguantá! ¿Quién sos? ¿Renegado?”. Jodorowsky es un artista chileno que incursionó en el cine, el teatro y los cómics, conocido por ser el creador de la psicomagia, una técnica de sanación que combina teatro, psicoanálisis y chamanismo. Según “Sando”, en El Topo, Jodorowsky y su hijo Brontis protagonizan “un western onírico, metafísico, erótico, un viaje iniciático en el que el padre, El Topo, Jodorowsky, le transmite una serie de enseñanzas a su hijo, Brontis”. La escena de los pibes, como sacada de la canción “Soy de la esquina” de Hermética (“Cervezas en la esquina del barrio varón”), le puso nombre al disco de Sando, Renegado. Lorenzo Lamas era Renegado, personaje de una vieja serie en la que un policía, injustamente acusado de matar a su esposa, se convierte en un renegado: va en moto, escopeta en mano, haciendo de cazarrecompensas.

A los 11 años, un vecino de González Catán escuchaba en repeat “Insane in the Brain”, de Cypress Hill. Así comienza el viaje iniciático de Sando por el camino del hip hop, que lo llevó por la ruta de Nekro. Fiel seguidor de Fun People, buscaba un rumbo cultural, la inocencia no fingida de quien hoy es Boom Boom Kid, entre otros alias. “A Nekro lo conocí hace poco en la calle. Iba a fabricar mi disco y lo vi, estaba atando la moto. Fue una señal de que estaba haciendo algo bien. Lo saludé y le di las gracias por sus canciones. Un crac”.

Próxima parada: Wu Tang Clan. “Como el mar, dicen que lo volvés a conocer en cada oportunidad. Con Wu Tang me pasa eso, la intriga de escuchar algo que te resulta nuevo cada vez”. A los 15 años rapeaba en cumpleaños de 15. Salvaje, fue rescatado de las calles por una agrupación de raperos. “Me enseñaron a afeitarme, por ejemplo. Eso no te lo olvidás más. Nos interesaba la egiptología, la Mesopotamia antigua, la metafísica y el esoterismo, los iniciados, iluminados… ʽIluminadosʼ estaba registrado, entonces nos pusimos ‘Iluminate’”. Pioneros del rap argentino, Iluminate, como Fuerte Apache, acariciaron la gloria. Llegaron a tocar con Beastie Boys en la edición 2006 del Festival BUE. “Fue otra señal. Debíamos seguir. Avanzamos todo lo que pudimos”.

¿Por qué te fuiste de Iluminate?

Fue tierno vernos con Beastie Boys sin perseguirlo. El sueño se iba tejiendo sin buscarlo. Me quedo con la cara de mis compañeros tocando con una banda gigante. Era todo muy vertiginoso. Si bien no experimentamos la fama que tiene el trap ahora, nos estresamos mucho. Debía parar.

 

El código del samurái, el camino del guerrero –como el libro que está leyendo– llevaron a Sando a la búsqueda religiosa. Abandonó la música y se refugió en la Iglesia evangélica. Se despertó. Y volvió a bautizarse. “Aunque parece un simple ritual, algo adentro de uno se modifica. Despertás. Bautizarse es un símbolo”. En el evangelismo encontró paz, redención, una secta que lo contuvo. “La secta son los amigos, la religión, un equipo de fútbol o la música”.

Los fines de semana predicaba la palabra del evangelio en los trenes o puerta a puerta en barrios como Laferrere y González Catán. Para él, la religión fue como un pez al que había que quitarle las espinas: “Antes de incorporar doctrinas, hay que sacar lo que no va”.

 

¿En qué consistía tu tarea evangelizadora?

 Fue grato, porque la gente que tiene dinero está ávida de más dinero, pero el que no tiene nada necesita fe, salvación. El destino ya se encuentra tejido. Uno está salvado antes de nacer. Son como los surcos de un vinilo, uno puede saltearlos, pero todos los surcos quedan ahí. Se puede alterar el destino en tanto ya esté escrito. Si me quedaba en la esquina esperando a que Eminem me viniera a buscar para grabar un disco, me iba a quedar en ese surco, pero no, lo salté.

 

Sando no planifica, sigue las señales, guiado por las sensaciones. Cuando aprendió a llevar las riendas de su destino, tomó una decisión y se hizo cargo: regresar. La primera canción que compuso entonces fue “Madrecita”, con Dread Mar I. “Sola y llorando, en la dulce espera, y ahora es otra madrecita soltera”. Se conocieron habitando los mundos del rap y el skate. “Hacía años que no lo veía, pero mi idea era mandarle esa canción. Cuando salí del estudio en Caballito, después de grabar, pasó despacito, en un auto azul. ʽ¡Eh, Marian, justo vengo de meter un tema para mostrártelo!ʼ. Una locura”. Más señales.

¡Sando al rescate! En su rol de productor, Sando quiere rescatar al artista que está dentro del artista. “El verdadero productor es el que ve al genio de la lámpara. No quiere complacer a la industria, quiere romper la botella y que salga el genio de esa persona”.

“Si el genio de Aladino me viniera a preguntar, mi único deseo es no desear”, rapea en “Tentación” junto a Dante y Emanuel de IKV: “Miro al cielo para pedir, un milagro y revivir”. Sergio Sandoval, el iluminado, es Sando, el Renegado.